"Oficina" de sicariato desmantelada en Medellín combinaba homicidios selectivos con rituales de brujería y estafas esotéricas

La estructura tendría conexiones internacionales y habría participado en asesinatos de ciudadanos mexicanos, albaneses y canadienses.
"Oficina" de sicariato desmantelada en Medellín. Crédito: Policía Nacional.

En un golpe contra el crimen organizado, las autoridades desarticularon una denominada "oficina" de sicariato que delinquía en Medellín y que, según las investigaciones, combinaba la coordinación de homicidios selectivos con prácticas esotéricas.

El procedimiento, realizado mediante diligencia de allanamiento y registro, permitió la captura en flagrancia de nueve personas y la incautación de armamento, municiones y equipos tecnológicos utilizados para actividades delictivas.

La intervención se desarrolló tras semanas de labores de inteligencia e investigación judicial adelantadas por hombres y mujeres de la Dirección de Investigación Criminal e inteligencia policial, quienes mediante testimonios obtuvieron información sobre un grupo de personas que estaría dedicado a la ejecución de homicidios especializados y alineado a la estructura delincuencial conocida como el cuerpo colegiado “La Oficina”.

Conexiones internacionales y "exportación" de servicios criminales

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, reveló detalles sobre el impacto de esta estructura criminal, que extendía sus operaciones más allá de las fronteras colombianas. "Se habla de exportación de servicios criminales o de delitos activos. No necesariamente todos los sicariatos se realizaron acá, sino en otras ciudades del mundo", explicó el mandatario.

De acuerdo con las labores investigativas, desde este lugar se coordinaban órdenes para la ejecución de homicidios selectivos dirigidos contra ciudadanos nacionales y extranjeros, vinculados a disputas por narcotráfico y cobro de deudas criminales. Información suministrada por personas permitió establecer que la organización estaría relacionada con asesinatos de personas de nacionalidad mexicana, albanesa y canadiense ocurridos en los últimos meses en el área metropolitana, lo que evidenciaría su alcance transnacional.

"Es importante ver cómo algunos de los homicidios ocurridos en Medellín, que han tenido como víctimas a extranjeros, posiblemente fueron determinados por estas personas", añadió Gutiérrez Zuluaga.

Hallazgos durante el operativo 

Durante las actividades de verificación, los investigadores evidenciaron movimientos inusuales en el inmueble. La información recopilada indicaba que se estaría planeando la ejecución de un homicidio en contra de un ciudadano extranjero, por lo que se activó una intervención prioritaria para proteger la vida.

Con apoyo del grupo de operaciones especiales, se materializó la captura de ocho hombres entre los 21 y 39 años de edad y una mujer de 31 años de edad, quienes deberán responder por el delito de porte, fabricación o tenencia de armas de fuego y municiones.

En el procedimiento fueron incautadas ocho armas de fuego, entre ellas una subametralladora tipo Uzi, una pistola calibre 9 mm y seis revólveres calibre 38, así como 77 cartuchos de diferentes calibres. Este material será sometido al sistema unificado de cotejo balístico con el fin de establecer su posible utilización en hechos de afectación a la vida.

Asimismo, fueron incautados 29 equipos celulares, tres computadores portátiles y dos tabletas, los cuales serán objeto de análisis forense digital para fortalecer el proceso investigativo, identificar otros posibles partícipes y avanzar en la judicialización integral del engranaje criminal.

El altar, los rituales y el doble negocio criminal 

En una de las habitaciones de la vivienda, los investigadores encontraron un altar con velas, elementos rituales y una imagen de la Santa Muerte, que, según las indagaciones, habría sido utilizada para prácticas asociadas a la actividad criminal de la estructura.

De acuerdo con la información recopilada durante la diligencia, antes de ejecutar los hechos criminales, los integrantes del grupo presuntamente realizaban prácticas esotéricas, incluyendo rituales con sacrificio de animales, con los cuales buscaban "encomendar la protección del grupo y asegurar la ejecución del homicidio sin contratiempos".

"Tenían un altar de brujería, con el cual, según información preliminar, buscaban una especie de blindaje contra la acción de la justicia", explicó el alcalde Federico Gutiérrez.

Las investigaciones revelaron que los rituales tenían un doble propósito en la estructura criminal. Por un lado, recurrirían a estos elementos como protección contra las acciones policiales y para evitar terminar capturados o asesinados, pero, por el otro, habrían montado al mismo tiempo un negocio de estafas con el que supuestamente cometían fraudes contra personas que acudían a ellos creyendo que sus rituales podrían solucionarles problemas económicos, sentimentales o de salud.

Tarifas millonarias por homicidios 

Las indagaciones preliminares señalan que esta estructura presuntamente ejecutaba homicidios selectivos contra ciudadanos extranjeros, además de secuestros y cobros violentos derivados de ajustes de cuentas asociados al narcotráfico, por sumas que oscilarían entre 400 mil y 500 mil dólares por cada acción criminal.

Entre los elementos hallados, ubicaron información de ciudadanos extranjeros, muchos de ellos aparentemente vinculados con organizaciones delincuenciales, quienes serían los posibles objetivos de esta estructura, que trabajaría por encargo de cualquier grupo criminal que pagara sus servicios.

Proceso judicial

Las nueve personas capturadas fueron puestas a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.

Las audiencias preliminares avanzan para la definición de su situación jurídica, mientras continúan las investigaciones para establecer su participación en homicidios recientes y posibles vínculos con redes criminales nacionales e internacionales.