Soldados robaron fusil Galil de un batallón y lo vendieron a un particular: fueron condenados

De centinela a cómplice: soldados robaron fusil del Ejército y terminaron condenados
Profesionales del Ejército colombiano, en medio de operaciones. Crédito: Cortesía Ejército Nacional

Dos uniformados del Ejército fueron condenados por la Justicia Penal Militar y Policial tras comprobarse su responsabilidad en el hurto de un arma de uso oficial que posteriormente fue vendida a un particular.

Según información entregada por la misma Justicia Penal Militar y Policial, la decisión fue adoptada por el Juzgado 1203 de Conocimiento Especializado de la Justicia Penal Militar y Policial, que condenó al soldado Yair Derlinson Murillo Rivas por el delito de hurto de armas y bienes de defensa.

Las autoridades entregaron detalles de las investigaciones

De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía 2208 Penal Militar y Policial, los hechos ocurrieron el 24 de noviembre de 2025 en el Batallón de Alta Montaña número 3, que se encuentra ubicado en el corregimiento de Felidia, en el Valle del Cauca.

Según estableció el proceso judicial, el uniformado extrajo un fusil del cuarto de armas o armerillo que se encuentra en la instalación militar y se apropió del arma, la cual posteriormente fue vendida a un particular.

Durante el proceso, Murillo Rivas aceptó los cargos formulados por la Fiscalía, lo que llevó al despacho judicial a imponer una condena de 42 meses de prisión.

Además de la pena principal, el juzgado ordenó sanciones accesorias que incluyen la separación absoluta de la Fuerza Pública y la interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo tiempo de la condena.

Un cómplice que también fue capturado

En este mismo caso, los voceros de la Justicia Penal Militar y Policial, explicaron que también fue condenado el soldado Edwin Colorado Solís, quien fue considerado cómplice de los hechos.

De acuerdo con la investigación, el uniformado ocultó el arma mientras se encontraba cumpliendo funciones como centinela, lo que facilitó la extracción del fusil desde el batallón.

Por su participación en el delito, Colorado Solís recibió una condena de 33 meses de prisión.

El juzgado advirtió que las acciones de los dos soldados no solo constituyeron una grave falta disciplinaria y penal, sino que además pusieron en riesgo la seguridad de sus propios compañeros y de la ciudadanía.

En la decisión judicial también se resaltó la gravedad que representa la pérdida o desvío de armamento oficial.

El arma robada puede representar un peligro para la comunidad

Ante este irregular hecho, tanto la Justicia Penal Militar y Policial como el juzgado donde fue presentado el caso advirtieron la peligrosidad de este tipo de armas en las manos equivocadas.

Según el despacho, un fusil tipo Galil, como el que fue hurtado en este caso, puede convertirse en un serio peligro si termina en manos de estructuras criminales o grupos armados ilegales.

“Un arma de fuego tipo fusil Galil calibre 5.56 constituye un grave peligro para la seguridad de la Fuerza Pública y la comunidad en general, de llegar a manos de grupos ilegales, como posiblemente ocurrió”, estableció el juzgado.

Por esta razón, la justicia penal militar reiteró la importancia de fortalecer los controles sobre el armamento dentro de las unidades militares y de sancionar con contundencia cualquier conducta que ponga en riesgo la seguridad institucional y la de la comunidad.