Colombia, el país más productor y exportador de cocaína del mundo, por fin sabe cuánta coca sembró en 2024. La administración de Gustavo Petro llegó a un acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDC) para publicar un informe actualizado sobre el monitoreo de los cultivos ilícitos.
No es el tradicional documento del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, que el Ejecutivo atacó por un buen tiempo, sino que lleva el nombre de Monitoreo de territorios con presencia de cultivos de coca 2024. El balance oficial no es solamente de autoría de la ONU: la Casa de Nariño participó.
De acuerdo con el censo, el país llegó a la cifra más alta de hectáreas de cultivos de coca en todo el siglo XXI: 261.000, lo que representó un incremento del 3,5% frente a las 252,5 mil de 2023. Para el Gobierno, la tendencia refleja “una estabilidad del área sembrada a nivel nacional”, según un comunicado conjunto del Ejecutivo y la ONU.
El porcentaje de aumento fue el menor desde 2021, el año en que las hectáreas volvieron a crecer después de una disminución sostenida a partir de 2017. En 2020 había 142,7 mil; en 2021, 204,25 mil, un 43% más; en 2022, 230,02 mil, un 13% más; en 2023, más de 252 mil, una subida del 10%, y en 2024, un 3,5% más.
La región donde más aumentaron las hectáreas fue el Pacífico, que pasó de 107,07 mil en 2023 a 121,6 mil un año después —un aumento del 14%—, seguida por el Catatumbo, que superó las 43,8 mil de hace tres años hasta llegar a 48,7 mil de 2024. La erradicación manual forzosa solo comprendió poco más de 9,4 mil hectáreas.
La disputa entre el Gobierno Petro y la ONU por la medición de la cocaína
Diez municipios reúnen casi la mitad del área sembrada, principalmente en zonas de frontera en Nariño y Catatumbo, y los enclaves productivos —los territorios donde las comunidades no solo siembran, sino que extraen y transforman— se duplicaron: acapararon 114.000 hectáreas, cuando en 2019 eran 56.000.
Por primera vez, la ONUDC no publicó la producción potencial de cocaína. El Gobierno cuestionó la metodología desde el año pasado. El Sistema documentó que entre 2022 y 2023, la primera parte del periodo de Petro en la Casa de Nariño, la producción potencial de cocaína aumentó un 53%, hasta alcanzar más de 2.600 toneladas.
La ONUDC ha monitoreado desde 1999 los cultivos de coca en Colombia. La medición arroja, primero, las hectáreas sembradas, y segundo, la cocaína que podría fabricarse a partir de ellas. En octubre de 2024 reveló las casi tres mil toneladas que potencialmente se producirían, y un año después el presidente Petro arremetió.
Una vez el Gobierno de Estados Unidos —al mando del republicano Donald Trump— descertificó a Colombia en la lucha contra las drogas e incluyó a Petro en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), el mandatario criticó el cálculo de cocaína potencial para defender su lucha contra el narcotráfico.
Allí arrancaron tensiones que se convirtieron en diecisiete mesas técnicas entre 2025 y este año. Entre el 13 y el 17 de abril de 2026, el equipo estatal y el del organismo internacional se reunieron para examinar nuevamente la medición. El resultado fue un acuerdo para que el informe de 2024 se publicara en junio de 2026.
El “desbalance” en la política de drogas
Un día después de que los diálogos terminaron, el Ministerio de Justicia se apresuró a publicar que el Simci de 2024 era una realidad. Pero, ante llamados de atención internos y cuestiones logísticas, la entidad borró un escueto comunicado que había publicado en su página web. El 14 de mayo, el Gobierno lanzó otra misiva.
En el texto, que entonces sumó a la ONUDC y se convirtió en un comunicado conjunto, las partes narraron haber revisado cómo se calcula “la estimación de la producción potencial de clorhidrato de cocaína”, que decidieron actualizar. La publicación del informe estaba “prevista para la última semana del mes de junio”.
