Estudio relaciona edulcorante en chicles y crema dental en Colombia con infartos y accidentes cerebrovasculares

El xilitol es un azúcar de alcohol que se usa para sustituir al azúcar de caña con el argumento de ser "más saludable".
Chicle Crédito: Freepik

Durante años, el xilitol se ha presentado como una alternativa aparentemente inocua al azúcar. Está en chicles, pastas de dientes, yogures, mermeladas y helados, y su presencia en productos bajos en calorías ha crecido precisamente porque muchos consumidores lo perciben como una opción más saludable.

Pero una nueva investigación acaba de poner sobre la mesa una preocupación: las personas con niveles más elevados de xilitol en la sangre presentaron un mayor riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares o morir por causas cardiovasculares.

El hallazgo fue presentado en Múnich durante el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), uno de los principales encuentros científicos dedicados a las enfermedades del corazón. El estudio analizó a 17.710 personas y comparó a quienes tenían las concentraciones más altas de xilitol en sangre con quienes presentaban los niveles más bajos.

Los resultados fueron llamativos.

Durante un período de seis años, las personas ubicadas en el grupo con mayores niveles de xilitol tuvieron un 57 % más de probabilidades de morir o sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular que aquellas que tenían las concentraciones más bajas.

La diferencia se mantuvo, aunque de manera más moderada, incluso en períodos mucho más prolongados. Al analizar los datos a 30 años, quienes presentaban mayores niveles de xilitol seguían teniendo un 18 % más de probabilidades de haber sufrido alguno de esos acontecimientos cardiovasculares.

Los investigadores encontraron además una relación que reforzó sus preocupaciones: al considerar los grupos intermedios, observaron una tendencia en la que a mayores concentraciones de xilitol en la sangre, mayor era la frecuencia de eventos cardiovasculares.

La asociación se mantuvo después de tener en cuenta características como la edad y el sexo, así como otros factores que influyen en el riesgo cardiovascular, entre ellos el índice de masa corporal, la hipertensión, la diabetes y los niveles de lípidos en sangre.

Un edulcorante cada vez más presente

El xilitol pertenece a un grupo de sustancias conocidas como alcoholes de azúcar. Puede encontrarse de manera natural en pequeñas cantidades en determinados alimentos, pero la cantidad utilizada comercialmente para endulzar productos puede ser mucho mayor.

De acuerdo con los investigadores, la concentración utilizada en algunos productos puede ser hasta 1.000 veces superior a la que se encuentra naturalmente en los alimentos.

El problema es que, pese a su creciente utilización, todavía existe poca información sobre cuáles pueden ser sus efectos cardiovasculares después de un consumo prolongado.

El doctor Marco Witkowski, del hospital universitario Charité de Berlín y autor del estudio, afirmó que los nuevos resultados se suman a investigaciones anteriores que ya habían planteado dudas sobre el compuesto.

“En estudios previos, demostramos que el xilitol puede mejorar la capacidad de las plaquetas para formar coágulos”, afirmó Witkowski.

Las plaquetas desempeñan un papel fundamental en la coagulación de la sangre. Una mayor facilidad para formar coágulos podría ser relevante porque estos pueden bloquear vasos sanguíneos y contribuir a acontecimientos como un infarto o un accidente cerebrovascular.

El equipo de Witkowski ya había encontrado anteriormente una relación entre concentraciones elevadas de xilitol y acontecimientos cardiovasculares adversos en personas consideradas de alto riesgo, aunque aquel análisis se había realizado durante un período de tres años.

Ahora, el nuevo trabajo intenta observar qué ocurre durante un período mucho más prolongado y en una población más amplia.

¿Significa esto que el xilitol provoca infartos?

No. Y esta es una de las principales limitaciones del estudio.

La investigación fue de carácter observacional. Esto significa que los científicos encontraron una asociación entre los niveles de xilitol y los acontecimientos cardiovasculares, pero no pueden afirmar que el consumo de xilitol haya causado los infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes registrados.

