Qué significa el fin de la paz total firmada por Abelardo De la Espriella: "Fue un ejercicio de suma cero"

El mandatario anunció el final de los procesos de paz adelantados durante el gobierno Petro, los calificó como falsos.
El mandatario canceló todas las mesas de conversaciones con grupos armados ilegales. Crédito: Colprensa

La decisión del presidente Abelardo De la Espriella de poner fin a los procesos de diálogo y a los espacios de negociación con los grupos armados representa un cambio de rumbo en la política de seguridad y paz del país. La determinación fue analizada por el experto Jairo Libreros, quien explicó en el programa Tarde, pero llego las razones detrás del cierre de las mesas y los desafíos que enfrenta el nuevo Gobierno.

De acuerdo con Libreros, una de las principales razones para terminar con estos procesos está relacionada con los resultados que dejaron las negociaciones durante el Gobierno anterior. Para el analista, las mesas de diálogo no consiguieron cumplir con los objetivos que se habían planteado y, por el contrario, las estructuras armadas aumentaron su presencia.

“Las mesas no dieron el más mínimo resultado, fue un ejercicio de suma cero”, aseguró Jairo Libreros durante la entrevista.

El balance de la Paz Total

El analista recordó que durante el Gobierno de Gustavo Petro se impulsaron diferentes espacios de negociación con organizaciones armadas y estructuras criminales en distintas regiones del país.

Libreros mencionó específicamente los intentos de diálogo urbano en ciudades como Quibdó, Buenaventura, Barranquilla y Medellín, además de los procesos adelantados con las disidencias de las Farc y el ELN. Según su análisis, estos procesos no lograron reducir la capacidad de los grupos armados. Por el contrario, sostuvo que hubo un crecimiento importante de estas organizaciones.

“La Paz Total produjo un incremento en número de hombres superior al 150%”, afirmó el experto, quien agregó que actualmente habría alrededor de 28.000 integrantes de grupos armados. Para Libreros, el problema no está únicamente en la existencia de las mesas, sino en que el Estado debe contar con diferentes herramientas para enfrentar a quienes permanecen en actividades ilegales.

¿Qué implica el cierre de los diálogos de paz?

El fin de las mesas de diálogo no significa necesariamente, según Libreros, que Colombia vaya a entrar en una etapa de confrontación indiscriminada.

El experto explicó que existen diferentes mecanismos para enfrentar a los grupos armados, entre ellos el sometimiento a la justicia y el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado.

En ese sentido, el Gobierno de Abelardo De la Espriella tendría como reto establecer una nueva estrategia para enfrentar a las organizaciones armadas que continúan operando en diferentes zonas del país.

Libreros señaló que la nueva administración podría comenzar a desarrollar una política pública diferente a la que se implementó durante los últimos años. “Muy seguramente vamos a tener un mecanismo nuevo”, sostuvo el analista en Tarde, pero llego.

Nueva política de seguridad y sometimiento

Uno de los principales interrogantes tras el anuncio es si el cierre de los diálogos de paz permitirá reducir los niveles de violencia y criminalidad en Colombia.

Ante esta pregunta, Libreros fue prudente. El experto señaló que actualmente no existen suficientes evidencias para determinar si la nueva estrategia producirá una disminución de la violencia o, por el contrario, una etapa de mayor confrontación. “Es muy difícil tener una claridad sobre este asunto”, explicó.

Para el analista, el resultado dependerá de la capacidad del Gobierno para combinar dos elementos fundamentales: una política de sometimiento y una política de seguridad. “Cuando tengamos esas dos, creo que podemos tener más luces para determinar cuál es el camino o el derrotero por seguir”, afirmó.

El reto del Gobierno de Abelardo De la Espriella

Con el cierre de las mesas de diálogo, el Gobierno enfrenta ahora el desafío de definir cómo responderá a los grupos armados que continúan ejerciendo control territorial y social en distintas regiones.

La decisión también abre un nuevo debate sobre la manera en que el Estado debe buscar la paz y enfrentar a las organizaciones ilegales.

Para Jairo Libreros, el fin de la Paz Total no significa automáticamente el fin de la violencia. La efectividad de la nueva estrategia dependerá de cómo se articulen la seguridad y el sometimiento a la justicia.

Por ahora, el Gobierno de Abelardo De la Espriella inicia una nueva etapa en materia de seguridad, mientras queda por determinar si el cambio de política conseguirá reducir la presencia y capacidad de los grupos armados en Colombia.