Así era un día en la campaña de Germán Vargas Lleras a la presidencia

, Vargas marcó su estilo tradicional. Trató de imponer sus puntos de vista, sin importar que tuviera que criticar a los organizadores.
Germán Vargas Lleras durante la campaña a la presidencia del 2018. Crédito: Colprensa

El diálogo entre piloto y copiloto, en la cabina del avión Beechcraft 1900D Airliner, próximo a despegar en el Aeropuerto Internacional José María Córdoba, en Rionegro, pasadas las 10:00 de la noche, fue interrumpido por un hombre alto, corpulento y de voz ronca.

—Buenas noches, ¿qué condiciones tenemos para el vuelo? —les preguntó Germán Vargas, quien iba hacia Bogotá en medio de un clima que para nada había sido bueno ese jueves por los aguaceros en el Valle de Aburrá.

Vargas se sentó y dijo a su equipo: “Muchachos, muchas gracias, lo logramos. ¡Qué cansancio tan bravo!”. La frase resume la agitada jornada de viajes que un día antes había arrancado en Tunja (Boyacá), en el auditorio de la Cámara de Comercio, donde pronunció el primero de ocho discursos, en los que, a punta de memoria, explicó las obras que se proponía realizar y las ató a las bases del programa de gobierno. Vítores y aplausos se escucharon al terminar cada uno.

Salió raudo a otra reunión con la dirigencia regional, en la que aprovechó para almorzar, no mucho y no porque estuviera a dieta, sino por falta de tiempo. La comitiva arrancó hacia Sogamoso, pero antes él aprovechó para bajar de la camioneta y saludar a taxistas que lo apoyaban. Tomó un vuelo a Medellín, a donde llegó antes de las 6:00 para un debate electoral.

En la confrontación de ideas con sus adversarios, Vargas marcó su estilo tradicional. Trató de imponer sus puntos de vista, sin importar que tuviera que criticar a los organizadores. La noche parecía llegar a su fin, pero faltaba el balance, volver a revisar sus llamadas y mirar la apretada agenda del otro día, cuando estuvo con políticos de diferentes tendencias que lo apoyaban en Bello, Envigado, Itagüí y Medellín. “Antioquia sabe que le ha ido bien conmigo, ayúdenme a ganar la Presidencia”, dijo Vargas en algunos sitios donde el frío hizo de las suyas.

La inquietante pregunta con la que Vargas llegó al avión, pasadas las 10:00 de la noche, tuvo una respuesta positiva. “Doctor, esperamos tener un vuelo tranquilo, serán 25 minutos”. Y así fue. Pasadas las 10:30 de la noche, en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, Vargas le dijo a su equipo: “Nos vemos mañana”.