Podría haber otros factores relacionados con las personas que presentaban concentraciones elevadas de la sustancia que ayuden a explicar parte de la asociación.

El profesor Dan Atar, miembro del comité de comunicación de la Sociedad Europea de Cardiología y quien no participó en la investigación, destacó precisamente esta limitación.

“Como ocurre con todos los estudios observacionales, es difícil inferir relaciones causales, pero este trabajo demuestra que se necesitan más estudios sobre este tema de gran importancia social”, señaló.

La advertencia resulta especialmente relevante porque los edulcorantes artificiales son ampliamente aceptados y, en muchos casos, los consumidores los consideran una alternativa más saludable al azúcar.

“Los edulcorantes artificiales son consumidos por personas que creen que son más saludables que el azúcar y, en general, los organismos reguladores los consideran seguros”, afirmó Witkowski.

Por eso, los investigadores consideran que sus resultados justifican nuevos estudios que permitan determinar si existe realmente un mecanismo por el cual el xilitol pueda aumentar el riesgo cardiovascular.

La advertencia no significa volver al azúcar

Los resultados tampoco deberían interpretarse como una recomendación para sustituir el xilitol por grandes cantidades de azúcar.

Dell Stanford, dietista sénior de la British Heart Foundation, señaló que los riesgos cardiovasculares pueden acumularse con el tiempo y que es importante prestar atención a todos los componentes añadidos a los alimentos.

“Los edulcorantes artificiales, como el xilitol, se encuentran en muchos alimentos y bebidas, y la gente suele asumir que son la opción más saludable, por lo que consumen más de lo que creen”, afirmó.

Stanford añadió que el estudio se suma a una evidencia creciente sobre los posibles efectos de los edulcorantes artificiales en la salud.

La recomendación general, por ahora, sigue siendo reducir el consumo de alimentos y bebidas altamente procesados y mantener una alimentación equilibrada. El nuevo estudio no convierte al xilitol en una sustancia demostrablemente peligrosa, pero sí plantea suficientes interrogantes como para que su seguridad cardiovascular vuelva a ser examinada.

El propio Witkowski resumió la preocupación al señalar que los resultados a largo plazo muestran “lo poco que sabemos sobre la seguridad cardiovascular del xilitol”, en un momento en que la sustancia continúa incorporándose a un número cada vez mayor de productos.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué es el xilitol y en qué productos se encuentra?

El xilitol es un alcohol de azúcar utilizado como edulcorante. Se encuentra en productos como chicles, pasta de dientes, yogures, mermeladas y helados, especialmente en aquellos que buscan reducir su contenido de azúcar.

¿Qué relación encontró el estudio entre el xilitol y los infartos?

Las personas con los niveles más altos de xilitol en sangre tuvieron un 57 % más de probabilidades de morir o sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular durante seis años que quienes tenían los niveles más bajos.

¿El xilitol causa directamente infartos y accidentes cerebrovasculares?

No está demostrado. El estudio encontró una asociación entre niveles elevados de xilitol y problemas cardiovasculares, pero al ser observacional no puede demostrar que el xilitol sea la causa directa.

¿Por qué preocupa el efecto del xilitol sobre la sangre?

Investigaciones anteriores citadas por los autores encontraron que el xilitol puede aumentar la capacidad de las plaquetas para formar coágulos. Los coágulos pueden bloquear vasos sanguíneos y contribuir a infartos o accidentes cerebrovasculares, aunque todavía se necesitan más estudios para confirmar esta relación en humanos.

¿Deberíamos dejar de consumir xilitol?

El estudio no permite establecer esa conclusión. Los investigadores consideran que hacen falta más investigaciones sobre sus efectos a largo plazo. Mientras tanto, los expertos recomiendan priorizar una alimentación equilibrada y reducir el consumo de productos ultraprocesados.

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