Cuatro días después de la segunda vuelta presidencial, en la que el opositor Abelardo de la Espriella se impuso sobre el oficialista Iván Cepeda, las partes publicaron el balance. El documento completo tiene 58 páginas y ofrece una hoja de ruta para revelar, en un futuro, la nueva medición de producción potencial de cocaína.
“La metodología utilizada para la estimación de la producción potencial de clorhidrato de cocaína no permitió reflejar suficientemente el ritmo de las variaciones de las condiciones productivas y en los rendimientos de distintos territorios”, señala el informe en su preámbulo, anticipando que el cálculo no aparece.
Para el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed) de la Universidad de los Andes, existe un “desbalance” en la política de drogas actual. Las incautaciones marcaron un récord, alcanzando 889 toneladas en 2024, pero la erradicación forzada cayó un 54%, al punto de solo arrancar poco más de 9,4 mil hectáreas.
Qué cambiará en la medición de la producción de cocaína en Colombia
Las prioridades para el Gobierno —el entrante, de Abelardo de la Espriella, y en adelante— deberían ser, primero, reducir la pobreza y la violencia en los territorios, con vías, energía o mercados locales “antes que sustitución mata a mata”, señala el Cesed. Segundo, la interdicción de grandes cargamentos, y, tercero, la regulación.
Ocho meses atrás, la ONU reconoció “limitaciones” en el esquema aplicado desde hace más de dos décadas, y propuso incluir un indicador de “cocaína disponible”, o sea, de droga que efectivamente llega al mercado luego de incautaciones o flujos en otros países, a partir de lotes cosechados, inventarios o potenciales usos ilícitos.
Desde 2007, la ONUDC medía la productividad de la coca en una región y luego la extrapolaba para concluir en un indicador nacional. Según el Gobierno, como en 2023 la Oficina tomó como referencia al Pacífico, la zona de mayor producción de cocaína por hectáreas de coca sembradas, el número de casi tres mil toneladas fue inflado.
Las áreas geográficas rotaban cada año. Por ejemplo, en 2015 el referente fue Catatumbo, y Naciones Unidas indicó un 46% de crecimiento del potencial de producción de cocaína, hasta llegar a poco más de mil toneladas. Lo cierto es que ni las hectáreas sembradas de coca ni la productividad han disminuido.
El Informe Mundial sobre las Drogas, también de la ONUDC y publicado en 2025 con datos de 2023, acotó que la producción de cocaína alcanzó unas 3.708 toneladas, mientras Colombia aglomeró el 67% de los cultivos mundiales de coca y aumentó en un 53% su producción del alcaloide.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Cuántas hectáreas de coca sembró Colombia en 2024?
El nuevo informe elaborado por el Gobierno y la ONUDC registró 261.000 hectáreas de cultivos de coca, la cifra más alta del siglo XXI. Aunque el área aumentó apenas un 3,5% frente a 2023, el país completó cuatro años consecutivos de crecimiento, y Abelardo de la Espriella recibirá el mayor registro histórico al asumir la Presidencia.
¿Por qué la ONU no publicó la producción potencial de cocaína en Colombia?
El Gobierno Petro cuestionó la metodología con la que la ONUDC calculaba la producción potencial de cocaína, especialmente después de que el informe de 2023 estimara cerca de tres mil toneladas. Tras diecisiete mesas técnicas, ambas partes acordaron revisar el modelo antes de volver a divulgar el indicador.
¿Qué reveló el informe sobre las regiones con más cultivos de coca?
El Pacífico y el Catatumbo concentraron los mayores aumentos, mientras diez municipios reunieron casi la mitad de toda el área sembrada del país. Además, los enclaves productivos —donde no solo se cultiva coca, sino que también se procesa— se duplicaron desde 2019 hasta alcanzar unas 114.000 hectáreas.
¿Qué implica el informe para la política antidrogas del próximo gobierno?
El balance deja una nueva hoja de ruta entre Colombia y la ONU para medir la producción de cocaína y reabre el debate sobre la estrategia antidrogas. Mientras las incautaciones alcanzaron un récord en 2024, la erradicación manual cayó a poco más de 9.400 hectáreas, por lo que el gobierno de Abelardo de la Espriella deberá definir si mantiene o modifica ese enfoque.