Las autoridades en Bogotá avanzan en las investigaciones para esclarecer las causas que rodearon la muerte de una mujer de 33 años, mientras se realizaba un tatuaje en la localidad de Rafael Uribe Uribe, en el sur de la ciudad.
De acuerdo con las primeras informaciones, el hecho se presentó en el conjunto residencial Terrazas de San Jorge, el pasado 15 de agosto, en la residencia de la víctima.
Según los reportes preliminares de los organismos de emergencia y la Policía Metropolitana de Bogotá, la víctima se estaba practicando un tatuaje que había solicitado a domicilio en su residencia, cuando presentó una descompensación severa de salud.
En cuestión de minutos, la mujer entró en un paro cardiorrespiratorio y pese a las maniobras de auxilio prestadas en el sitio, se confirmó su deceso en el inmueble antes de ser trasladada a un centro asistencial.
Esto se sabe
La Sijín y el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación, acudieron al lugar para realizar la inspección técnica del cadáver y recolectar el material probatorio.
Durante las labores investigativas, los peritos forenses incautaron agujas, tintas, pigmentos e insumos empleados durante el procedimiento, que están siendo analizados en laboratorios especializados para determinar su composición y comprobar si contenían sustancias tóxicas o no autorizadas.
Entre las hipótesis que evalúan los investigadores cobra relevancia la posible aplicación de un anestésico o sustancia complementaria, de manera previa o durante la realización del tatuaje.
Según versiones iniciales, el tatuador habría llegado al domicilio acompañado por una segunda persona, quien presuntamente administró un producto para mitigar el dolor.
Las autoridades buscan precisar la naturaleza de este fármaco, la dosificación utilizada y si la víctima sufrió una reacción alérgica grave o una reacción adversa por el uso de un medicamento.
Actuaciones de las autoridades y alertas por servicios a domicilio
Hasta la fecha, las autoridades no han informado sobre personas capturadas ni se han imputado cargos formales dentro del proceso.
El tatuador y su acompañante fueron identificados por las unidades judiciales y rindieron sus primeras declaraciones dentro de la reconstrucción de la cronología exacta de los minutos previos a la muerte de la mujer.
Este suceso ha encendido de nuevo las alarmas entre la ciudadanía y las autoridades sanitarias sobre la falta de regulación y supervisión de las intervenciones corporales a domicilio.
La Secretaría de Salud de Bogotá recordó que los establecimientos dedicados al tatuaje y la pigmentación deben cumplir con estrictas condiciones de bioseguridad, esterilización y permisos sanitarios, requerimientos que suelen ser difíciles de garantizar o verificar en entornos residenciales informales.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Cómo murió una mujer en el sur de Bogotá mientras se realizaba un tatuaje?
Una mujer de 33 años falleció por un paro cardiorrespiratorio el pasado sábado 15 de agosto al mediodía, dentro de su vivienda en el barrio Terrazas de San Jorge (localidad de Rafael Uribe Uribe), mientras recibía el servicio de pigmentación corporal.
¿Qué investiga la Fiscalía?
Expertos de la Sijín y el CTI incautaron tintas, agujas y pigmentos para verificar si contenían componentes tóxicos, además de evaluar la hipótesis sobre una posible reacción alérgica o shock anafiláctico causado por un anestésico administrado para mitigar el dolor.
¿Quiénes son los implicados en la muerte de la mujer?
El tatuador y una persona que lo acompañaba —quien presuntamente suministró el producto anestésico— ya fueron identificados por las autoridades judiciales y rindieron sus primeras declaraciones para establecer la dosificación aplicada y la cronología previa al deceso.
¿Qué advertencia emitió la Secretaría de Salud sobre esos procedimientos estéticos?
La entidad distrital recordó la necesidad de exigir el cumplimiento de estrictos permisos sanitarios, condiciones de bioseguridad y procesos de esterilización, señalando que estos requerimientos legales son difíciles de garantizar o verificar en entornos residenciales informales.