¿Qué le prometió Abelardo de la Espriella al Valle? Estos son los principales compromisos

Seguridad, infraestructura y trabajo conjunto con las autoridades locales fueron los principales compromisos que asumió el presidente electo durante su campaña en el Valle del Cauca.
Uno de los temas que más abordó De la Espriella durante su recorrido por el Valle fue la seguridad. Crédito: Colprensa

La seguridad, las obras de infraestructura y el trabajo conjunto con las autoridades locales fueron los principales compromisos que Abelardo de la Espriella asumió con el Valle del Cauca durante su campaña presidencial, propuestas que ahora deberá materializar como presidente de Colombia.

En sus diferentes visitas al departamento, el hoy mandatario electo centró su discurso en tres ejes: combatir la violencia y el narcotráfico, impulsar los proyectos estratégicos de infraestructura y fortalecer el trabajo conjunto con las autoridades locales para cerrar la deuda histórica que, según afirmó, mantiene la Nación con el Valle del Cauca.

Seguridad y lucha contra el narcotráfico

Uno de los temas que más abordó De la Espriella durante su recorrido por el Valle fue la seguridad. El mandatario electo calificó al departamento como una "región sufrida" y aseguró que uno de sus principales objetivos será devolverle la tranquilidad a sus habitantes mediante una política de mano dura contra las estructuras criminales.

Durante sus visitas, sostuvo que la violencia que afecta al suroccidente del país tiene como principal origen los cultivos ilícitos y señaló que el municipio de Jamundí se ha convertido en un corredor estratégico para las organizaciones ilegales debido a las cerca de 5.000 hectáreas de coca sembradas en su zona rural.

"Donde hay coca hay violencia. Si reventamos la base de esa pirámide, todo se cae", afirmó al explicar su estrategia para enfrentar las economías ilegales.

También se refirió a la situación de orden público en Cali, ciudad que durante el 2025 superó los mil homicidios, y aseguró que el crecimiento de la criminalidad responde a la falta de decisión del Gobierno Nacional.

"Ha faltado voluntad. Cuando un gobierno deja que el crimen llegue a ese nivel es porque el gobierno hace parte de esa banda. Nadie puede contra el Estado", manifestó durante su campaña.

Infraestructura y la deuda histórica con el Valle

Otro de los compromisos planteados por el presidente electo estuvo relacionado con los proyectos de infraestructura que desde hace varios años esperan respaldo financiero del Gobierno Nacional.

Entre ellos mencionó el Tren de Cercanías del Valle, el dragado del puerto de Buenaventura y la vía Mulaló - Loboguerrero, iniciativas que calificó como fundamentales para el desarrollo económico y la competitividad de la región.

De la Espriella aseguró que su Gobierno priorizará las inversiones de acuerdo con las necesidades de cada territorio y anunció que gobernará durante una semana desde cada departamento del país junto con todo su gabinete ministerial.

"La cosa va a estar jodida porque nos dejan la olla raspada. Nos tenemos que sentar y ver qué obra priorizamos", expresó al referirse a la situación fiscal que recibirá el nuevo Gobierno.

El presidente electo también advirtió sobre el atraso en las vías terciarias y reiteró que el Valle del Cauca será una de las regiones prioritarias durante su administración.

"Voy a hacer todo lo posible por saldar la deuda histórica que hay con este gran departamento que representa el alma de la colombianidad", afirmó.

Buga y Cali, escenarios clave de su campaña

Además de sus propuestas de gobierno, la campaña de Abelardo de la Espriella tuvo en el Valle del Cauca algunos de sus actos políticos más representativos.

El 12 de marzo inscribió oficialmente su candidatura en la Delegación Departamental de la Registraduría, ubicada en el barrio Los Cámbulos, en Cali, acompañado por su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo.

Semanas después eligió a Buga para realizar el cierre de su campaña presidencial. Allí asistió a una eucaristía en la Basílica del Señor de los Milagros y posteriormente encabezó una multitudinaria concentración con sus seguidores, una semana antes de la segunda vuelta presidencial.

Durante ese encuentro aseguró: "Vamos a defender a Colombia por la razón o por la fuerza. Gracias, Colombia. Gracias a todos: a las reservas, a los veteranos, empresarios, médicos, a todos. Gracias al pueblo colombiano que ha puesto el 'tigre' aquí para que sea el próximo presidente de Colombia", anticipando el resultado electoral.

En ese mismo evento expresó su confianza en que regresaría al municipio como jefe de Estado. "(...), la próxima vez que nos veamos en Buga seré su presidente", dijo ante cientos de simpatizantes.

El hoy presidente electo también destacó el significado que tuvo Buga dentro de su campaña y el componente espiritual que, según afirmó, marcó su aspiración presidencial.

"Para mí es un honor inmenso volver a la 'Ciudad Señora', pero si me permiten alterar el orden de las palabras tendría que decir que esta es la señora ciudad de Colombia", expresó.

Claves del tema en tres preguntas

¿Qué obras prometió impulsar en el Valle del Cauca?

Durante su campaña manifestó que buscará destrabar proyectos como el Tren de Cercanías del Valle, el dragado del puerto de Buenaventura y la vía Mulaló-Loboguerrero. Además, dijo que priorizará las inversiones junto con gobernadores y alcaldes de cada región.

¿Cómo será la relación de su Gobierno con el Valle?

De la Espriella anunció que gobernará una semana desde cada departamento acompañado de todo su gabinete ministerial para definir, junto con las autoridades locales, las obras más urgentes. Aseguró que su propósito será saldar la deuda histórica que, según él, tiene la Nación con el Valle del Cauca.

¿Por qué Buga fue un lugar clave durante su campaña?

El presidente electo escogió este municipio para cerrar su campaña presidencial. Allí participó en una eucaristía en la Basílica del Señor de los Milagros, encabezó un acto masivo con sus seguidores y aseguró que su paso por el templo transformó el sentido de su candidatura, al considerarla una batalla no solo política, sino también moral y espiritual.