Sobrevivientes del doble terremoto en Venezuela se aferran a la esperanza y el recuerdo: "Mi madre escuchó mi voz y me sacó de la profundidad"

Algunos sobrevivientes fueron encontrados bajo toneladas de concreto, otros salieron gracias a una alerta en su teléfono o simplemente a la reacción de segundos que les permitió escapar.
Doble terremoto en Venezuela y los rostros de los sobrevivientes. Crédito: AFP | La FM

El silencio que quedó después de los terremotos que sacudieron la zona de La Guaira, en Venezuela, es ensordecedor. Pero entre paredes partidas y hogares destruidos emergen historias que recuerdan que la vida también se abre paso entre la tragedia que sepultan los escombros.

El doble terremoto en Venezuela ha transformado la realidad del estado de La Guaira en un escenario de devastación generalizada, tras el colapso masivo de infraestructuras residenciales y comerciales que se redujeron a escombros en cuestión de segundos.

Los movimientos sísmicos consecutivos, que irrumpieron con violencia en la costa norte del país, dejaron a decenas de personas atrapadas bajo toneladas de concreto y bloques de hormigón.

En varias zonas críticas de La Guaira, los residentes locales iniciaron labores de rescate inmediatas junto a grupos civiles independientes para localizar sobrevivientes entre las ruinas.

Algunos fueron encontrados bajo toneladas de concreto, otros salieron gracias a una alerta en su teléfono o simplemente a la reacción de segundos que les permitió escapar.

Son sobrevivientes que hoy intentan reconstruir sus historias mientras buscan entender una tragedia que cambió todo. En La Guaira, quienes lograron sobrevivir cuentan los segundos más difíciles de sus vidas.

El último grito que cambio su destino

“Me sacaron debajo de los escombros; tuve cualquier cantidad de gente encima mío pidiendo auxilio", recuerda Jhojaiker Salinas desde uno de los refugios improvisados que se levantaron para los sobrevivientes.

En su voz se siente aun el dolor de la tragedia y, en su cuerpo, son visibles las marcas de las heridas.

Con la voz todavía apagada, Jhojaiker relata que "en el momento que pasó lo que pasó, estaba durmiendo y quedé aterrorizado con eso. (…) Fueron momentos difíciles, momentos difíciles. No quisiera recordarlo porque fue un momento inesperado que pensé que no la iba a contar”.

Pasó cerca de cinco horas atrapado. Su voz se convirtió en la única señal de esperanza para quienes removían los restos de la vivienda. Cuando pensaba que nadie lo escuchaba, un último grito cambió su destino.

Pegué un último grito y mi madre, gracias a Dios, estaba por ahí, escuchó mi voz y me sacó de una profundidad. (…) Habían otros al lado mío suplicando ayuda, que los sacaran de ahí, pero no resistieron”, cuenta Jhojaiker Salinas .

"Este teléfono está loco": algunos no entendieron la alerta de sismo

Las primeras horas posteriores a la catástrofe natural han estado marcadas por la desesperación colectiva de las familias damnificadas y la movilización espontánea de brigadas comunitarias que intentan mitigar el impacto del doble sismo.

La severidad de las sacudidas destruyó por completo múltiples complejos habitacionales cercanos al litoral, obligando a los sobrevivientes a gestionar la pérdida de allegados y bienes materiales en medio de un entorno de réplicas sísmicas.

Ante las dificultades iniciales de acceso y la ausencia de maquinaria pesada institucional en puntos específicos de la costa, los habitantes se vieron forzados a remover la arena y los sedimentos pesados valiéndose únicamente de herramientas básicas y de sus propias manos.

Otros sobrevivieron que hablaron con La FM en la región de La Guaira indicaron que pudieron alertarse gracias a una advertencia que llegó desde sus propios teléfonos. Una alerta que muchos no entendieron al principio, pero que terminó siendo clave.

“Los teléfonos empezaron a gritar (sic), pero como nunca había pasado eso muchos dijeron ‘este teléfono está loco’. (…) Cuando salimos, se escuchó el estruendo y después empezó a moverse la tierra muy fuerte”, contó Carlos Marcano, otro de los sobrevivientes que se recupera de sus heridas.

