Empresarios advierten que reunión Petro–Trump no marca un reinicio de la relación con Estados Unidos

AmCham Colombia señala que el encuentro será un hito dentro de un proceso de evaluación permanente basado en resultados.
Donald Trump y Gustavo Petro se encontrarán por primera vez en la Casa Blanca, luego de que la confrontación en redes sociales diera paso a un canal de diálogo directo. Crédito: AFP

La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) advirtió que la reunión prevista para el 3 de febrero entre el presidente Gustavo Petro y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no representa un reinicio automático de la relación bilateral, sino un punto dentro de un proceso de reconfiguración gradual que estará sujeto a evaluación constante por parte de Washington.

Así lo señaló María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, al exponer las expectativas del sector empresarial frente al encuentro, en el marco del análisis de las perspectivas de la relación Colombia–Estados Unidos para 2026.

“Colombia no inicia en ceros, pero tampoco se da un reinicio de la relación. Es un proceso de reconfiguración gradual en cinco prioridades que hoy están delimitadas dentro de la mesa de trabajo de la relación binacional”, explicó Lacouture.

Importancia de encuentro

La dirigente gremial indicó que, si bien el encuentro en la Casa Blanca constituye un hito diplomático relevante, no modifica por sí solo la lógica de la relación, que estará marcada por señales, acciones verificables y métricas de cumplimiento.

“Esta reunión es importante, pero no cambia la dinámica de fondo. Lo que hay es un proceso gradual de trabajo conjunto, de resultados medibles y de acciones verificables que permitan avanzar en la recomposición de la relación”, afirmó.

Cinco prioridades con riesgos cambiantes

En ese contexto, AmCham Colombia identificó que la relación bilateral en 2026 se moverá en cinco prioridades con niveles de sensibilidad y riesgo que pueden variar a lo largo del año: seguridad (drogas y crimen transnacional), migración, Venezuela y frontera, China e infraestructura crítica, y acceso real al comercio y la inversión.

De acuerdo con el análisis del gremio, en todos estos frentes la relación arranca en un punto “gestionable pero sensible”, en el que puede fortalecerse con coordinación y resultados verificables, o deteriorarse ante detonadores operativos que incrementen la fricción y los costos.

En materia de seguridad, Lacouture señaló que se trata de una prioridad central para ambos países y de uno de los temas con mayor sensibilidad. Indicó que el avance dependerá de evidencias medibles en la lucha antidrogas, la cooperación en inteligencia y el trabajo judicial sostenido.

“Dentro de la política de seguridad nacional de Estados Unidos, y de los criterios de certificación en la lucha contra las drogas, están temas como erradicación, extradición, judicialización e interdicción, que seguirán siendo relevantes”, explicó.

En el frente migratorio, advirtió que se trata de un asunto que puede escalar rápidamente y alterar el clima bilateral en cuestión de horas, especialmente si se presentan incidentes operativos o humanitarios sin coordinación previa entre los gobiernos.

Sobre Venezuela y la frontera, Lacouture señaló que este factor puede impactar de manera simultánea la seguridad, la migración y el comercio, por lo que cualquier incidente armado, desborde humanitario o afectación logística recurrente puede elevar el nivel de tensión.

Frente a China e infraestructura crítica, AmCham alertó sobre el creciente escrutinio de Estados Unidos frente a decisiones puntuales en sectores estratégicos, donde la ausencia de reglas claras, transparencia contractual y salvaguardas verificables podría generar mayores costos reputacionales y diplomáticos.

Finalmente, en comercio e inversión, el gremio destacó que aunque el vínculo es resiliente, sigue siendo vulnerable a fricciones asociadas a inspecciones, tiempos, licencias y barreras técnicas que afectan el acceso real al mercado estadounidense.

“Uno de cada cuatro dólares que Colombia vende al mundo proviene de la relación con Estados Unidos, con una incidencia directa en el bolsillo de los colombianos. Por eso, el acceso real al mercado y la confianza operativa son fundamentales”, sostuvo Lacouture.

La reunión no cierra el proceso de evaluación

Desde la perspectiva empresarial, la presidenta de AmCham insistió en que el encuentro del 3 de febrero no debe interpretarse como el fin del escrutinio de Estados Unidos sobre las decisiones de Colombia.

“Para quienes piensen que el hecho de tener esta reunión significa que todo va a estar bien con Estados Unidos, hay que ser claros: Colombia sigue en una evaluación permanente”, advirtió.

Según explicó, los acuerdos en la relación bilateral dejan de ser automáticos o permanentes y pasan a depender del desempeño, la credibilidad y los resultados que se logren en cada una de las prioridades.

Certificación antidrogas y calendario político

Lacouture explicó que el proceso de certificación en la lucha contra las drogas se desarrollará en tres momentos a lo largo del año. El primero irá de enero al 21 de junio, período en el que se evaluará el avance de una ruta de trabajo coordinada con responsabilidades compartidas entre ambos países.

Posteriormente, entre el 21 de junio y el 7 de agosto, se abrirá una ventana para que el nuevo ciclo político en Colombia aproveche o desaproveche la coyuntura, para ajustar la estrategia y cumplir con los criterios de la política de seguridad nacional de Estados Unidos.

Finalmente, a partir del 7 de agosto, se evaluará la coherencia entre lo propuesto y lo ejecutado, como parte de la fase de consolidación del proceso.