El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de 48 años y con doble nacionalidad estadounidense y colombiana, es un extravagante exabogado que supone un giro a la derecha para la nación andina, gobernada recientemente por la izquierda. El futuro líder, que se autodenomina "El Tigre", utiliza habitualmente el saludo militar y ha adoptado motivos militares.
"Necesitamos un cambio radical"
La ajustada victoria de De la Espriella en la segunda vuelta de junio puso fin a cuatro años del primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia. "¡Estamos comenzando una nueva era!", declaró en su discurso de victoria, tras derrotar a su rival de izquierdas, Ivan Cepeda, por menos de un punto porcentual.
Los partidarios esperan que De la Espriella imponga mano dura a la hora de combatir la delincuencia y los grupos armados disidentes tras años de negociaciones de paz estancadas. "Para Colombia, creo que va a ser bueno. Tenemos que apoyarlo para que no haya tanta delincuencia", dijo Germán Angulo, un contratista de 63 años. "Necesitamos un cambio radical".
Llegada al poder y alianza con EE. UU.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumirá el cargo el viernes, prometiendo lanzar una guerra contra las guerrillas narcotraficantes e inaugurar una nueva era de estrechos lazos con Estados Unidos.
El presidente Donald Trump contará ahora con un valioso aliado en Bogotá tras cuatro años de disputas diplomáticas con Estados Unidos. De la Espriella se ha ofrecido a lanzar operaciones militares conjuntas e incluso a recibir tropas estadounidenses en territorio colombiano.
Los planes de Gobierno de Abelardo De la Espriella
El nuevo líder ha anunciado planes para bombardear laboratorios clandestinos de cocaína en la selva, construir "megaprisiones", reducir drásticamente el tamaño del Estado y romper lazos con los gobiernos de izquierda de Nicaragua y Cuba, a los que calificó de "tiranías".
De la Espriella planea forjar una alianza militar con Estados Unidos e Israel para que le ayuden en su guerra contra la guerrilla. Su llamado "Plan Colombia II" hace referencia a un acuerdo multimillonario con Washington en la década de 2000, destinado a combatir los cárteles de la droga y los grupos de izquierda.
Según los expertos, las bandas —que en su día tenían una ideología definida, pero que ahora se centran en ganar dinero con el tráfico de cocaína y otros negocios ilícitos— utilizaron las treguas de Petro como tapadera para expandirse. El líder saliente, Gustavo Petro, intentó, sin éxito, negociar la paz con la multitud de grupos armados del país.
Petro no se rendirá fácilmente. Ha convocado protestas masivas en las principales ciudades durante la toma de posesión y ha denunciado fraude electoral, sin aportar pruebas. El líder izquierdista saliente no asistirá al evento en Cali y abandonó la residencia presidencial en la capital a primera hora de la tarde junto con algunos miembros de su familia y su personal. "Espero que se acuerden de nosotros", dijo. "Adiós, libertad y vida."
Investidura en Cali e invitados internacionales
Rompiendo con la tradición, su investidura tuvo lugar en la ciudad tropical de Cali, capital de la salsa en Colombia, y no en el Congreso, en la más conservadora Bogotá.
Entre los invitados se encontraba un sonriente Gianni Infantino, el asediado presidente de la FIFA, que se enfrenta a duras críticas por su plan, ahora archivado, de abrir la Copa del Mundo y otras competiciones a la inversión privada. Infantino llegó a Cali acompañado del presidente de la CONMEBOL, la federación sudamericana de fútbol, según mostraron las fotos publicadas por la federación colombiana.
A la toma de posesión también asistirán importantes figuras de la derecha, entre ellas el presidente argentino Javier Milei y Todd Blanche, fiscal general interino del presidente Donald Trump, quien encabezará una delegación compuesta por funcionarios especializados en políticas antidrogas.
Antiguo punto conflictivo de la guerrilla
Cali ha sido escenario de varios ataques guerrilleros con bombas caseras en los últimos años. Algunas zonas rurales al sur de la ciudad aún están controladas por grupos armados.
La ciudad ha sido fortificada para la ocasión con 11.000 soldados, además de contar con un sistema antidrones.
La victoria de De la Espriella supone un nuevo triunfo para la derecha en América Latina, tras las victorias electorales obtenidas desde Chile hasta Costa Rica gracias a las promesas de seguridad.
"Se nota que va a tener mano dura. Solo espero que no haya nuevos brotes de violencia", declaró a la AFP Oscar Obando, un vendedor ambulante de 67 años.
Si bien el "Plan Colombia" original logró debilitar a grupos de combate clave, también dio lugar a denuncias de graves violaciones de los derechos humanos.