Dolor e indignación en Santander por asesinato de joven hincha del Atlético Bucaramanga

“Camilo apenas empezaba a cumplir sus sueños”
Camilo Andrés Rojas, hincha asesinado en Cúcuta, tras el partido Atlético Bucaramanga Deportivo Cúcuta. Crédito: Tomada de redes sociales de Camilo Andrés Rojas

El dolor y la indignación se sienten con fuerza en Santander tras el asesinato de Camilo Andrés Rojas, un joven de 24 años, hincha del Atlético Bucaramanga, quien perdió la vida en la ciudad de Cúcuta luego de asistir al clásico futbolero. El crimen, ocurrido en las afueras del estadio General Santander, enluta a una familia y vuelve a encender las alarmas por la violencia que rodea al fútbol colombiano.

Camilo viajó hasta la capital nortesantandereana con una sola intención: acompañar al equipo de sus amores. Para él, el fútbol representaba una pasión y una ilusión. Jamás imaginó que ese desplazamiento, motivado por el amor a sus colores, terminaría convirtiéndose en el último de su vida.

Según la información conocida, el joven fue atacado, presuntamente, por un grupo de seguidores del Cúcuta Deportivo en medio de disturbios registrados en la zona tras el encuentro deportivo. Lo que debía ser una jornada de emoción y competencia terminó en tragedia.

El testimonio de la familia: dolor que no se puede describir

En diálogo con La FM, familiares del joven hablaron en medio del dolor que hoy los acompaña, aseguraron que Camilo era un joven que apenas comenzaba a cumplir sus sueños, con proyectos, ilusiones y un futuro por delante.

“Camilo amaba a su equipo. Por eso viajó hasta Cúcuta, sin imaginar que allí encontraría la muerte”, expresaron sus familiares, quienes hoy enfrentan un vacío imposible de llenar. Para ellos, la pérdida no solo representa la ausencia de un hijo, un hermano o un amigo, sino la ruptura abrupta de una vida que apenas comenzaba a abrirse camino.

Lo único que espera la familia es que se haga justicia. Su llamado es claro y contundente: que las autoridades identifiquen y sancionen a los responsables de este crimen, y que la muerte de Camilo no quede en la impunidad.

Un crimen que golpea a toda una región

El asesinato de Camilo Andrés Rojas no solo afecta a su núcleo familiar. En Santander, el caso ha generado conmoción, rechazo e indignación. Para muchos ciudadanos, este hecho representa una muestra más de cómo la intolerancia y la violencia han desbordado los escenarios deportivos.

El gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, expresó su profundo rechazo frente a lo ocurrido y envió un mensaje de solidaridad a los seres queridos del joven. El mandatario fue enfático al señalar que la violencia no puede seguir arrebatando vidas en contextos que deberían estar marcados por la alegría y el encuentro.

“Violencia en el fútbol no nos puede arrebatar más vidas”, manifestó el gobernador, quien también hizo un llamado a la ciudadanía para que la pasión por los colores se viva con respeto. Recordó que ningún resultado deportivo justifica el odio, la agresión ni la muerte.

Autoridades locales piden reflexión y acciones preventivas

Desde Bucaramanga, el alcalde Cristian Portilla también se pronunció con un mensaje de condolencias dirigido a la familia de Camilo. Calificó el hecho como doloroso y profundamente preocupante, y pidió una reflexión colectiva sobre el comportamiento de algunos hinchas en el país.

El mandatario local advirtió que lo que debería ser una fiesta deportiva se convierte, con demasiada frecuencia, en escenarios de violencia que dejan hogares enlutados. Por esa razón, insistió en la necesidad de fortalecer los procesos de barrismo social, con énfasis en el diálogo, la cultura ciudadana y la convivencia.

De cara al próximo Clásico del Oriente, previsto para el segundo semestre de 2026 con el Atlético Bucaramanga como local, el alcalde anunció que se iniciará un trabajo articulado con la Comisión Local de Fútbol. El objetivo consiste en prevenir enfrentamientos y construir escenarios de paz alrededor del deporte.

Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, permanece el clamor de una familia que llora la pérdida de Camilo Andrés Rojas. Su historia se suma a una lista dolorosa de víctimas de la violencia asociada al fútbol.

Hoy, Santander alza la voz no solo para exigir justicia, sino para recordar que el fútbol debe volver a ser lo que nunca debió dejar de ser: un espacio de pasión, sí, pero también de respeto, vida y esperanza.