El Niño y las llamas en Colombia: Bomberos exhaustos y municipios sin recursos obligan a replantear la respuesta a los incendios forestales

Ante la saturación logística y de personal, la Procuraduría exigió tomar medidas más contundentes —incluyendo apoyo internacional— para frenar la emergencia.
Ante la falta de recursos y la saturación de la capacidad de respuesta de las alcaldías y gobernaciones más golpeadas por los incendios, la Procuraduría le pidió a la UNGRD coordinar medidas que contribuyan con más fuerza a la contención y extinción de las llamas. Crédito: AFP

Con más de treinta mil hectáreas consumidas en Colombia, por la ola de incendios forestales que se interpuso en la atención al ya devastador terremoto del 10 de agosto, la respuesta estatal para contener la emergencia climática ha alcanzado un punto crítico.

El avance de las conflagraciones, alimentado por la sequía del fenómeno del Niño y bajo sospecha de quemas intencionadas, mantiene en jaque a las autoridades regionales y locales. Persisten focos activos o bajo monitoreo en Cundinamarca, Nariño, Valle del Cauca, Santander y, especialmente, Tolima, donde la Gobernación declaró una calamidad pública que el presidente Abelardo de la Espriella respaldó.

La tesitura coincide con los coletazos logísticos del sismo de 7,4 de San José del Palmar, Chocó, que ha provocado al menos 331 muertes y ha afectado a 196.614 familias en dieciséis departamentos. Unas 152 personas permanecen desaparecidas. Los organismos de socorro han rescatado a 364 personas bajo los escombros.

El temblor ha exigido una disposición considerable de recursos humanos, técnicos y financieros del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, lo que disminuye la capacidad de maniobra frente a las llamas, que amenazan los bosques nativos y han destruido cultivos de café, plátano y aguacate.

La emergencia forestal ha superado la capacidad técnica y financiera de las autoridades locales. El caso más representativo es el de Armero Guayabal, un municipio principalmente agricultor de casi trece mil habitantes en Tolima: un incendio en el sector El Trincho ha devastado más de cien hectáreas de vegetación y amenaza con propagarse hacia la vereda Méndez.

Pese a la gravedad del riesgo, los bomberos reportan un avance de apenas el 10 % en su contención y extinción, lo que "evidencia la necesidad de una intervención inmediata y prioritaria por parte del nivel nacional", de acuerdo con un oficio que la Procuraduría General de la Nación le envió al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo.

La falta de recursos deja sin suficiente respaldo a los bomberos

Un reporte de la Dirección Nacional de Bomberos indica que el incendio en El Trincho no cuenta con recursos ni con personal para su extinción. Tolima enfrenta once escenarios activos o bajo seguimientos en seis municipios, y la Dirección desplegó a 210 funcionarios para apoyar las operaciones en el departamento, aunque "no ha resultado suficiente para cubrir la totalidad de los frentes activos".

El cuello de botella no radica únicamente en la falta de equipos, sino en la imposibilidad de sostener a quienes combaten el fuego. Las alcaldías carecen de recursos necesarios para cubrir la manutención de los centenares de socorristas ajenos a los organismos municipales.

La alimentación, el alojamiento, el suministro de combustible para las máquinas y los esquemas de relevo de personal están desfinanciados, lo que restringe en gran medida la continuidad de las jornadas de mitigación y aumenta la fatiga de las cuadrillas.

Así que la Procuraduría le dirigió un requerimiento urgente a la UNGRD. El ente de control demanda la activación inmediata del Plan de Acción Específico para la Recuperación, un mecanismo contemplado en la declaratoria de desastre nacional que el Gobierno expidió con el Decreto 802 de 2026.

El Ministerio Público solicitó priorizar el envío de socorristas y recursos a los puntos huérfanos de atención, además de indagar, directamente con las alcaldías afectadas, cuáles son los vacíos logísticos de los bomberos desplazados y cómo puede garantizarse su sustento básico sin barreras burocráticas.

