El Ejército Nacional continúa haciendo movimientos estratégicos de algunos de los comandantes de las unidades militares y dependencias, con el fin de ajustar los planes de seguridad en el territorio nacional.
Como lo anticipó LA FM desde hace varias semanas, uno de esos cambios está relacionado con la Fuerza de Tarea Omega, cuyo nuevo comandante es el brigadier general Yor William Cotua Muñoz, uno de los militares con mayor trayectoria dentro de la institución.
Así las cosas, esta semana, en el Campo de Paradas Capitán Mario Salazar Martínez, del Fuerte Militar de Larandia, se llevó la ceremonia de transmisión de mando de dicha unidad del Ejército, la cual opera en el suroriente del país.
La ceremonia
Durante la ceremonia, el brigadier general Carlos Ernesto Marmolejo Cumbe, hizo entrega del mando de la Fuerza de Tarea Omega al brigadier general Yor William Cotua Muñoz, quien era el comandante de la Vigésima Séptima Brigada de Selva, en el departamento del Putumayo.
Con lo anterior, el brigadier general Carlos Ernesto Marmolejo Cumbe, otro de los hombres destacados del Ejército y quien era el comandante de la Fuerza de Tarea Omega, pasó a la Quinta División del Ejército, también como comandante.
La ceremonia de transmisión de mando fue presidida por el mayor general Royer Gómez Herrera, comandante del Ejército Nacional, acompañado por altos mandos militares y policiales, autoridades civiles e invitados especiales.
Durante el evento militar, los altos mandos resaltaron la importancia estratégica de la Fuerza de Tarea Omega en la protección de la población civil y la estabilidad de los departamentos de Meta, Caquetá y Guaviare, donde la situación de orden público es compleja.
Los resultados de la Fuerza de Tarea Omega
En medio del acto protocolario, además, se exaltó la labor y los resultados operacionales alcanzados por el general Marmolejo, quien estuvo al mando de la Fuerza de Tarea Omega durante los últimos dos años, periodo en el cual, en el marco del Plan de Operaciones Ayacucho Plus del Ejército Nacional, se afectó de manera sostenida a los grupos armados organizados residuales.
Como resultado de esta ofensiva se desmantelaron 132 laboratorios para el procesamiento de pasta base de coca y seis laboratorios de clorhidrato de cocaína. Además, se capturaron más de 40 integrantes de las estructuras criminales, 27 se sometieron a la justicia y siete menores fueron recuperados.
Así mismo, las tropas ubicaron 37 depósitos ilegales, incautaron 110 armas, 70 mil cartuchos y 475 artefactos explosivos improvisados.
En el componente social y ambiental, sembraron 56.000 plántulas y más de 68.000 personas fueron beneficiadas mediante Jornadas de Apoyo al Desarrollo en Meta, Caquetá y Guaviare.