El Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira condenó a 27 años y nueve meses de prisión a Julián Eduardo Cifuentes, responsable del homicidio del sacerdote Darío Valencia, hecho ocurrido en abril de 2024.
Los restos del padre fueron hallados en septiembre del mismo año, luego de la confesión del hoy condenado, lo que permitió avanzar en el esclarecimiento del crimen.
Aplauden condena
De acuerdo con Renato Marín, abogado de la Diócesis de Pereira, la sentencia representa un resultado satisfactorio para las víctimas y la comunidad, teniendo en cuenta que el procesado aceptó los cargos de homicidio agravado en concurso con el delito de porte ilegal de armas de fuego, lo que fue valorado por el juzgado al momento de fijar la pena.
“El juzgado profirió la sentencia condenatoria en contra de este ciudadano, donde le impuso una pena de 27 años y nueve meses de prisión. Estamos muy satisfechos porque pese a qué aceptó los cargos de manera libre y voluntaria, el juzgado hizo una tasación justa”, mencionó el abogado defensor.
El condenado ya se encontraba privado de la libertad tras ser extraditado desde Francia a Colombia meses atrás. Luego de su llegada al país fue judicializado y actualmente permanece recluido en la cárcel La Modelo de Bogotá, donde continuará cumpliendo la condena impuesta por la justicia colombiana.
Así ocurrieron los hechos
El sacerdote Darío Valencia Uribe fue reportado como desaparecido el 25 de abril de 2024, luego de salir de la parroquia María Auxiliadora, a realizar la venta de un carro y durante varios meses las autoridades adelantaron labores de búsqueda e investigación en diferentes zonas de los departamentos de Risaralda y de Caldas para esclarecer lo ocurrido.
El 20 de septiembre de ese mismo año, las autoridades confirmaron el hallazgo de sus restos en zona rural de la vereda Patio Bonito, en el municipio de Belalcázar, Caldas, luego de que Julián Eduardo Cifuentes Gómez entregara a las autoridades las coordenadas del lugar donde se encontraban.
En noviembre de 2025, el hoy condenado fue extraditado desde Francia a Colombia, luego de haber huido del país tras cometer el homicidio del sacerdote.