Policía vs. logística privada: ¿Quién debe garantizar la seguridad del fútbol en Bogotá

La Alcaldía de Bogotá ha anunciado que la policía retomará el control de los estadios de Bogotá. ¿Ahora cómo se debe garantizar la seguridad y quiénes son los responsables?
Policía Nacional en el partido Santa Fe vs América tras los desmanes Crédito: Colprensa

La violenta batalla campal del pasado 22 de agosto en El Campín ha obligado a la Alcaldía de Bogotá a tomar medidas extraordinarias, puesto que el fútbol en la ciudad no se puede suspender ni jugar sin hinchas y tiene un componente social innegociable. Por ahora, una de las novedades más importantes pasa por la vuelta del control policial al máximo escenario de los capitalinos.

Para alguien que esté desprevenido puede ser difícil de entender cómo una de las medidas anunciadas es el retorno de la policía a los estadios, cuando en el fútbol siempre estuvieron las autoridades presentes en el control, la seguridad y la reacción ante posibles conflictos de diferentes magnitudes. No obstante, aproximadamente hace 9 años la ecuación cambió y no ha sido fácil el proceso de adaptación.

Contexto histórico y legal de la logística privada en el fútbol

Hay países como Argentina y Uruguay que han implementado la logística privada en los estadios para labores de acceso, control y (en algunos casos) reacción a conflictos. Sin embargo, lo que ha sucedido en Colombia dista mucho de estos ejemplos, pues allí se evidencia personal realmente capacitado para atender este tipo de eventos con todos los riesgos que implica, y en un trabajo coordinado con las autoridades. Chile y Brasil también lo han intentado con diferentes casos de éxito y fracaso según los clubs y ciudades.

En Colombia todo empezó en el año 2017 con la entrada en vigencia del nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia (Ley 1801 de 2016) en enero de 2017. En esta determinación se obligaba a los clubes a asumir costos y responsabilidades de la organización de los eventos al tratarse de espectáculos privados, por medio de la contratación de la logística privada que cumpliera con ciertas labores como requisas, controles de acceso y verificación de boletería.

Aunque esta medida generó controversia porque varios actores del fútbol sabían los problemas que esto podía acarrear, se empezó a desligar paulatinamente a la Policía Nacional de las responsabilidades en los estadios reduciendo su presencia dentro de los escenarios y limitándose al control en las calles.

Afortunadamente, en los primeros meses de aplicación de esta medida no sucedieron grandes episodios violentos para lamentar y se creía que con logística privada se podía controlar a las hinchadas y sus altibajos pasionales. Por ende, se estableció en 2019 de lleno el Protocolo Distrital para la Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol con un manual de funciones donde se establecían fronteras de acción entre la logística privada y la policía.

Las funciones de la policía vs las labores de la logística privada en el fútbol de Bogotá

Logística: funciones de control interno, servicio al cliente y prevención básica:  

  • Validación y Accesos: Controlar las lectoras de boletería digital e implementar el primer anillo de seguridad para verificar tiquetes.
  • Filtros e Inspección Visual: Revisar bolsos y prendas para evitar que los hinchas ingresen objetos prohibidos (armas, estupefacientes, correas, envases de vidrio, sombrillas con punta).
  • Acomodación y Guía: Orientar a los asistentes hacia la tribuna asignada (Oriental, Occidental, Norte, Sur) y mantener despejados los pasillos y rutas de evacuación.
  • Activación de Emergencias: Notificar de inmediato a los brigadistas médicos de la Cruz Roja, bomberos o a las autoridades policiales si ocurre un incidente de fuerza mayor.

Funciones limitadas de la Policía Metropolitana de Bogotá

Aunque un decreto del gobierno nacional por medio del Ministerio del Deporte había establecido la retirada total de la fuerza pública de los escenarios deportivos, luego se logró establecer un sistema híbrido en el que harían presencia en los alrededores de los estadios, además de cooperar en las requisas y usar su fuerza de choque en caso de disturbios y/o episodios violentos.

  • Seguridad en el Entorno: Controlar el perímetro del estadio (anillos externos), la regulación del tráfico en avenidas principales (NQS) y las requisas a las barras bravas en los puntos de aproximación periférica.
  • Intervención y Reacción Inmediata: Si un hincha vulnera la seguridad física del escenario (por ejemplo, invasión a la cancha o agresión violenta en tribunas), la logística privada da un paso atrás y es la Policía quien interviene para someter y capturar.
  • Controles Judiciales y Biométricos: Custodiar y coordinar junto al Comité Contravencional del Fútbol de Bogotá la imposición de multas de la Ley 1445 de 2011 o Ley 1801 de 2016 y restringir el derecho de admisión a infractores recurrentes.

La realidad de la logística y la policía en los estadios de Bogotá

Luego de la batalla campal del año 2021 entre fanáticos de Santa Fe y Nacional, se reforzó en Bogotá la obligación para que los equipos contraten logística privada para reforzar la seguridad en los partidos; y desde entonces existe esa repartición de labores mencionada anteriormente. No obstante, durante la práctica de los protocolos es donde se evidencia el real problema que desemboca en el ingreso de armas blancas al estadio, como se vio el pasado sábado.

En un partido de afluencia media en El Campín (clase B o C) solo existen dos filtros de requisa, mientras que en un partido Clase A hay tres. Solo en uno de esos filtros existe una requisa policial, quienes son los realmente capacitados para encontrar elementos prohibidos y aplicar la fuerza en caso de que el hincha en cuestión demuestre resistencia u oposición a los procedimientos. Sin embargo, los mismos aficionados han vivenciado que, ante la pérdida de poder de las autoridades en los protocolos del fútbol, estas revisiones cada vez son menos exhaustivas y queda en manos de los trabajadores de la logística privada.

No obstante, el segundo punto de la falla en las requisas precisamente está allí. Estos operadores de logística privada son contratados y tercerizados por los clubes y/o Sencia (operador del estadio) y en su mayoría no son un personal estrictamente capacitado para atender las necesidades que supone un partido de fútbol en asuntos de seguridad; y tampoco representan un ente de autoridad frente a los hinchas y sus emociones a la hora de vivir un partido de fútbol desde la entrada a El Campín hasta la salida del mismo.

Si bien los trabajadores de logística, que normalmente tienen mejor desempeño en eventos como conciertos, intentan realizar los controles de la mejor manera posible, no cuentan con las herramientas necesarias para ello, centrándose más en decomisar elementos personales que consideran como posibles contundentes, comidas y bebidas; pero desenfocándose en lo importante que es el control de ingreso de armas y estupefacientes. Además, en momentos de altercados o disturbios no tienen la capacidad física ni operativa para reaccionar ante las barras e hinchas en general y su función se limita a solicitar el apoyo policial que se encuentra a las afueras de los estadios.

A raíz de todo esto, la Alcaldía de Bogotá ha dado reversa parcial a esa medida de 2019, incluso entendiendo que hay decretos y normas en el medio; pero priorizando la urgencia de devolverle el control de los estadios a la policía anunciando la presencia de 700 efectivos para los partidos Clase A como solía suceder antes de 2017, mientras que trabajan de la mano de Sencia para trabajar en las labores de identificación biométrica e individualización tras los hechos del pasado 22 de agosto y de cara a los partidos que se avecinan.

Cabe señalar que los clubes también deben pagar un dinero por concepto de la presencia del pie de fuerza policial en los estadios; y por ahora se sigue manteniendo la labor de las empresas de logística privada.