La Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, informó que los disturbios registrados durante el compromiso entre el Deportivo Independiente Medellín y Flamengo, válido por la cuarta fecha de la Copa Libertadores, dejaron como saldo preliminar tres personas trasladadas al Centro de Traslado por Protección (CTP), además de nueve capturados, entre ellos una mujer y un menor de edad aprehendido.
De acuerdo con las autoridades, los hechos de alteración del orden público se presentaron tanto al interior del estadio Estadio Atanasio Girardot como en sus alrededores, en medio de enfrentamientos, arengas y actos violentos protagonizados por algunos integrantes de la hinchada del conjunto antioqueño.
La Administración Distrital indicó que las personas involucradas deberán responder ante las autoridades bajo lo establecido en la Ley 1801 de 2016, normativa que regula comportamientos relacionados con la convivencia, la seguridad y el orden público en espacios públicos y privados.
Entre las conductas sancionadas por esta legislación se encuentran las riñas y comportamientos violentos, el consumo de sustancias psicoactivas en espacios públicos, el porte de armas, la ocupación indebida del espacio público, el ruido excesivo y las infracciones relacionadas con la convivencia en escenarios deportivos y eventos masivos.
Las autoridades señalaron que los implicados podrían enfrentar sanciones económicas, comparendos policiales, suspensión temporal de actividades e incluso restricciones para el ingreso futuro al estadio Atanasio Girardot, dependiendo de la gravedad de las conductas cometidas durante los desmanes.
Según se conoció, la situación se habría originado por el descontento de un sector de la hinchada del Deportivo Independiente Medellín debido a los recientes resultados deportivos tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores, lo que derivó en episodios de violencia y afectaciones al orden público.
Autoridades cancelaron el partido
El partido de Copa Libertadores entre el Independiente Medellín y Flamengo fue cancelado en la noche de este jueves en el Estadio Atanasio Girardot luego de los disturbios registrados en la tribuna norte del escenario deportivo, donde varios aficionados encendieron pólvora y protagonizaron protestas contra la dirigencia del club antioqueño.
El compromiso, correspondiente a la fase de grupos de la Libertadores, comenzó sobre las 7:30 de la noche, pero apenas pudo disputarse durante poco más de dos minutos antes de que el árbitro decidiera detenerlo temporalmente por falta de garantías.
Aunque inicialmente se esperaba que la situación pudiera controlarse para reanudar el juego, las protestas se prolongaron durante más de una hora y finalmente la Conmebol tomó la decisión de cancelar oficialmente el encuentro.
Protesta contra la dirigencia del DIM
La tensión comenzó desde antes del inicio del partido en el sector donde tradicionalmente se ubica la barra Rexixtenxia Norte.
Allí, varios aficionados desplegaron arengas e insultos dirigidos principalmente contra Raúl Giraldo, máximo accionista del club, en medio del descontento por el presente deportivo del equipo y recientes episodios tras la eliminación en la Liga colombiana.
Uno de los detonantes del malestar fue la aparición pública del dirigente realizando gestos hacia la hinchada, situación que incrementó el ambiente de confrontación entre algunos sectores de aficionados y la administración del club.
Pólvora y riesgo para el espectáculo
Durante los desórdenes fueron encendidos elementos de pólvora dentro de la tribuna, una práctica prohibida por los reglamentos de la Conmebol en competencias internacionales.
La situación obligó a activar de inmediato los protocolos de seguridad dentro y fuera del estadio.
Según reportes preliminares, algunos integrantes de la hinchada intentaron acercarse al terreno de juego, aunque la rápida reacción de la Policía evitó una invasión a la cancha.
Intervención de las autoridades
Las autoridades confirmaron que ya existía presencia estratégica de uniformados y controles de seguridad en diferentes puntos del Atanasio Girardot debido a la tensión que se esperaba alrededor del encuentro.
La actuación de la Policía permitió contener a los aficionados y evitar afectaciones mayores para jugadores, cuerpos técnicos, logística y asistentes.