El senador Marco Rubio compareció ante el Senado de Estados Unidos para explicar la estrategia de Washington tras la captura de Nicolás Maduro, describiendo al antiguo gobierno venezolano como un “régimen narcotraficante”.
Para Rubio, el régimen de Maduro representaba un riesgo estratégico directo para la seguridad estadounidense y regional, y delineando los objetivos de la fase de transición actualmente en curso en Venezuela.
Durante su declaración, Rubio sostuvo que el chavismo convirtió a Venezuela en una plataforma de cooperación abierta con organizaciones armadas y del narcotráfico, incluyendo a las Farc y el ELN.
“Era un régimen de narcotráfico que cooperaba abiertamente con las Farc, el ELN y otras organizaciones criminales utilizando su territorio nacional”, afirmó.
Subrayó que se trataba de “un enorme riesgo estratégico para Estados Unidos, no al otro lado del mundo, sino en el hemisferio en el que todos vivimos”, con impactos directos no solo para EE. UU., sino también para Colombia y el Caribe.
Objetivo final es la transición
Rubio explicó que el objetivo final de Washington es una Venezuela democrática, estable y aliada, pero reconoció que ese escenario no se alcanzará de manera inmediata.
“Queremos llegar a una fase de transición que desemboque en una Venezuela amistosa, estable, próspera y democrática, donde todos los sectores de la sociedad estén representados en elecciones libres y justas”, dijo.
El senador hizo énfasis en que no basta con celebrar elecciones formales. “Se pueden hacer elecciones todos los días, pero si la oposición no tiene acceso a los medios, si sus candidatos son excluidos o impedidos de aparecer en la papeleta, eso no son elecciones libres ni justas”, advirtió.
Según Rubio, la prioridad inmediata tras la salida de Maduro fue evitar un colapso interno. “El primer objetivo era la estabilidad”, señaló, enumerando los riesgos que se buscaba evitar: una guerra civil, enfrentamientos entre facciones armadas o un éxodo masivo hacia Colombia. “Todo eso se evitó”, aseguró.
El senador atribuyó esa contención a la apertura de canales de comunicación directos con quienes hoy controlan los aparatos del Estado venezolano, incluidos los cuerpos de seguridad y la estructura administrativa.
“Hemos establecido conversaciones directas, honestas, respetuosas, pero muy francas con las personas que hoy controlan los elementos del gobierno”, explicó.
Dentro de ese proceso, Rubio destacó la liberación de presos políticos como una señal concreta, aunque reconoció que el avance es lento.
“Por algunas estimaciones, hasta 2.000 presos políticos están siendo liberados. Lo están haciendo más despacio de lo que a mí me gustaría, pero lo están haciendo”, afirmó. Añadió que algunos de los liberados “ya están empezando a hablar públicamente y a participar en la vida política del país”.
Reapertura de embajada en Caracas
El senador confirmó una intensificación del compromiso diplomático estadounidense con Caracas. Recordó que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a la capital venezolana para reunirse con las autoridades interinas y discutir posibles áreas de cooperación.
También anunció que Laura Dog, exembajadora de EE. UU. en Nicaragua y Honduras, asumirá la dirección de la unidad de Asuntos Venezolanos, primero desde Bogotá y luego en Caracas.
Rubio señaló que Estados Unidos ya cuenta con personal en el terreno y que se avanza hacia la reapertura de una presencia diplomática formal.
“Creemos que muy pronto podremos abrir una presencia diplomática estadounidense en el país, lo que nos permitirá tener información en tiempo real e interactuar no solo con las autoridades interinas, sino también con la sociedad civil y la oposición”, explicó.
En su intervención, el senador confirmó contactos directos con la presidenta interina Delcy Rodríguez, así como con altos mandos de seguridad.
“Ya sea el general Kane con su contraparte, el director Ratcliffe o yo mismo con Delcy Rodríguez, hemos establecido una línea de comunicación respetuosa y productiva”, afirmó, enmarcando estos diálogos dentro de la fase de estabilización y recuperación.
Rubio insistió en que Washington no se guía por promesas, sino por hechos concretos. “Al final, vamos a juzgar acciones, no palabras”, dijo, reconociendo que “queda muchísimo trabajo por delante”.
Trabajo con Delcy Rodríguez
Ante cuestionamientos sobre la legitimidad de cooperar con figuras vinculadas al antiguo régimen, el senador fue tajante: “Estamos en una fase de transición y estabilización, y simplemente estamos reconociendo la realidad: hay que trabajar con quienes controlan los elementos del gobierno”.
Finalmente, Rubio abordó el tema del petróleo y las sanciones, asegurando que los ingresos de las exportaciones autorizadas no están siendo desviados al narcotráfico.
Explicó que el crudo que requiere permiso estadounidense se vende “a precio de mercado, no con descuento”, y que el control sobre esos flujos forma parte del proceso diseñado para evitar que los recursos terminen en manos de carteles criminales.