En medio de la emergencia, también están quienes lograron salir con vida, pero cargan con el dolor de ver cómo vecinos y familiares lo perdieron todo.

“Esto es algo indescriptible, algo difícil de explicar, más cuando compartes con personas que han perdido tantos seres queridos", relató Andrea Gómez recostada en una de las decenas de colchonetas repartidas en el refugio de sobrevivientes.

Con la voz entrecortada, aseguró que "no solo se trata de lo material. (…) Yo tuve la bendición de estar aquí con mi familia, otros no lograron lo mismo”.

Hoy, entre refugios y calles marcadas por la destrucción, estas voces son el reflejo de una comunidad que sobrevivió al miedo y que ahora intenta levantarse, ladrillo por ladrillo, después de una de las peores tragedias que recuerdan.

El impacto estructural y el despliegue de las brigadas voluntarias

Las labores de salvamento en los sectores más golpeados de La Guaira avanzan bajo condiciones de extrema vulnerabilidad operativa para los civiles involucrados.

En algunas zonas de La Guaira, los edificios colapsados bloquean los accesos principales, dificultando el avance seguro de quienes buscan mitigar la emergencia humanitaria que se desató tras los dos sismos sucesivos.

A pesar de los riesgos inherentes al terreno inestable, la urgencia de rescatar personas con vida ha motivado a decenas de jóvenes y vecinos a conformar cuadrillas de remoción de escombros de manera independiente en la costa.

La escasez de recursos logísticos especializados y la falta de equipos técnicos de gran alcance en las áreas afectadas agravaron la situación de desamparo percibida por la población civil.

Este panorama de autogestión vecinal refleja la crudeza de la tragedia, donde las comunidades costeras se han visto obligadas a asumir la totalidad de la carga operativa inicial para intentar salvar vidas.

Claves del tema, en cuatro preguntas:

Terremotos en Venezuela ¿Qué balance de devastación dejan tras el doble sismo en La Guaira?

Los terremotos en La Guaira, Venezuela, provocaron un colapso masivo de infraestructuras residenciales y comerciales, reduciendo múltiples edificaciones a escombros en cuestión de segundos. Los movimientos sísmicos consecutivos en la costa norte dejaron a decenas de personas atrapadas bajo bloques de hormigón, desatando una emergencia humanitaria y obligando a los sobrevivientes a gestionar pérdidas materiales y humanas en medio de constantes réplicas.

¿Cómo funcionó la alerta telefónica que salvó vidas en La Guaira?

La alerta de sismo en Venezuela llegó directamente a los teléfonos móviles de los habitantes de la costa norte antes de que se registrara el fuerte estruendo y el movimiento de tierra. Aunque varios sobrevivientes admitieron que inicialmente no entendieron la advertencia e incluso pensaron que sus dispositivos fallaban, la notificación automática terminó siendo clave para que pudieran reaccionar en segundos y evacuar los edificios antes del desplome estructural.

¿Cómo lograron salvarse los sobrevivientes atrapados bajo los escombros en La Guaira?

El rescate en La Guaira se ha logrado gracias a la movilización espontánea de brigadas comunitarias y cuadrillas de jóvenes que remueven sedimentos pesados y concreto con herramientas básicas. Entre las historias de supervivencia destaca la de ciudadanos que resistieron hasta cinco horas sepultados, cuyas voces y gritos desesperados guiaron a sus propios familiares y vecinos para ser localizados con vida en medio de la tragedia.

¿Por qué los civiles asumen las labores de remoción de escombros tras la tragedia en La Guaira?

La tragedia en La Guaira forzó a los residentes locales y a grupos independientes a asumir la totalidad de la carga operativa inicial debido al bloqueo de accesos principales y a la ausencia de maquinaria pesada institucional. Ante la falta de recursos técnicos especializados en las zonas más golpeadas del litoral, los voluntarios civiles enfrentan condiciones de extrema vulnerabilidad para limpiar las ruinas y buscar sobrevivientes.