Las impactantes imágenes de la erupción del volcán de Fuego en Guatemala: lava, ceniza y evacuaciones

Las autoridades advirtieron que estas corrientes podrían recorrer distancias mayores si la actividad eruptiva continúa aumentando.
Mientras tanto, el monitoreo sigue de forma permanente bajo Alerta Anaranjada Institucional. Crédito: AFP

Las autoridades de Guatemala siguen atendiendo la emergencia por la actividad del volcán de Fuego, uno de los más activos de Centroamérica. En las últimas horas, las erupciones se intensificaron con la expulsión de lava, gases y ceniza, por lo que se activaron todas las medidas preventivas para proteger a las comunidades que están en zonas de mayor riesgo.

En un boletín que se conoció en la mañana de este martes 4 de agosto, las autoridades afirmaron que el volcán de Fuego sigue en su fase de mayor actividad. Crédito: AFP

Durante la noche del lunes, las autoridades informaron que comenzaron las evacuaciones preventivas en el caserío El Porvenir y la aldea Las Lajitas, ambos ubicados en el municipio de San Juan Alotenango, en el departamento de Sacatepéquez.

Según explicó el Sistema de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), el traslado de las familias se realiza de manera coordinada entre las autoridades locales y las entidades que hacen parte del sistema de atención de emergencias. El propósito es mantener a la población en lugares seguros mientras continúa el monitoreo del comportamiento del volcán.

Mientras tanto, el monitoreo sigue de forma permanente bajo Alerta Anaranjada Institucional.Crédito: AFP

La actividad del volcán sigue siendo intensa

En un boletín que se conoció en la mañana de este martes 4 de agosto, las autoridades afirmaron que el volcán de Fuego sigue en su fase de mayor actividad. Durante la madrugada hubo descenso de corrientes de densidad piroclástica por las barrancas Las Lajas y Honda, que se suman a las que ya se desplazaban por las barrancas Seca, Taniluyá y Ceniza.

Otra decisión que se tomó, fue suspender las clases presenciales en comunidades de dos municipios cercanos al volcán. Crédito: AFP

Las autoridades explicaron que estas corrientes piroclásticas están conformadas por una mezcla de gases volcánicos, ceniza, fragmentos de roca y materiales a muy altas temperaturas que descienden rápidamente por las laderas del volcán. Debido a eso, representa uno de los mayores peligros durante una erupción.

Mientras tanto, el monitoreo sigue de forma permanente bajo Alerta Anaranjada Institucional. Las autoridades advirtieron que estas corrientes podrían recorrer distancias mayores si la actividad eruptiva continúa aumentando y que la dispersión de ceniza podría extenderse hasta 100 kilómetros hacia el oeste y noroeste del volcán.

La situación actual inevitablemente recuerda la erupción de 2018, cuando el volcán de Fuego fue uno de los desastres naturales más graves del país. Crédito: AFP

Evacuaciones, suspensión de clases y cierre de una carretera

Además de las evacuaciones, la Conred declaró la alerta roja, una medida que permite fortalecer la coordinación entre las instituciones encargadas de atender la emergencia y responder de manera más rápida ante cualquier cambio en la actividad del volcán.

Las personas que fueron evacuadas fueron trasladadas a refugios temporales instalados en el casco urbano de San Juan Alotenango. Allí permanecen mientras las autoridades evalúan constantemente la evolución de la emergencia y determinan cuándo será seguro regresar a sus viviendas.

Otra decisión que se tomó, fue suspender las clases presenciales en comunidades de dos municipios cercanos al volcán. El Ministerio de Educación explicó que se debe proteger a los estudiantes, docentes y personal educativo frente a la caída de ceniza y al riesgo de posibles deslaves.

Las evacuaciones preventivas fueron ordenadas debido al aumento de la actividad del volcán de Fuego. Crédito: AFP

Además, la policía de tránsito ordenó el cierre preventivo de una carretera que rodea el volcán y que comunica la costa sur con la ciudad colonial de Antigua. Esta vía es una de las principales conexiones de esa región, por lo que la restricción busca evitar que los conductores transiten por una zona considerada de riesgo.

El recuerdo de la tragedia ocurrida en 2018

La situación actual inevitablemente recuerda la erupción de 2018, cuando el volcán de Fuego fue uno de los desastres naturales más graves del país. En esa oportunidad, una comunidad quedó completamente sepultada y el saldo superó los 200 fallecidos, un episodio que marcó la historia reciente de Guatemala.

Las autoridades explicaron que estas corrientes piroclásticas están conformadas por una mezcla de gases volcánicos, ceniza, fragmentos de roca y materiales a muy altas temperaturas.Crédito: AFP

Por esa experiencia, las autoridades mantienen una vigilancia permanente sobre el volcán, ubicado a unos 30 kilómetros de Ciudad de Guatemala. Mientras continúa la actividad eruptiva, los organismos de emergencia siguen evaluando el comportamiento del macizo y no descartan adoptar nuevas medidas de protección si las condiciones cambian.

¿Por qué se ordenaron las evacuaciones en Guatemala?

Las evacuaciones preventivas fueron ordenadas debido al aumento de la actividad del volcán de Fuego. Las autoridades buscan proteger a las familias que viven en sectores vulnerables ante el descenso de corrientes piroclásticas y otros fenómenos asociados a la erupción.

¿Qué riesgos representa la actividad del volcán de Fuego?

El principal riesgo está relacionado con las corrientes de densidad piroclástica, compuestas por gases, ceniza, rocas y altas temperaturas que se desplazan rápidamente por las laderas. Además, la ceniza puede afectar poblaciones ubicadas hasta a 100 kilómetros del volcán.

¿Qué medidas adoptaron las autoridades durante la emergencia?

Las autoridades declararon la alerta roja, evacuaron comunidades hacia refugios temporales, suspendieron las clases presenciales en municipios cercanos y cerraron de manera preventiva una carretera que conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua, mientras continúa el monitoreo permanente del volcán.