Sueños truncados por el reclutamiento: así es como los niños cambian los juguetes por fusiles en medio de la selva

LA FM llegó hasta Batallón Pichincha, en Cali, para conocer cómo los grupos armados reclutan a miles de niños, niñas y adolescentes para que cambien los juguetes por fusiles y se unan a la guerra.
Reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por grupos armados en Colombia. Crédito: AFP.

En el corazón de las selvas de Colombia, miles de niños, niñas y adolescentes viven la guerra en carne propia.

Muchos de ellos duermen con el fusil al lado, lejos de sus casas y con el temor de que la muerte los alcance antes de cumplir si quiera la mayoría de edad. En LA FM contamos sus historias.

"Allá viven maltrato, hambre, frío. Muchas cosas pasan allá, como violación, niños que no tienen la culpa y muchachos que pierden la vida, mucha gente que tiene talento", narra Sandra, una joven reclutada, abusada y recuperada recientemente por el Ejército y a quien llamaremos así por razones de seguridad.

El Ejército Nacional lidera una campaña para salvar a estos menores de los engaños, las violaciones y los asesinatos. En lo corrido de este 2026, al menos 68 menores han sido recuperados.

Reclutamiento, cifras inciertas y miles de víctimas

Determinar la cifra exacta de menores reclutados por el ELN, las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y otros subgrupos criminales, es casi imposible para la Fuerza Pública.

Sin embargo, el año pasado la JEP denunció que estos grupos armados reclutan a un niño cada dos días. Los subregistros dan cuenta de miles de víctimas.

El problema crece cada año y el Ejército busca la manera de frenarlo.

LA FM llegó hasta Batallón Pichincha, en Cali, para conocer cómo los grupos armados reclutan a miles de niños, niñas y adolescentes, quienes deben cambiar los juguetes por fusiles y se unen al conflicto en el país. Detrás de ese delito, hay una red gigantesca.

"Son comunidades vulnerables a las que les hacen ofertas del uso de armas, dinero, joyas y falsas promesas", explicó el coronel Álvaro Alonso Carrillo, comandante de la Brigada de Apoyo Integral y Desarrollo N. 2.

Es así como esos menores son engañados y se convierten en "carne de cañón".

"Son conducidos inicialmente a que raspen en cultivos de matas de coca. Posteriormente, reciben entrenamientos militares para cometer prácticas criminales alrededor de proteger las economías ilícitas", agregó el coronel.

EN ese sentido, señaló que "vemos que son estos menores quienes custodian la extracción ilícita de yacimientos mineros, laboratorios para el narcotráfico y son a quienes colocan de primera línea para enfrentar a la Fuerza Pública".

El dolor de la guerra, el peso de los fusiles y el temor de la muerte

En la selva la realidad es muy diferente a la que les 'venden'. No hay lujos, joyas, ni dinero suficiente que compren la libertad, o la vida de los seres queridos.

"Allá pensaba que podía sacar a mi mamá adelante, porque hemos tenido muchas necesidades. Pero la plata no lo es todo en esta vida, estaban en riesgo ella y mi hijo, primero es la vida, la familia. Usted se mete en esos grupos a margen de la ley y los que pagan son sus familias", agregó Sandra.

A otros menores como a Javier (nombre cambiado por seguridad), les prometen que no los llevarán a los campos de batalla y que solo harán labores que no representan riesgos.

"Yo ingresé a la organización con el fin de prestar mis servicios, lo que yo sé hacer. En el momento en el que se 'prendió' la guerra con el ELN, me mandaron a combatir, eso no era lo que yo iba a hacer", dijo.

El general Javier Hernando Africano es el comandante de la Tercera División del Ejército Nacional.

Sobre sus hombros pesa la responsabilidad de algunas de las regiones más críticas del país: Cauca, Nariño y Valle del Cauca, departamentos en los que los grupos armados reclutan a centenares de niños, niñas y adolescentes. El dinero es el principal motor de los criminales.

"Estas estructuras son muy ricas, son estructuras que viven de las economías ilícitas del narcotráfico y todo lo que tiene que ver con la minería ilegal. Ellos controlan estas economías y les permite tener dinero para aumentar sus capacidades en Cauca, en el Valle del Cauca y en Nariño", dijo el general.

Combates y violaciones: la cruda realidad de las víctimas reclutadas

La guerra para estos menores va más allá de custodiar la droga, el oro ilegal, o los laboratorios.

Son los primeros en la línea de guerra, de allí, que muchos de ellos caigan en combate o en medio de las operaciones de la Fuerza Pública.

Sin embargo, las niñas se enfrentan a una guerra mucho más cruel, la de los abusos.

"A mí me violaron porque yo no quería tener nada con un comandante. Me tomó a la fuerza u me violó porque él quería, porque ellos son los que mandan. Mi consejo para todas las mujeres es que no lo hagan, porque allá ellos nos lo que quieren, lo llevan a uno con engaños", dijo una de las víctimas.

A este fenómeno se suma que los grupos criminales trasladan a los menores reclutados a zonas apartadas para que no puedan fugarse o pedir ayuda.

Casi todos son llevados a Guaviare, Meta y Putumayo. Por eso nació la campaña 'Resguardando sueños'.

"Nuestra campaña 'Resguardando Sueños', además del suroccidente, también está vigente en regiones que están padeciendo de este problema como Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo. Sabemos que el suroccidente del país reúne el mayor número de casos, pero ya vemos niños que son llevados con mentiras a esos lugares", agregó el coronel Álvaro Alonso Carrillo, comandante de la Brigada de Apoyo Integral y Desarrollo N. 2.

En lo corrido de este año, 68 menores han sido recuperados por el Ejército Nacional, y ya no sufrirán más el dolor de la guerra.

Si una persona tiene información sobre víctimas de reclutamiento forzado, puede comunicarse a la línea 141 y denunciar esas situaciones. Una madre, un padre y un hermano, esperan que ese niño pueda regresar a casa.