La violencia contra las mujeres sigue encendiendo las alarmas en el departamento del Atlántico. El reciente hallazgo del cuerpo de una mujer degollada al interior de un taxi, en el barrio Simón Bolívar de Barranquilla, se suma a una preocupante cadena de crímenes que enlutan a la región en plena Semana Santa.
De acuerdo con la investigadora y defensora de derechos de las mujeres, Alejandra Moreno, ya son 23 las mujeres asesinadas en lo que va del año, una cifra que refleja la gravedad de la situación.
Solo dos casos han sido tipificados como feminicidio
Moreno explicó que, aunque todos los casos inician bajo la presunción de feminicidio, únicamente dos han sido tipificados oficialmente como tal, mientras el resto continúan bajo investigación por parte de las autoridades.
Entre los hechos recientes también se encuentra el caso de una mujer que había resultado herida en el municipio de Galapa y que falleció posteriormente en un centro asistencial en Baranoa, aumentando aún más las estadísticas.
Crimen organizado y violencia de género: una mezcla peligrosa
La investigadora advirtió que muchas de estas muertes no pueden analizarse únicamente desde la óptica del crimen común o el sicariato. Según indicó, en medio de la creciente disputa entre estructuras criminales, las mujeres se han convertido en “botín de guerra”, siendo utilizadas para enviar mensajes entre bandas o como mecanismo de retaliación.
Asimismo, señaló que existe una preocupante instrumentalización de las mujeres en contextos de criminalidad, donde son obligadas bajo amenazas contra ellas o sus familias, a participar en actividades ilícitas como el microtráfico.
Falta de prevención, la principal deuda del Estado
Moreno fue enfática en señalar que la respuesta institucional ha sido insuficiente, especialmente en materia preventiva.
Insistió en la urgente implementación de un Consejo de Seguridad con Enfoque de Género, aprobado mediante ordenanza en la Asamblea del Atlántico, pero que aún no se aplica de manera efectiva.
“Se necesita articulación entre todas las entidades para atender esta problemática no solo desde la reacción, sino desde la prevención”, puntualizó.
Civiles, en medio del fuego cruzado
La experta concluyó que, en muchos casos, las víctimas no tienen vínculos directos con estructuras criminales, pero terminan siendo blanco de la violencia en medio de disputas territoriales y dinámicas delictivas.
La situación mantiene en alerta a las autoridades y a la ciudadanía, mientras crece el llamado urgente a tomar medidas contundentes que frenen la violencia contra las mujeres en el Atlántico.
Identidades de las víctimas
Las autoridades y organizaciones sociales han logrado identificar a la mayoría de las mujeres asesinadas:
- Carmen Andrea Hernández Pérez (23 años)
- Gladys María Reyes Mendoza (50 años)
- Linda Mireya Ordoñez (36 años)
- Yuliet Paola Camacho López (35 años)
- Maryory Magdalena Jiménez Pérez (42 años)
- Dayana Marcela Morales Meza (17 años)
- Yainis Contreras Acosta (22 años)
- Everledis (sin más datos confirmados)
- Betania María Méndez Machado (24 años)
- Constanza Isabel Rivera Salas (39 años)
- Leisis María Silvera Manotas (39 años)
- Glenis Patricia Rodríguez Ariza (18 años)
- Luzdary Michelle Guerrero Corro (17 años)
- Gloria Esther Araujo Varela (36 años)
- Landry Jhoana Yépez Estrada (26 años – caso de feminicidio)
- María de los Reyes Herrera Ospino (61 años – feminicidio, 1 de marzo)
- Sheridan Sofía Hernández Noriega (14 años – Malambo)
- Keila Nicol Hernández Noriega (17 años – Malambo)
- Mujer en condición de calle (sector La Sierrita, sin identificar)
- Wileidys Arrieta Márquez (37 años – Repelón)
- Fairuth Silvera Martínez (Baranoa, 23 de marzo)
- Evilena María Ortiz Mendoza (42 años – 3 de abril, presunto feminicidio)