"La información recaudada evidencia una clara superación de la capacidad de respuesta municipal frente a la magnitud, simultaneidad y persistencia de los incendios forestales actualmente activos", sostiene el documento de cuatro páginas que la Procuraduría Delegada Preventiva para la Gestión y la Gobernanza Territorial le expuso a la UNGRD.

El Gobierno enfrenta una emergencia que mezcla clima, logística y sabotajes

Además de Tolima, Cundinamarca encara al fuego en siete municipios: la vereda Manoa Alto, en Guayabal de Síquima, es el sitio más golpeado, si bien reporta un avance del 50 % en su contención. Nariño lucha contra las llamas en un municipio; Valle del Cauca, en dos, y Santander, en uno, Sabana de Torres, con un avance de apenas 25 %.

La UNGRD le tendrá que informar a la Procuraduría cómo avanza la prevención y la atención de los incendios forestales, y cuáles son las medidas "adoptadas o proyectadas" para mermar la crisis. Hasta ahora, la comunicación del ente de control es preventiva, pero, si a futuro no hay acciones efectivas, podrían arrancar procesos disciplinarios.

El Ministerio Público instó a la Unidad de Gestión del Riesgo evaluar, junto a la Cancillería y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional, la posibilidad de una solicitud formal de ayuda internacional si las capacidades de respuesta nacional se ven desbordadas, sobre todo por la inminencia del Niño.

Las investigaciones sobre el origen de las conflagraciones avanzan bajo acusaciones de presunto sabotaje. El presidente De la Espriella ha señalado la existencia de indicios y reportes de hombres en motocicleta que inician fuegos intencionalmente en Tolima, Huila y Caldas. El desafío para el país, entonces, no solo es climático, sino también de seguridad pública.

Fabio Arjona, el ministro de Ambiente, afirmó en sus redes sociales que "una imprudencia puede iniciar un incendio y una estructura criminal puede provocarlo deliberadamente". Las condiciones del Niño y los planes de provocación de llamas "son fenómenos diferentes" y ambos "deben enfrentarse".

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) anticipa que las condiciones del Niño persistirán hasta el primer trimestre de 2027. El fenómeno genera menores lluvias y mayores temperaturas, lo que favorece la sequedad de la vegetación y propicia condiciones clave para que el fuego inicie y se esparza más rápidamente.

Claves del tema, en cuatro preguntas:

¿Cuántas hectáreas han sido consumidas por los incendios forestales en Colombia?

Más de 30.000 hectáreas han sido consumidas por la ola de incendios forestales que afecta al país, con focos activos o bajo monitoreo en departamentos como Tolima, Cundinamarca, Nariño, Valle del Cauca y Santander. Tolima es uno de los territorios más afectados y declaró la calamidad pública ante la magnitud de la emergencia.

¿Por qué los bomberos están desbordados por los incendios forestales?

La emergencia superó la capacidad técnica y financiera de varios municipios, que no cuentan con recursos suficientes para sostener a los bomberos y socorristas desplazados. La falta de alimentación, alojamiento, combustible y relevos de personal limita la continuidad de las labores y aumenta la fatiga de las cuadrillas. En Tolima, la Dirección Nacional de Bomberos desplegó 210 funcionarios, pero la Procuraduría advirtió que no son suficientes para cubrir todos los frentes.

¿Cómo influye el fenómeno de El Niño en los incendios forestales?

El fenómeno del Niño provoca menores lluvias y mayores temperaturas, lo que aumenta la sequedad de la vegetación y facilitan tanto el inicio como la propagación de los incendios. El Ideam anticipa que las condiciones persistirán hasta el primer trimestre de 2027, por lo que las autoridades deberán mantener medidas de prevención y respuesta durante los próximos meses.

¿Qué medidas pidió la Procuraduría para enfrentar la emergencia por los incendios?

La Procuraduría pidió a la UNGRD activar de inmediato el Plan de Acción Específico para la Recuperación, priorizar recursos y socorristas en los puntos que no tienen suficiente atención y resolver los problemas logísticos que enfrentan los bomberos. Además, solicitó evaluar con la Cancillería y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional una eventual petición de ayuda internacional si la capacidad nacional resulta insuficiente.