Carlos Suárez Rojas, arquitecto de la estrategia que condujo a Abelardo De La Espriella a la Presidencia de Colombia, confirmó, en entrevista con la revista Bocas, que declinó la oferta de ocupar un cargo de alto nivel en el nuevo gobierno, pese a la insistencia del mandatario. Sin posición oficial ni residencia en Colombia, Suárez mantiene una influencia directa sobre el jefe de Estado y permanece disponible para él las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
La conexión entre ambos quedó registrada de una forma particular: el 10 de agosto, fecha en que arrancó formalmente la nueva administración, los dos sostenían una llamada telefónica en el momento en que el país comenzó a sacudirse por uno de los sismos más graves de las últimas décadas.
Suárez rechazó "uno de los cargos más altos del Estado" y dice que su aporte no proviene de ser funcionario
En entrevista, Suárez reveló que De La Espriella le ofreció una posición que prefirió no identificar públicamente. Relató que el presidente le argumentaba que "no le podrás decir que no a un presidente", pero que él sostuvo su negativa desde el principio: "Yo siempre le decía: nunca voy a estar en un gobierno porque ese no es mi papel".
El estratega explicó que su vocación no es la de servidor público y que ese no es el espacio desde el cual considera que puede contribuir. Señaló también que, si en algún momento le pidieran su renuncia como asesor, no tendría nada formal que entregar, dado que no ocupa ningún cargo. "Lo único que le tocaría entregar", dijo entre risas, "sería su número de WhatsApp".
Tras el triunfo electoral, viajó con su esposa Liliana Sandoval, con quien está próximo a cumplir veinticuatro años de matrimonio, a un safari en Tanzania, un gesto que describió como "un grito de libertad" frente a la distribución de cargos que suele acompañar los cambios de gobierno.
Una amistad de más de veinte años que incluye una crisis médica en Túnez y el padrinazgo de un hijo del presidente
El vínculo entre Suárez y De La Espriella se remonta a comienzos de los años 2000, cuando el hoy presidente ejercía como abogado joven y ambos fueron presentados por un excolega en común. La relación se consolidó durante una grave crisis de salud que Suárez sufrió en un viaje a Túnez, donde estuvo dos semanas sin diagnóstico mientras se desangraba. Al regresar a Colombia le detectaron un trombo pulmonar y, ante el temor por su vida, contactó a De La Espriella, quien intervino para que los médicos actuaran de inmediato. Suárez es además padrino de Filippo, hijo del presidente, vínculo que describe como un símbolo de pertenencia a esa familia.
En cuanto a la campaña, Suárez la dirigió desde su residencia en La Florida, con apoyo en herramientas tecnológicas y en la gestión de las emociones del electorado, coordinando cada detalle a través de WhatsApp. Sostuvo que las campañas "no se ganan con propuestas, sino con emociones y sentimientos", y calificó el proceso como un "show business".
El estratega anticipó que prepara un libro sobre la campaña presidencial, cuyo lanzamiento espera concretar antes de que se cumplan los primeros cien días del gobierno de De La Espriella.