El legado político de Navarro Wolff en Colombia y sus diferencias con Petro

El exsenador y excongresista fue condecorado como el mejor alcalde en la década de 1990, tras su paso por Pasto.
Navarro Wolf dejó las armas y apostó por la paz, tras su paso por el M-19. Crédito: Colprena

El respeto a la palabra empeñada, la decisión de abandonar la lucha armada y la apuesta por la democracia fueron los principales rasgos del legado político de Antonio Navarro Wolff que destacó el periodista Ricardo Galán durante una entrevista en el programa Tarde, pero llego, de La FM.

En la conversación, Galán, quien conoció a Navarro durante distintas etapas de su trayectoria pública, desde su paso por el Ministerio de Salud hasta su gestión como gobernador, secretario de Gobierno de Bogotá y candidato presidencial, recordó las decisiones que marcaron su vida política y su papel en la transformación del M-19 en un movimiento que participó en la democracia colombiana.

Para el periodista, la principal enseñanza que deja Navarro es que los compromisos adquiridos en un proceso de paz deben cumplirse, incluso cuando aparecen circunstancias que ponen a prueba la voluntad de quienes decidieron dejar las armas.

La decisión de no volver a la guerra

Galán recordó que Navarro tuvo varias oportunidades para abandonar el proceso de paz y regresar a la lucha armada. Entre ellas mencionó el atentado que sufrió en Cali, el asesinato de Carlos Pizarro en 1990 y las dificultades que enfrentó para alcanzar su aspiración de llegar a la Presidencia de la República.

Sin embargo, decidió mantenerse en la vía democrática.

“Yo creo que el gran aporte de Navarro es ese, la lección de que sin las armas sí se podía llegar al poder”, afirmó Galán, quien también destacó la capacidad del dirigente para soportar los ataques de los enemigos de la paz sin renunciar al camino que había escogido.

El periodista sostuvo que esa decisión constituye una de las principales referencias de su trayectoria: demostrar que las ideas políticas podían defenderse desde las instituciones y no mediante la violencia.

La Constitución de 1991, uno de sus grandes aportes

Durante la entrevista, se recordó el papel de Navarro como copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa.

Para ilustrar ese momento, el programa reprodujo un fragmento del discurso pronunciado por Navarro al cierre de la Constituyente, en el que resaltó la diversidad de sus integrantes y la capacidad de llegar a acuerdos.

“Los 74 colombianos más heterogéneos que jamás se hayan reunido, hicimos una Constitución en 150 días”, decía Navarro en aquella intervención.

Galán coincidió en que la participación del exdirigente del M-19 en ese proceso representó un avance significativo. Recordó que Navarro estaba convencido de que la lucha armada no conduciría al poder y que su propósito era llevar las ideas de la izquierda al centro de las decisiones nacionales.

Esa convicción, explicó, fue determinante para que continuara apostándole a la paz.

¿Pudo ser el primer presidente de izquierda?

Otro de los momentos destacados de la entrevista llegó cuando Iragorri le preguntó si Navarro habría podido convertirse en el primer presidente de izquierda de Colombia y si habría desempeñado un buen gobierno.

Galán estuvo de acuerdo con esa posibilidad y sustentó su respuesta en los resultados que, según recordó, obtuvo Navarro en los cargos públicos que ejerció. Mencionó su gestión como alcalde de Pasto, cuando los periodos de gobierno municipal duraban apenas dos años, así como su paso por la Gobernación de Nariño, el Senado y el Ministerio de Salud.

Más allá de esos cargos, resaltó una característica que consideraba fundamental: “Era una persona coherente entre lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía”.

Su distancia frente al proyecto político de Gustavo Petro

Uno de los pasajes de mayor interés se produjo cuando Eva Rey le preguntó a Galán qué habría pensado Navarro sobre el gobierno de Gustavo Petro y cuál habría sido su posición frente al actual rumbo de la izquierda colombiana.

Galán recordó una conversación que sostuvo con Navarro cuando este se desempeñaba como secretario de Gobierno de Bogotá, durante la administración de Petro.

Según relató, Navarro había renunciado al cargo y, al preguntarle por qué abandonaba un proyecto del que era una figura importante, recibió una respuesta contundente: consideraba que la administración iba mal y que estaba tomando un camino distinto al que había defendido el M-19. “De alguna manera, sin decirlo, me dio a entender que Petro no representaba al M-19”, contó el periodista.

La revelación permitió conocer una diferencia política que, según el recuerdo de Galán, Navarro había expresado durante su paso por la administración distrital.

Menos radicalismo y más resultados

Al preguntarle qué consejo le habría dado Navarro a la izquierda colombiana y al Pacto Histórico, Galán volvió sobre una de las características que más destacó durante la entrevista: su pragmatismo.

A su juicio, el dirigente habría recomendado reducir el radicalismo y concentrarse en convertir las propuestas ideológicas en resultados concretos para la ciudadanía.

“Antonio Navarro era muy pragmático, le gustaba mostrar resultados, mostrar cambios reales de que la gente lo sintiera”, explicó.

La conversación dejó sobre la mesa una dimensión central de su trayectoria: un antiguo comandante guerrillero que, después de firmar la paz, participó en la construcción de la Constitución de 1991 y ocupó diferentes responsabilidades en la vida pública.

Su historia también estuvo atravesada por las contradicciones del M-19, organización responsable de graves hechos de violencia, incluida la toma del Palacio de Justicia.

El testimonio de Ricardo Galán puso el foco en una de las decisiones que definieron la vida política de Navarro: mantener su compromiso con la salida negociada incluso después del asesinato de Pizarro y de los obstáculos que enfrentó.