Tras la posesión del presidente Abelardo de La Espriella, uno de los principales desafíos de su administración estará relacionado con la recuperación de la presencia institucional del Estado en las zonas afectadas por el conflicto armado, particularmente en el Catatumbo.
La región es uno de los escenarios que mayor atención demanda en materia de seguridad, debido a la presencia y disputa territorial de diferentes organizaciones armadas ilegales, así como a las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las comunidades en una zona donde en los últimos 18 meses la violación sistemática al derecho internacional humanitario es permanente.
El ministro de Defensa entrante, general Luis Eduardo Mora, oriundo de Norte de Santander, ha señalado que una de las prioridades será recuperar las condiciones de seguridad y garantizar la protección y calidad de vida de los habitantes de la región.
Recuperar el control social, uno de los principales objetivos
Para expertos en seguridad, el desafío del nuevo Gobierno no se limita a la ejecución de operaciones militares contra los grupos armados. El verdadero reto, advierten, será recuperar el control territorial y social sin poner en riesgo a la población civil.
“El reto no es solo bombardear y dar de baja a miembros de los grupos armados, porque ejercen control; no es bombardear, sino cómo hacerlo evitando que la población que no está vinculada con ningún tipo de conflicto se vea afectada”, manifestó Kenny Sanguino, docente universitario y experto en seguridad.
Según el especialista, cualquier estrategia militar deberá estar acompañada de acciones institucionales que permitan recuperar la presencia del Estado en las zonas donde actualmente las organizaciones armadas ejercen influencia sobre las comunidades.
El primer año será fundamental
Sanguino señaló que los primeros meses de la administración de Abelardo de La Espriella serán determinantes para establecer si el Gobierno logra avanzar en la recuperación del control territorial y social en buena parte de la zona rural del Catatumbo.
“El verdadero reto se verá en los primeros meses, no en dar noticias de bombardeos, que es muy probable que se vayan a dar; es ver cuál es el plan de mediano y largo plazo, en los primeros ocho o nueve meses, para controlar una región que en este momento controla de forma parcial o casi nula el Estado colombiano”, agregó.
El desafío, por tanto, no estaría únicamente en incrementar las operaciones de la Fuerza Pública, sino en garantizar que estas estén acompañadas de inversión social, presencia institucional y estrategias de protección para las comunidades.
La frontera, un punto estratégico:
La frontera con Venezuela también será un factor determinante dentro de la estrategia de seguridad para el Catatumbo.
La presencia de estructuras armadas ilegales en ambos lados de la frontera, las rutas utilizadas para el tráfico de drogas y otras economías ilícitas convierten a esta zona en un punto estratégico para las autoridades colombianas.
En este contexto, la cooperación entre Colombia y Venezuela en materia de seguridad podría adquirir especial relevancia para enfrentar las estructuras criminales que operan en la zona fronteriza.
La posible implementación del denominado ‘Plan Patriota 2.0’
A este escenario se suma la versión sobre la posible implementación de un denominado ‘Plan Patriota 2.0’, que contemplaría una estrategia de cooperación entre Colombia y Estados Unidos para fortalecer la lucha contra las organizaciones criminales y el narcotráfico.
Según versiones conocidas recientemente, el Pentágono y el Departamento de Estado de Estados Unidos habrían planteado al nuevo Gobierno colombiano metas de corto plazo en materia de seguridad y lucha contra las drogas.
Estos planteamientos habrían sido abordados durante una reunión entre el ministro de Defensa entrante, general Luis Eduardo Mora, y el subsecretario de Seguridad para las Américas, Joseph Humire.
De concretarse una estrategia de este tipo, el Catatumbo podría convertirse en uno de los principales escenarios de las operaciones de seguridad, debido a su ubicación estratégica, la presencia de grupos armados y su conexión con rutas utilizadas para el tráfico de drogas.
Sin embargo, la posibilidad de una intensificación de las operaciones militares también genera preocupación entre las comunidades y organizaciones defensoras de derechos humanos, ante el riesgo de que la confrontación termine afectando a la población civil.
"Le pedimos al presidente Abelardo de La Espriella que vea el Catatumbo como un laboratorio de paz, que no rompa con los canales de diálogo porque si la guerra se intensifica, nosotros, los civiles, las comunidades seremos los más afectados", dijo Carmen García, representante de la Asociación Madres del Catatumbo.
El nuevo Gobierno tendrá así el desafío de recuperar el control territorial del Catatumbo, combatir a las organizaciones armadas y, al mismo tiempo, garantizar la protección de una población que durante años ha permanecido en medio de la confrontación.
¿Qué debe garantizar el nuevo gobierno en el Catatumbo?
La recuperación del control social y territorial en una zona donde el dominio de los grupos armados es permanente.
Según expertos, ¿cuánto tiempo tardaría la ejecución de la estrategia?
En nueve meses o un año, se estarían conociendo los primeros resultados respecto a la recuperación del control social en la zona del Catatumbo.