El debate sobre el escenario para la toma de posesión del mandatario electo, Abelardo de la Espriella, pactada para el próximo 7 de agosto, ha alcanzado su punto de mayor tensión política e institucional.
Tras la negativa tajante del presidente saliente, Gustavo Petro, de autorizar el uso de instalaciones militares para la ceremonia, el excomisionado de paz y congresista Humberto de la Calle hizo un llamado a la cordura, advirtiendo que presionar a las Fuerzas Militares en este choque de mandos resulta sumamente nocivo para la democracia.
La controversia escaló luego de que el mandatario electo manifestara su intención de romper con el protocolo tradicional de la Plaza de Bolívar y realizar el acto institucional en una guarnición militar en Popayán (Cauca), como un gesto simbólico para reafirmar su política de seguridad.
Ante esto, la respuesta del gobierno saliente fue contundente: el presidente Gustavo Petro ordenó expresamente a la Fuerza Pública y a la Policía Nacional abstenerse de alistar o facilitar cualquier unidad militar para dicho fin, recordando que ejercerá el mando supremo hasta el último segundo de su mandato y que la ley exige que el acto protocolario se surta ante el Congreso de la República.
"Un debilitamiento de la autoridad civil”
Frente al choque de directrices, Humberto de la Calle se pronunció a través de su cuenta de X (antes Twitter) para analizar las implicaciones del pulso político.
Aunque reconoció que la intención de De la Espriella responde al mandato electoral de priorizar la seguridad, sostuvo que acudir a un terreno militar para la transmisión de mando entraña una carga simbólica peligrosa.
"Es un debilitamiento de la primacía de la autoridad civil. Este es un elemento importante, incluido en la Carta Democrática", señaló De la Calle, enfatizando que el mensaje de respaldo a las tropas puede expresarse sin fracturar los principios institucionales.
Asimismo, el exnegociador sugirió aprovechar los imponderables logísticos de la región, como la contingencia volcánica del Puracé que afecta las operaciones en el aeropuerto de Popayán, para reconsiderar el plan y evitar un conflicto innecesario con las decisiones del Ejecutivo saliente.
El llamado a la prudencia institucional
Para De la Calle, la prioridad del presidente electo debe ser evitar una encrucijada legal y disciplinaria a los mandos militares, quienes quedarían atrapados entre la prohibición directa de su actual Comandante Supremo y las pretensiones del mandatario saliente y entrante.
"Doctor Abelardo: deje a un lado por ahora la ansiedad de la originalidad. Posesiónese como toca y duerma esa noche en una zona de combate. Y evite poner a los militares a escoger entre la prohibición de Petro y su decisión anticipada. Esto será muy dañino", concluyó.
El contundente llamado se suma a las voces de juristas y analistas que sugieren una fórmula de consenso: adelantar el acto formal ante el Congreso de la República de acuerdo con la Constitución y, posteriormente, efectuar un acto simbólico con las Fuerzas Armadas, salvaguardando así la majestad de las instituciones y la línea de mando constitucional.