Explosivos destruyeron parte de iglesia en Sardinata, Norte de Santander

La Diócesis de Tibú rechazó el atentado y expresó su solidaridad con los padres franciscanos encargados del acompañamiento espiritual de la población campesina.
La diócesis pidió respeto por la vida, reconciliación y diálogo, y reiteró su compromiso de permanecer junto a las familias de la región. Crédito: Diócesis de Tibú.

Un ataque con explosivos causó graves daños en la iglesia San Martín de Porres, ubicada en el corregimiento de Luis Vero, zona rural de Sardinata, Norte de Santander. La detonación también afectó una vivienda familiar en la que residían una madre cabeza de hogar y sus cuatro hijos menores de edad. Ninguno resultó herido.

El hecho, ocurrido este viernes 9 de octubre, generó temor entre los habitantes de esta zona del Catatumbo y preocupación entre los religiosos que desarrollan labores pastorales en la comunidad.

La Diócesis de Tibú rechazó el atentado y expresó su solidaridad con los padres franciscanos encargados del acompañamiento espiritual de la población campesina. La institución advirtió sobre las consecuencias de la violencia en comunidades que enfrentan las dificultades del conflicto armado.

En su pronunciamiento, la diócesis pidió respeto por la vida, reconciliación y diálogo, y reiteró su compromiso de permanecer junto a las familias de la región, pese a las condiciones de inseguridad.

Investigan a los responsables del ataque

Hasta el momento, no se ha establecido quiénes estarían detrás de la explosión ni las circunstancias en las que se produjo. Las autoridades deberán determinar las responsabilidades y establecer el alcance de los daños ocasionados tanto al templo como a la vivienda afectada.

El atentado se suma a otros episodios de violencia registrados en Norte de Santander, donde las confrontaciones entre grupos armados ilegales mantienen en alerta a las comunidades rurales.

El miércoles 7 de octubre, habitantes de la vereda La Angalia, en zona rural de Tibú, buscaron refugio en sus viviendas durante enfrentamientos entre las disidencias del frente 33 de las Farc y el ELN. En esa ocasión se reportaron ataques con drones cargados con explosivos y ráfagas de fusil, sin que se informara de personas heridas.

A este panorama se suma el hallazgo reciente de un depósito clandestino en Sardinata con un centenar de granadas de alto poder, atribuidas por las autoridades al Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN. El material fue localizado por tropas del Ejército, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y en coordinación con la Policía.

La sucesión de estos hechos mantiene la preocupación por la seguridad de los habitantes del Catatumbo, una región en la que la población civil continúa expuesta a los efectos de la confrontación armada.