El pasado 28 de febrero, Colombia vio nuevamente la crueldad del ELN que ejecutó un nuevo ataque terrorista: el objetivo fueron las tropas del Ejército Nacional en la Serranía de San Lucas, al sur del departamento de Bolívar.
La granada, lanzada desde un dron, dejó 14 soldados heridos. La prioridad era evacuarlos de la zona y llevarlos a un lugar seguro.
En medio del ataque, el piloto no tuvo tiempo de verificar las afectaciones que sufrió el helicóptero: se trataba del Black Hawk 2149.
El coronel Darwin Joya, comandante del Batallón de Especialistas de Mantenimiento de Aviación del Ejército, explicó que el daño fue del 70% de la aeronave.
"Esta aeronave sufrió una afectación estructural de un total de 56 impactos por un arma no convencional tipo granada, lanzada desde un dron, en el área rural del sur de Bolívar, área de operaciones", dijo el coronel Joya.
Un Black Hawk reparado en los hangares del Fuerte Militar de Tolemaida
Una vez a salvo, la imagen era impactante, los proyectiles habían atravesado el caparazón del helicóptero y en una maniobra rápida, el piloto selló los orificios con una cinta especial que le permitió, días después, llegar hasta el Fuerte Militar de Tolemaida.
En tierra, un equipo de más de 30 especialistas lo esperaban para llevar a cabo las reparaciones. Al mejor estilo de la Fórmula 1, el Black Hawk 2149, entró a los 'pits'.
"Una vez en tierra, es evaluada por el personal de control de calidad, que son nuestros inspectores, un personal que es altamente idóneo en determinar qué tipo de trabajo, de acuerdo a los manuales de la casa fabricante, se puede realizar en la aeronave", agregó el coronel Joya.
Tras la evaluación y "una vez determinado que no hay una afectación estructural interna que afecte la aeronavegabilidad, se procede a hacer una intervención integral en cada uno de las zonas donde la aeronave fue afectada por acción de la granada".
Cada uno de los 56 orificios, casi todos en la cola, debían ser reparados. Con precisión, empezaron las mediciones, el diseño y la fabricación de las piezas que se iban a instalar con sumo cuidado en el helicóptero.
"Se hacen unas mediciones internas en cada uno de los orificios de la afectación de la 'piel'. Se hacen los cálculos y, de acuerdo a unas tablas de medida que tiene el manual del fabricante, se realizan las intervenciones. Pueden ser cuadrangulares u ovaladas, dependiendo del tipo de afectación y la zona donde fue impactado", señaló el coronel Darwin Joya, comandante del Batallón de Especialistas de Mantenimiento de Aviación del Ejército.
Cuando los técnicos terminan, el helicóptero parece recién salido de fábrica, no quedan rastros del ataque ni de su paso por la guerra.
Ejército de Colombia, referente mundial en mantenimiento de aeronaves
Un mantenimiento de este tipo, en países como Estados Unidos, puede tarde meses e incluso años, y su costo podría alcanzar los $5 mil millones.
El coronel Mario Enrique Cifuentes, comandante de la Brigada de Aviación N. 32 del Ejército, destaca que sus hombres tardan solo dos semanas en estos trabajos y el precio es de $500 millones.
Así, Colombia busca ser referente mundial en el mantenimiento de aeronaves de ala fija y ala rotatoria.
"Ya llevamos 30 años con la Aviación del Ejército y hemos adquirido unas capacidades que no la tienen otros países. Estamos buscando ser referentes a nivel mundial de la flota UH60, con diferentes capacidades que vamos a seguir viendo y que nos hacen referentes en Suramérica, para que todas las países que tienen esta flota puedan venir a hacer sus mantenimientos", recalcó el coronel Cifuentes
El Black Hawk 2149 del Ejército Nacional está en fase final de mantenimiento.
En contados días saldrá de los hangares del Fuerte Militar de Tolemaida para seguir apoyando a las tropas en en el desarrollo de las operaciones militares contra los grupos armados y, de esta manera, garantizar la seguridad de los soldados.