El pasado fin de semana se presentó un nuevo caso de sicariato en Bogotá. La víctima más reciente fue un hombre de 33 años, quien fue asesinado por un joven de 23 años, en el barrio Madelena, en el sur de Bogotá.
El sicariato se ha convertido en uno de los delitos más recurrentes y complejos de controlar para las autoridades en Bogotá.
Según los expertos, “el negocio de matar” ha venido en aumento tanto en la capital, como en otras regiones del país.
Sicariato para sembrar miedo
En diálogo con LA FM, algunos especialistas señalaron que el sicariato estuvo ligado inicialmente en Colombia, a acciones específicas de grupos al margen de la ley, pero se ha venido transformado en un mecanismo de las bandas delincuenciales para sembrar miedo.
Andrés Nieto, experto en seguridad y director del Observatorio de Seguridad de la Universidad Central, aseguró que "hacia los años 70, el sicariato estuvo muy ligado a los grupos armados al margen de la ley. Sin embargo, a finales de los 90, empezó a darse en las bandas delincuenciales y en un término de ajusticiar personas que hacían parte de la misma banda y que no habían cumplido alguna regla", djo.
Agregó que "posteriormente, se empezó a transformar para enfrentarse con otras bandas que querían quedarse con el negocio del microtráfico, de la extorsión en los barrios, etc. Y la segunda, como un servicio criminal, una especie de 'outsourcing' donde había personas, fueran delincuentes o no, que pagaban por matar a otros".
¿Cuál es la estrategia criminal de las bandas dedicadas al sicariato?
De acuerdo con Andrés Nieto, existen dos tipo de sicariatos: el primero busca desaparecer a una persona sin dejar rastro del responsable.
El segundo, consiste en asesinar a alguien y dejar una señal, o un mensaje particular.
El especialista advirtió que muchos de los sicarios reciben entrenamiento en manejo de armas, e información precisa sobre el uso del espacio público donde se va a cometer el homicidio.
Agregó que dependiendo del perfil de la víctima, inciden en el precio de lo que cuesta matar a una persona.
Mentes criminales
Por su parte, otros psicólogos clínicos y expertos en mente criminal señalaron en LA FM que la deshumanización de las personas es un factor principal para que se produzcan esos homicidios.
En ese sentido, señalaron que ese delito está siendo asumido como un trabajo u oficio cotidiano, en el que no se percibe el acto de matar como algo moralmente negativo.
Así lo explicó el médico forense de Medicina Legal, experto en análisis forense y mente criminal, Javier Augusto Rojas.
"Ocurre que la persona no vea el matar como algo negativo, es decir, cuando yo no veo matar como algo negativo, cuando tengo una justificación que deshumaniza a la víctima", dijo.
De acuerdo con los expertos, otro de los factores que fortalecen este poderío sicarial es la facilidad para acceder a armas. Fuentes de inteligencia advierten que en el barrio San Bernardo se alquilan armas desde 15.000 pesos por media hora, en un mercado negro sin control.
¿Cómo se escogen los sicarios?
Un aspecto llamativo es la selección de un sicario. Los especialistas señalaron que muchos de estos asesinos a sueldo ya han logrado alcanzar una especie de jerarquía y así mismo son seleccionados para cometer los homicidios
"Cualquiera lo podría hacer, pero una organización no le va a confiar ese trabajo a cualquier persona. Por ejemplo, cuando se va a hacer la ejecución de un personaje público, o de alguien reconocido, necesitan a una persona que tenga precisión y que puede eliminar a la víctima", señaló Rojas.
En ese sentido, explicó que "lo que buscan es que el sicario conozca cómo disparar a órganos vitales, pero también que tengan la forma de prescindir de él, o incluso darlo de baja después, porque cuando se va a cometer un delito de gran magnitud la mejor manera es que todo quede en la impunidad y eliminar al sicario que comete el delito".
¿Cuánto vale matar a una persona en Colombia?
Según los expertos, las tarifas de un sicario en Colombia varían dependiendo del perfil de la víctima, el "nivel de profesionalismo del asesino" y la ciudad.
Agregaron que en ese cobro influyen factores como el riesgo (si el objetivo tiene escoltas), la ubicación y la necesidad de desplazamiento, así como la experiencia del sicario.
Los precios pueden ir desde 300.000 pesos o un millón en homicidios comunes; entre 5 y 7 millones cuando se trata de objetivos de perfil medio y en atentados de alto perfil, ese asesinato puede costar entre 20 y 800 millones de pesos.
Sicariato: fenómeno que se ha intensificado
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, señaló que el sicariato se ha intensificado en la ciudad por el fortalecimiento de las economías ilegales, pero también por el descontrol en el acceso a las armas en el país.
El funcionario advirtió que no existe en el país una política eficaz para contrarrestar ese mercado negro que ingresa por las fronteras.
"El sicariato tiene una conexión muy fuerte con las economías ilegales. Un número significativo de los casos de sicariato en Bogotá son cruces de cuenta y economías criminales fuertes", aseguró.
Restrepo explicó que "adicionalmente hay una posibilidad de acceder libremente a las armas por encima de la sombra de la justicia, porque no hay capacidad investigativa del sistema de Justicia para aplastar ese fenómeno. Lo que hay detrás es un tráfico de armas y no hay una política justa de control de armas".
Cifras de sicariato en Bogotá
De acuerdo con cifras la Policía Metropolitana de Bogotá, hasta el 20 de marzo de este año se presentaron 134 casos de homicidio, de los cuales, 58 han sido bajo la modalidad de sicariato.
Sin embargo, las autoridades han capturado a 110 personas por el delito de homicidio, de las cuales, al menos 14 estarían vinculadas con sicariatos.
El Observatorio de Seguridad de la Universidad Central reveló que alias “Satanás”, alias “Camilo”, alias “Ganchomosco”, alias “El Rey”, “Los de La 38”, “Los Parnasos” y el “Tren de Aragua”, habrían creado 'subdivisiones' dedicadas exclusivamente al sicariato en la ciudad de Bogotá.
Uno de casos más relevantes cometidos este año es el crimen del empresario arrocero Gustavo Aponte y su escolta, frente a un gimnasio en el barrio La Cabrera, en el norte de Bogotá.
Frente a esos hechos, avanzan las investigaciones y ya hay pistas que permitirían identificar a los responsables.