Tragedia en El Tarra: Ataque con drones cargados de explosivos cobra la vida de dos jóvenes en zona rural

La escalada de violencia en la región del Catatumbo alcanza nuevos niveles de preocupación tras confirmarse la muerte de dos civiles con uso de drones por parte de grupos armados.
Situación de orden público en el Catatumbo. Crédito: Personería en Ocaña (Norte de Santander).

La situación de orden público en el departamento de Norte de Santander continúa deteriorándose, esta vez golpeando al municipio de El Tarra. En un hecho que ha generado consternación en la comunidad, dos jóvenes perdieron la vida tras ser víctimas de un ataque perpetrado con drones cargados de explosivos. El incidente tuvo lugar en la zona rural, específicamente en el corredor vial que conecta los sectores de La Angalia y Puerto Catatumbo.

Según los relatos entregados por la misma comunidad, el ataque ocurrió a la altura del sitio conocido como Filo El Gringo. En ese momento, las víctimas se movilizaban a bordo de una motocicleta cuando fueron alcanzadas por el dispositivo aéreo que detonó en el lugar.

Identidad de las víctimas y la respuesta comunitaria

Las autoridades y habitantes de la zona han logrado confirmar la identidad de una de las víctimas fatales. Se trata de Yeili Tatiana Durán Ascanio, quien conducía la motocicleta al momento del impacto. De acuerdo con los testigos, el lanzamiento del dron y su posterior explosión causaron inicialmente heridas de extrema gravedad en el cuerpo de la joven.

En un acto de solidaridad desesperada, la población civil acudió rápidamente para brindarle los primeros auxilios e intentar trasladarla para recibir atención médica profesional. Sin embargo, la gravedad de las lesiones fue tal que Yeili Tatiana no alcanzó a llegar con vida a un centro de salud, falleciendo durante el trayecto.

Junto a ella se encontraba un joven de aproximadamente 22 años de edad, quien también murió como consecuencia directa del ataque con explosivos. Hasta el momento, su identidad no ha sido esclarecida por las autoridades, permaneciendo como una víctima sin identificar en medio de este conflicto.

Un contexto de guerra tecnológica y disputa territorial

La comunidad de El Tarra ha denunciado que este lamentable suceso no es un hecho aislado. Según reportes locales, desde el pasado fin de semana se han intensificado los enfrentamientos armados entre la guerrilla del ELN y las Disidencias de las Farc.

Lo que más alarma a la población es el fortalecimiento de una modalidad de ataque que pone en riesgo inminente a los civiles: la utilización diaria y sistemática de drones acondicionados con cargas explosivas.

Este patrón de violencia se suma a hechos recientes en la región. Apenas el pasado 17 de enero, en la zona rural del municipio vecino de Tibú, se registró una situación similar. En esa ocasión, una acción armada atribuida al ELN contra tropas del Ejército Nacional que adelantaban operaciones de control, dejó como saldo trágico la muerte de un soldado profesional y heridas a otros cuatro militares.

Cifras de una crisis humanitaria prolongada

El panorama en la región del Catatumbo es desolador al revisar el balance del último año y 15 días. La persistencia de las acciones violentas y la disputa entre los dos grupos armados ilegales han dejado cicatrices profundas en el tejido social.

Según los datos recopilados sobre la situación de orden público en la zona, el conflicto ha resultado en el fallecimiento de 166 personas. Las consecuencias humanitarias son devastadoras, con reportes que indican la existencia de 93 mil familias desplazadas forzosamente de sus hogares y un aproximado de 300 personas que se encuentran actualmente confinadas, atrapadas en medio del fuego cruzado y las hostilidades entre las facciones en disputa.