Trump ordena despliegue de agentes del ICE en aeropuertos tras falta de personal por cierre del Departamento de Seguridad Nacional

Ante la falta de aprobación de recursos para empleados, algunos aeropuertos pequeños en el país podrían cerrar.
El pasado julio, en un mitin en Iowa, ya había adelantado que planeaba organizar esta competición deportiva y señaló que quería que fuera televisada . Crédito: AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país para apoyar a la Administración de Seguridad en el Transporte, en medio de una creciente crisis operativa causada por la falta de financiación del Departamento de Seguridad Nacional.

El lunes, el ICE irá a los aeropuertos para ayudar a nuestros maravillosos agentes de la TSA”, escribió Trump, quien responsabilizó a los demócratas por el estancamiento en el Congreso que ha impedido garantizar recursos para la operación del sistema de seguridad aérea.

La decisión se produce en un contexto de retrasos masivos, largas filas y una creciente escasez de personal, tras semanas en las que miles de trabajadores de la TSA han continuado laborando sin recibir salario. Según datos oficiales, más de 50.000 empleados han estado sin pago durante más de cinco semanas, mientras cientos han renunciado o se han ausentado.

Crisis operativa en aeropuertos

El impacto ya se siente en los principales aeropuertos del país. En ciudades como Houston, Atlanta y Nueva Orleans, los pasajeros han reportado esperas de hasta dos horas en controles de seguridad, e incluso la pérdida de vuelos.

En el Aeropuerto Intercontinental George Bush se registraron tiempos de espera de hasta 120 minutos, mientras que en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta los controles alcanzaron demoras de 80 minutos. Además, más del 30 % del personal faltó en jornadas recientes en algunos de estos aeropuertos, agravando la situación.

El Departamento de Seguridad Nacional informó que más de 3.250 empleados se ausentaron en un solo día, mientras que más de 400 agentes han abandonado la agencia desde el inicio de la crisis.

El plan del Gobierno

El despliegue será supervisado por el encargado de la política fronteriza, Tom Homan, quien confirmó que los agentes del ICE asumirán funciones de apoyo logístico, como control de accesos y manejo de filas, permitiendo que los agentes de la TSA se concentren en tareas especializadas.

Haremos todo lo posible para ayudar a la TSA a agilizar el paso de esas personas”, señaló Homan, quien explicó que la prioridad serán los aeropuertos con mayores tiempos de espera.

Autoridades locales, como el alcalde de Atlanta, Andre Dickens, indicaron que los agentes del ICE comenzarán a operar en terminales clave desde este lunes, principalmente en tareas de apoyo operativo y no en controles migratorios directos.

Críticas y controversia

La medida ha generado fuertes críticas desde sindicatos y sectores políticos. Everett Kelly, presidente de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, cuestionó la decisión al afirmar que los agentes del ICE “no están capacitados ni certificados en seguridad aérea”, y advirtió que su presencia podría aumentar los riesgos en lugar de solucionarlos.

“Los agentes merecen que se les pague, no ser reemplazados”, señaló, en referencia a los trabajadores que continúan en funciones sin salario.

En paralelo, el vicepresidente JD Vance acusó a los demócratas de haber “desatado el caos” en los aeropuertos, mientras el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, defendió la necesidad de aprobar una financiación parcial que garantice el pago a la TSA sin incluir todo el paquete del DHS.

Tensión política y propuestas extraordinarias

El bloqueo legislativo sigue sin resolverse. Un proyecto de ley para financiar el DHS no logró avanzar en el Senado, mientras demócratas y republicanos mantienen diferencias sobre políticas migratorias y el alcance del financiamiento.

En medio de la crisis, el empresario Elon Musk sorprendió al ofrecer públicamente cubrir los salarios de los trabajadores de la TSA durante el impasse, reflejando el nivel de gravedad de la situación.

Las autoridades advierten que, de no resolverse el financiamiento, algunos aeropuertos más pequeños podrían verse obligados a cerrar, mientras el sistema aéreo estadounidense enfrenta una de sus mayores tensiones operativas en años, marcada por la combinación de crisis política, falta de recursos y presión sobre el personal esencial.