¿Quién es la mujer más poderosa del mundo? The Economist responde

La primera ministra de la cuarta economía del mundo es la elegida.
Sanae Takaichi, primera ministra de Japón Crédito: AFP/Composición

El semanario británico The Economist publicó un extenso análisis sobre quién es la mujer más poderosa del mundo a día de hoy, un balance que la revista suele hacer anualmente. En esta ocasión, la revista seleccionó a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.

En anteriores ediciones han seleccionado a Úrsula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo de la Unión Europea; Christine Legarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional y Giorgia Meloni, primera ministra de Italia.

En su artículo, la revista destaca que el oficialismo japonés obtuvo “casi el 70% de los escaños” en la Cámara Baja, lo que representa una de las mayores victorias electorales en la historia reciente del país. Según el semanario, Takaichi cuenta ahora con “una oportunidad histórica para transformar su país” y advierte que “no debe desperdiciarla”.

Un mandato para ir más allá del corto plazo

The Economist sostiene que la jefa de Gobierno debe evitar una gestión limitada al alivio inmediato y asumir una visión estratégica. “No puede considerar su mandato como algo rutinario”, señala el artículo, y agrega que debe enfrentar “con decisión los desafíos demográficos y económicos a largo plazo de Japón”.

Asimismo, remarca que Takaichi debe proyectarse como una figura de unidad nacional: “Debe ser una líder para todo Japón, no solo para sus leales de derecha”.

El medio subraya que el respaldo electoral fue transversal y le permitió al PLD alcanzar una supermayoría parlamentaria. “Cautivó los deseos de los votantes japoneses de seguridad y cambio”, afirma, al tiempo que destaca su perfil como “una ruptura con la vieja guardia” y “la primera mujer en liderar un Japón democrático”.

Defensa, geopolítica y Estados Unidos

Uno de los ejes centrales del análisis es la política de defensa. La revista recuerda el legado del ex primer ministro Shinzo Abe, quien impulsó el fortalecimiento militar frente al ascenso de China y la incertidumbre estadounidense.

En ese sentido, The Economist advierte que “el mundo ha cambiado más rápido que Japón” y considera positivo que Takaichi haya adelantado el aumento del gasto en defensa al 2% del PIB. Sin embargo, aclara que “simplemente aumentar los presupuestos es solo una parte” y que el país necesita “un ajuste de cuentas integral con el nuevo desorden mundial”.

El texto también aborda la relación con Washington, en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump al poder. “Japón no puede darse el lujo de distanciarse de Estados Unidos”, afirma, debido a la presión de China, Rusia y Corea del Norte.

No obstante, recuerda el precedente de Abe al salvar el acuerdo comercial CPTPP, y propone que Tokio lidere ahora una alianza con la Unión Europea, que podría abarcar “más del 30% de la producción mundial”.

Demografía, reformas e inmigración

El artículo advierte que el liderazgo internacional de Japón coincide con fuertes tensiones internas. “Una población en disminución y envejecimiento es el principal lastre para el crecimiento”, subraya.

Frente a este escenario, The Economist insta a Takaichi a impulsar reformas profundas: “El sistema de seguridad social necesita reformas urgentes”, “las empresas deberían cambiar de prácticas rígidas” y “Japón debería atraer a los inmigrantes, no demonizarlos”.

También señala que deben desaparecer “el derecho de familia patriarcal” y las estructuras fiscales que mantienen a las mujeres en empleos mal remunerados. Para la revista, la victoria electoral le otorga el margen político necesario para adoptar decisiones difíciles que antes se evitaban.

Riesgos del nacionalismo y el populismo

Pese al tono favorable, el semanario advierte sobre posibles desvíos. Plantea que Takaichi podría interpretar el respaldo como “una licencia para perseguir sus estrechos objetivos ideológicos”.

Entre los riesgos menciona una eventual visita al Santuario Yasukuni, lo que “inflamaría las relaciones con China” y dañaría el acercamiento con Corea del Sur.

También alerta sobre un posible endurecimiento contra los extranjeros y sobre una agenda fiscal expansiva que podría “impulsar la inflación y sembrar el pánico entre los tenedores de bonos”. En ese contexto, cuestiona la promesa de suspender el impuesto a los alimentos sin endeudarse: “Los votantes pueden haber creído en esa magia, los mercados saben que no es así”.

En su conclusión, The Economist subraya la magnitud del desafío que enfrenta la primera ministra. “La bandeja de entrada es abrumadora”, afirma, y recuerda que los ciudadanos respondieron “con un sí rotundo” cuando ella pidió respaldo para guiarlos en tiempos difíciles.

Sin embargo, advierte que “si desperdicia su mandato en simbolismo y populismo, florecerán alternativas más corrosivas”. Para el semanario, Japón difícilmente vuelva a ofrecer en el corto plazo “una oportunidad tan grande” como la que hoy tiene Sanae Takaichi.

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