¿Colombia estuvo en riesgo de no tener elecciones presidenciales? El procurador general, Gregorio Eljach, desenterró la duda dos meses después de la segunda vuelta de los comicios, el Día Nacional de la Lucha contra la Corrupción, durante un discurso acerca de la prevención que ejercen los órganos de control.
Eljach aseguró que la labor de la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República y la Registraduría Nacional del Estado Civil, que se agruparon en la estrategia Paz Electoral —que el procurador describía como “comunicacional” durante la campaña—, logró que el país tuviese elecciones.
Además, las facultades preventivas del Ministerio Público impidieron, dijo Eljach, que la administración de Gustavo Petro adjudicara más de cinco billones de pesos en contratos en sus últimos días. Un solo proceso de adquisición de ciberseguridad en Colombia Compra Eficiente costaba más de trescientos mil millones.
“Prevenir fue evitar que se siguiera abordando la administración pública para, indebidamente, entorpecer el proceso político que se venía desarrollando en las elecciones, tanto de Congreso como en primera y segunda vuelta presidencial”, expresó el exsecretario del Senado justo antes de elevar su tono.
Tras manifestarle “un reconocimiento” al contralor saliente, Carlos Hernán Rodríguez —quien desde el 28 de agosto será reemplazado por Jorge Laverde, a quien el Congreso en pleno escogió y cuya elección fue celebrada por Eljach—, y al registrador nacional, Hernán Penagos, el procurador se refirió a la Paz Electoral.
El ataque de Petro a las elecciones provocó “angustia” y “zozobra”
La iniciativa de los entes de control, insistió, fue la que “permitió” que hubiera elecciones. “Porque no iba a haber elecciones”, sostuvo. “Todo el mundo tenía el temor fundado de que las elecciones se iban a malograr”, argumentó el funcionario, quien resaltó que Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia “legítimamente”.
“Colombia sabe a qué me refiero”, añadió Eljach, que subrayó el “riesgo de no haber cumplimiento del calendario electoral” si no fuese por la intervención del Ministerio Público, las autoridades electorales y la vigilancia de las finanzas públicas. “No voy a recordar esos momentos de angustia, de zozobra, de desazón, de perplejidad”.
Abelardo de la Espriella ganó las votaciones colombianas el 21 de junio en segunda vuelta, ante el candidato del expresidente Petro, el senador Iván Cepeda. Tres semanas y media después, recibió en Barranquilla —la ciudad que busca consolidar como “sede alterna” del Ejecutivo— al procurador general, Gregorio Eljach.
De acuerdo con la oficina de prensa del jefe de Estado, De la Espriella afirmó que el país necesita “instituciones fuertes, respetadas e independientes, capaces de ejercer sus funciones con autonomía, rigor y responsabilidad”. La nueva administración prometió “una relación institucional, respetuosa y transparente”.
El mismo Día contra la Corrupción, el presidente De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, le entregaron a la fiscal general, Luz Adriana Camargo, al contralor Rodríguez, a su sucesor Laverde y al procurador Eljach un “Libro de la Verdad” con decenas de hallazgos de presunta corrupción del gobierno de Petro.
¿El procurador estrechará la relación institucional con el nuevo gobierno?
Gregorio Eljach fue secretario del Senado por trece años. Construyó una relación sólida con la mayoría de congresistas que terminaron escogiéndolo como jefe del Ministerio Público luego de que el exmandatario Petro lo ternara.
Entre las funciones del procurador general, están, por ejemplo, emitir conceptos sobre las leyes que terminen demandadas ante la Corte Constitucional. Si una iniciativa del Ejecutivo es examinada en el alto tribunal, Eljach deberá pronunciarse.
Cuando el Senado escogió a Eljach, Petro reseñó que Colombia tiene “un camino que recorrer para cumplir las sentencias internacionales de DDHH”, refiriéndose a la sentencia de la Corte Interamericana que ratificó que a los funcionarios de elección popular solo los puede destituir un juez, no una entidad administrativa como la Procuraduría.
El Congreso y la Corte Constitucional adaptaron la decisión internacional con un nuevo código disciplinario que establece que a los servidores elegidos, como alcaldes, gobernadores o concejales, sí los puede sancionar la Procuraduría, pero que el Consejo de Estado revisa las decisiones automáticamente.
La normativa no pasó de agache en la disertación del procurador de este martes. Eljach buscaba resaltar el papel de la Procuraduría en la prevención más que en las sanciones, y no hacer “alarde de cuánto funcionario destituyó el procurador, que, entre otras cosas, tiene recortadas sus funciones”.
