Hace dos semanas, el país lamentó la muerte de 69 militares tras la caída de un avión Hércules en Putumayo. De acuerdo con autoridades locales, varias de esas muertes pudieron evitarse si en Puerto Leguízamo, el punto más cercano al lugar del accidente, existiera un hospital con la dotación adecuada para una zona de conflicto.
El caso evidenció las limitaciones en la capacidad hospitalaria en regiones afectadas por la violencia. La FM hizo un recorrido por zonas como el Cauca, el sur de Bolívar y el Catatumbo que permitió identificar las condiciones actuales del sistema de salud en estos territorios.
Cauca: un solo hospital de alta complejidad
En el Cauca, los heridos por hechos de orden público en municipios como Argelia y El Tambo deben ser trasladados hasta el Hospital Universitario San José, en Popayán, el único centro de tercer nivel en el departamento.
“En el Hospital Universitario San José contamos actualmente con unidades de cuidado intensivo, quirófanos habilitados, servicios especializados y equipos médicos adecuados para responder a todos los tipos de situaciones”, explicó el gerente Juan Carlos Arteaga a LA FM.
En el último año, más de 100 personas han resultado heridas en el departamento, entre civiles y miembros de la fuerza pública. Al menos el 30% de estos casos se concentra en zonas donde solo hay hospitales de primer y segundo nivel.
Municipios como Toribío, Miranda, Corinto, Buenos Aires y Suárez cuentan únicamente con centros de salud básicos, sin capacidad para atender emergencias complejas.
Además, persisten riesgos para la misión médica. “La misión médica (…) continúa enfrentando vulneraciones. Hemos registrado dificultades en el acceso oportuno a algunas comunidades y limitaciones en el traslado de pacientes”, señaló Lucy Ximena Ibarra, gerente del hospital Susana López de Valencia.
Sur de Bolívar: traslados largos y atención limitada
En el sur de Bolívar, la atención en salud enfrenta limitaciones similares. En municipios como Arenal y Santa Rosa del Sur, los hospitales prestan servicios básicos.
Habitantes de la zona describen las dificultades: “No tenemos puestos de salud, no tenemos un centro de salud (…) no tenemos vehículo donde sacar un enfermo”, relató un residente.
Otro testimonio conocido por LA FM un habitante indica que los traslados pueden tardar horas: “Hay que cruzar el río 23 veces para llegar a Aguachica, en ferris, canoas, lo que salga, estamos en una parte complicada del sur de Bolívar y cuando necesitamos acceder a un tema de la salud la cosa se complica”.
Las condiciones geográficas y de acceso dificultan la atención oportuna, especialmente en casos de urgencia.
Catatumbo: limitaciones en medio del conflicto
En el Catatumbo, la situación está marcada por el conflicto entre grupos armados, que ha generado desplazamientos y restricciones en la movilidad.
“La situación en materia de salud acá sigue siendo caótica por la falta de medicamentos y de personal, pero también por el tema de seguridad”, señaló Arístides Hernández líder sindical y vocero en la región del Catatumbo.
En esta zona existen tres hospitales: en Convención, Sardinata y Tibú, este último de primer nivel. Sin embargo, en varios municipios no hay capacidad para atender emergencias complejas.
Otro testimonio advierte que: “Hoy en día, el tema de las ambulancias es muy difícil, da temor transitar por las vías de nuestra región por las restricciones de los actores armados”, aseguró a LA FM, Olguín Mayorga representante de las víctimas de Norte de Santander
Un panorama nacional con limitaciones persistentes
De acuerdo con cifras recientes de la Defensoría del Pueblo, en los primeros meses de 2026 más de 20.000 personas han estado confinadas en el país, muchas con restricciones para acceder a servicios básicos como la salud.
Organizaciones humanitarias coinciden en que, en medio del conflicto armado, el acceso oportuno a servicios de salud sigue siendo una de las principales dificultades para las comunidades en estos territorios.