El uso de drones por parte de grupos armados ilegales se ha convertido en una de las principales amenazas para la Fuerza Pública en varias regiones de Colombia. Catatumbo, Norte de Santander, Arauca y Caquetá han registrado ataques con aeronaves no tripuladas contra estaciones de Policía, batallones y otros objetivos estratégicos.
En entrevista con La FM, Enrique Ramírez, experto en inteligencia y militar retirado, explicó que el país enfrenta una amenaza que evoluciona rápidamente y que no puede ser enfrentada con una única tecnología. Para el experto, la dificultad no está solamente en adquirir equipos, sino en desarrollar una estrategia capaz de responder a las distintas modalidades de drones utilizadas por las organizaciones criminales.
Colombia necesita un sistema antidrones por capas
Ramírez cuestionó la idea de adquirir un único sistema capaz de enfrentar todas las amenazas. “El sistema antidrones que necesita Colombia no existe”, afirmó, al explicar que ninguna tecnología puede garantizar por sí sola la eliminación de todos los riesgos asociados con estas aeronaves.
En ese sentido, señaló que el denominado escudo antidrones que se intentó impulsar durante el Gobierno anterior no permitiría cubrir la totalidad de las amenazas. “No hay forma de eliminar con un solo sistema todas las amenazas de drones que tiene Colombia en este momento”, sostuvo.
Según el experto, una estrategia efectiva debe contar con tres componentes: detección, comando y control, y neutralización. El primero permite identificar el dron, determinar su marca, dirección, altura, velocidad e incluso, en algunos casos, ubicar al piloto.
Posteriormente, la información llega a un centro de comando y control, conocido como C2, donde un software analiza los datos y determina si la aeronave representa una amenaza. Finalmente, entra en funcionamiento el sistema de neutralización.
Drones FPV y de fibra óptica dificultan la defensa
Uno de los principales desafíos está relacionado con la evolución tecnológica de los drones. Ramírez explicó que los sistemas tradicionales pueden ser menos efectivos frente a los drones FPV (First Person View), que permiten al operador controlar la aeronave mediante una cámara que transmite en tiempo real lo que esta observa.
“Ya no es un control remoto con GPS, sino con esta camarita en donde usted maneja lo que está viendo el dron”, explicó.
La situación se complica todavía más con los drones controlados mediante fibra óptica. De acuerdo con Ramírez, “con los drones de fibra óptica es imposible de hackearlos”, lo que limita algunas de las alternativas tradicionales de neutralización.
Grupos armados aprovechan el fácil acceso a la tecnología
El experto también advirtió que conseguir componentes para fabricar o modificar drones resulta relativamente sencillo. Las organizaciones ilegales pueden adquirir aeronaves completas o piezas electrónicas mediante plataformas comerciales y posteriormente introducirlas al país.
Ramírez señaló que la permeabilidad de las fronteras, particularmente en zonas como Norte de Santander, Arauca y La Guajira, facilita el ingreso de estos equipos.
Además, los grupos armados han desarrollado capacidades propias para modificar las aeronaves. El experto relató que incluso se han encontrado drones alterados para intentar evadir los sistemas de detección mediante mecanismos destinados a generar falsos positivos.
“Cualquier persona puede armar un dron en la casa”, afirmó Ramírez. Sin embargo, advirtió que las estructuras ilegales ya no se limitan a fabricar aeronaves básicas, sino que han adquirido conocimientos especializados para determinar la potencia de los motores, el número de hélices y las baterías necesarias para transportar explosivos.
La experiencia de Ucrania también llega a Colombia
Ramírez aseguró que existe evidencia de que combatientes colombianos han viajado a Ucrania para adquirir conocimientos sobre el uso militar de drones y posteriormente transmitirlos a integrantes de organizaciones armadas en Colombia.
Según explicó, esa transferencia de conocimientos se refleja en la expansión de los drones FPV, cuyo uso se consolidó durante el conflicto entre Rusia y Ucrania.
El panorama, concluyó, plantea un desafío tecnológico y operativo para el Estado: las organizaciones ilegales tienen acceso a equipos, componentes y conocimientos que les permiten adaptar rápidamente sus drones, mientras que Colombia requiere una arquitectura de defensa capaz de detectar y neutralizar diferentes tipos de aeronaves no tripuladas.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Por qué Colombia necesita un sistema antidrones para enfrentar a los grupos armados?
Colombia enfrenta ataques con drones en regiones como Catatumbo, Norte de Santander, Arauca y Caquetá. El experto explicó que no existe un sistema único capaz de neutralizar todas las amenazas y que se requiere una defensa con diferentes componentes.
¿Cómo funciona un sistema antidrones contra aeronaves no tripuladas?
La defensa antidrones contempla tres etapas: detección, comando y control, y neutralización. El sistema identifica las características y trayectoria del dron, analiza la información y permite determinar qué mecanismo utilizar para neutralizarlo.
¿Qué son los drones FPV y por qué son una amenaza?
Los drones FPV permiten al operador dirigir la aeronave mediante una cámara que transmite en tiempo real lo que esta observa. Esta tecnología dificulta su neutralización frente a sistemas diseñados para drones que dependen del GPS.
¿Cómo consiguen los grupos armados los drones en Colombia?
Los grupos armados pueden adquirir drones completos o sus componentes mediante plataformas comerciales y aprovechar la permeabilidad de las fronteras para ingresarlos al país. También cuentan con capacidades para modificar y fabricar aeronaves no tripuladas.
¿Los grupos armados colombianos reciben entrenamiento sobre drones en Ucrania?
Según Enrique Ramírez, existe constancia de combatientes colombianos que viajan a Ucrania para aprender sobre el manejo de drones y posteriormente transmitir esos conocimientos a integrantes de estructuras armadas en Colombia.