Escalada violenta en el Catatumbo: ataque del ELN con drones y combates en El Tarra y Tibú dejan un soldado muerto

La víctima fue identificada como el soldado profesional Juan Esteban González Sánchez, oriundo de Palmira, Valle del Cauca.

La violencia volvió a golpear con fuerza al Catatumbo, en Norte de Santander, una región que completa un año sumida en crisis humanitaria sin que la confrontación armada dé señales de ceder. Un soldado del Ejército Nacional murió y cuatro más resultaron heridos tras un ataque con drones cargados de explosivos atribuido al ELN, en zona rural del municipio de Tibú.

La víctima fue identificada como el soldado profesional Juan Esteban González Sánchez, oriundo de Palmira, Valle del Cauca, quien perdió la vida en medio de esta acción armada que marca un nuevo escalamiento del conflicto en la región. El ataque se produjo mientras tropas del Ejército desarrollaban operaciones de control territorial en esta zona estratégica del Catatumbo.

Drones explosivos y violaciones al DIH

Tras el ataque, el Ejército Nacional rechazó de manera contundente el uso de drones cargados con explosivos por parte de los grupos armados ilegales, al advertir que este tipo de acciones vulneran el Derecho Internacional Humanitario y ponen en riesgo no solo a la Fuerza Pública, sino también a la población civil que habita en estas áreas rurales.

La institución confirmó que en el mismo hecho resultaron heridos dos suboficiales y dos soldados profesionales, quienes sufrieron lesiones por esquirlas. Los militares fueron evacuados por vía aérea a un centro asistencial especializado en la ciudad de Cúcuta, donde reciben atención médica.

Además, el Ejército dispuso un equipo de acompañamiento psicosocial y jurídico para la familia del soldado fallecido y aseguró que las operaciones militares continúan en la región con el objetivo de ubicar a los responsables del ataque.

Combates entre grupos armados en El Tarra

La situación de orden público se agravó aún más con los enfrentamientos registrados entre el ELN y las disidencias de las FARC en el sector de Filogringo, zona rural del municipio de El Tarra. De acuerdo con reportes de la comunidad, los choques armados incluyeron el uso de drones y ráfagas de fusil, lo que generó temor entre los habitantes y restricciones a la movilidad.

Estos enfrentamientos confirman la disputa violenta por el control territorial y de economías ilegales en el Catatumbo, una región clave por su ubicación estratégica y su cercanía con la frontera colombo-venezolana. Las comunidades denuncian que los combates se registran cada vez con mayor intensidad y que la población civil queda atrapada en medio del fuego cruzado.

Defensoría alerta que la guerra no cede

En medio de este panorama, la defensora del Pueblo, Iris Medina, estuvo en Tibú presentando un informe sobre la situación del Catatumbo, donde advirtió que la guerra no da tregua y que la crisis humanitaria persiste sin una respuesta integral del Estado. El documento señala que, pese a los esfuerzos institucionales, la violencia continúa alimentada por el narcotráfico y otras economías ilegales.

Según la Defensoría, estas dinámicas criminales impiden una reducción real de la violencia y fortalecen a los grupos armados que operan en la región, especialmente en zonas rurales donde la presencia estatal es limitada.

Un año de crisis sin soluciones estructurales

El Catatumbo completa un año en medio de desplazamientos forzados, confinamientos, homicidios y ataques armados, mientras las comunidades reclaman mayor protección y acciones efectivas. Los recientes hechos en Tibú y El Tarra evidencian que la confrontación no solo persiste, sino que adopta nuevas formas de ataque que elevan el riesgo para civiles y uniformados.

Organizaciones sociales y líderes comunitarios insisten en que la respuesta del Estado debe ir más allá del componente militar y atender las causas estructurales del conflicto, entre ellas la falta de oportunidades, el control de las economías ilegales y la débil presencia institucional.

El llamado urgente a proteger a la población

Mientras continúan los operativos militares, la Defensoría del Pueblo reiteró el llamado a priorizar la protección de la población civil y a garantizar el respeto por los derechos humanos en el desarrollo de las operaciones.

Para las comunidades del Catatumbo, la paz sigue siendo una promesa distante, mientras los ataques con drones y los combates armados siguen marcando la vida cotidiana en esta región del país.