Eljach y Petro: una relación marcada por fricciones
El proceso electoral de 2026 provocó enfrentamientos entre el expresidente de izquierda y el procurador general. Gustavo Petro, en medio de su narrativa de fraude —de la que nunca presentó pruebas y que la Procuraduría y la Registraduría desestimaron—, tachó al fusagasugueño de ser “copartidario” del exregistrador Alexander Vega y contratar a Thomas Greg & Sons para coordinar la logística de los comicios.
Cinco meses atrás, el 23 de febrero, en un evento en Cartagena, Eljach arremetió contra el entonces mandatario: “Con la honra de nosotros no va a jugar nadie, por presidente que sea ni porque fue el que me postuló a mí para la terna. Aquí tiene que respetar, y tiene que respetar las competencias del Ministerio Público”.
“No pude nadie arrogarse la posibilidad de ir jugando con la honra ajena por un Twitter, y quién sabe en qué estado mental estaría en ese momento”, agregó en su fuerte pronunciamiento. La FM le consultó sobre sus declaraciones y sobre el clima posterior con el Ejecutivo, y el provinciano tuvo un semblante terciador.
Según afirmó en la conversación La FM, no se refería a un reparo sobre la psique del jefe de Estado, sino a su ánimo. “El estado de ánimo de una persona influye mucho en qué diga”, expresó, y mostró empatía porque el presidente Petro podría “estar muy atribulado, angustiado, preocupado, o feliz o contento”.
“Mi pregunta era: por qué me dicen que estoy mintiendo. ¿Por qué, cómo estaba? Ese fue el sentido auténtico de lo que dije”, aclaró el funcionario, al tiempo que calificó su relación con el presidente Petro como una de “respeto, armonía” y “colaboración institucional”. “Nadie en Colombia me ha dicho que miento”, zanjó.
De la Espriella comienza a mover sus fichas en la justicia
Por su parte, durante la campaña presidencial, Abelardo de la Espriella se calificó a sí mismo como un “hombre de leyes”. En su discurso como ganador, tras un cristal blindado que convirtió en uno de sus emblemas, insistió en la idea: “Soy un hombre formado en las leyes, respetuoso de la independencia de las ramas del poder”.
Como presidente, el colomboestadounidense podrá moldear varias parcelas del Estado entre agosto de 2026 y 2030. Apenas se posesionó, conformó un gabinete con el penalista Iván Cancino como ministro de Justicia, que se encargará de la política criminal, la carcelaria y la de drogas, además de mover fichas en el Instituto Penitenciario y Carcelario (Inpec), que ambos buscan reformar.
En marzo de 2028, el mandatario presentará una terna de la que el pleno de la Corte Suprema de Justicia elegirá al sucesor o la sucesora de Luz Adriana Camargo en la Fiscalía General de la Nación. Camargo es jefa del ente acusador tras la primera terna exclusivamente femenina en la historia del mecanismo de selección.
Diez meses después, ternará ante el Senado a un candidato que competirá con el de la Corte Suprema y el Consejo de Estado para ser el próximo procurador general, sucediendo a Gregorio Eljach, que fue un triunfo que Petro se adjudicó. En 2029, además, ternará a alguien que reemplace a la magistrada Paola Meneses, hoy presidenta de la Corte Constitucional.
Todo ocurrirá mientras los altos tribunales siguen sus labores de análisis de normas que De la Espriella expida como cabeza del Ejecutivo. Como el Plan Nacional de Desarrollo, que se construye con el Congreso, o decretos reglamentarios, susceptibles de ser demandados, o cualquier reforma a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Por qué Gregorio Eljach aseguró que Colombia estuvo en riesgo de no tener elecciones presidenciales?
El procurador general afirmó que durante el proceso electoral de 2026 existió un “temor fundado” de que los comicios se malograran, y sostuvo que la intervención de la Procuraduría, la Contraloría y la Registraduría permitió garantizar el cumplimiento del calendario electoral.
¿Qué fue la estrategia Paz Electoral durante las elecciones de 2026?
Fue una iniciativa de la Procuraduría, la Contraloría y la Registraduría para hacer seguimiento preventivo al proceso electoral y evitar que actuaciones de la administración pública afectaran las elecciones de Congreso y las dos vueltas presidenciales.
¿Qué relación tuvo Gregorio Eljach con Gustavo Petro durante el proceso electoral?
Eljach y Petro protagonizaron varios enfrentamientos durante la campaña, especialmente por las denuncias del expresidente sobre un supuesto fraude electoral que nunca sustentó con pruebas. El procurador rechazó entonces los señalamientos y defendió la independencia del Ministerio Público.
¿Qué papel tendrá Gregorio Eljach durante el gobierno de Abelardo de la Espriella?
El procurador deberá ejercer funciones de control preventivo y disciplinario frente al nuevo Ejecutivo, además de intervenir en asuntos como las demandas contra leyes ante la Corte Constitucional. Su gestión coincidirá con un gobierno que podrá influir en la composición futura de varias instituciones judiciales.