Germán Vargas Lleras murió el viernes a los 64 años de edad, tras una serie de padecimientos producto de un tumor cerebral, luego de que en 2016 le descubrieran un meningioma benigno y fuera intervenido quirúrgicamente.
Combativo como ningún otro, un político recio, de discurso fácil y convincente, así fue Germán Vargas Lleras, nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y cabeza de una dinastía política a la que solo le faltó llegar a la Presidencia de la República.
Vargas Lleras fue uno de esos jóvenes que creció políticamente bajo la sombra del inmolado Luis Carlos Galán, asesinado la noche del 18 de agosto de 1989 en Soacha, Cundinamarca.
Para ese momento, Vargas Lleras, con 27 años de edad, ya había sido concejal en Bojacá y Bogotá. La tragedia por la muerte de Galán no lo arrastró al abismo del olvido, sino que se empeñó en ser un dirigente político de peso y, en 2003, se unió a Cambio Radical, movimiento político fundado por exgalanistas y al que llevó a la cima de la política local.
Germán Vargas se interesó en la política desde muy niño, cuando en la sala de redacción de la Revista Nueva Frontera, que dirigió su abuelo, era el encargado de hacerle el resumen de la prensa nacional e internacional al expresidente liberal, lo que le permitió entender el funcionamiento del Estado.
Y, como su abuelo, Vargas Lleras estuvo en el Partido Liberal, con el que fue concejal de Bogotá por dos periodos, tiempo que le ayudó a empezar a consolidar su imagen como uno de los nuevos líderes políticos de peso en la capital del país, carrera que finalmente lo llevó al Senado de la República, para luego dejar el Partido Liberal y unirse a Cambio Radical.
Durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), Vargas Lleras estuvo en la oposición, particularmente frente a los diálogos de paz con las Farc, lo que llevó a que en 2002 fuera uno de los jefes políticos que ayudaron a Álvaro Uribe a llegar a la Presidencia de la República.
El recio estilo que identificó al expresidente Lleras Restrepo fue el que empezó a consolidar Vargas Lleras. La primera década de este siglo le permitió tener un crecimiento importante para que, en 2009, se lanzara por primera vez a la Presidencia de la República, la cual perdió frente al entonces mandatario Juan Manuel Santos.
Pero fue junto a él con quien tuvo su desarrollo en la administración pública. Vargas Lleras, en el primer gobierno de Santos, selló la alianza que le permitió ser en 2010 ministro del Interior y Justicia, desde donde lideró grandes reformas al Estado desde el Congreso.
En 2012 pasó a una cartera que en nada lo unía a la política, pero sí a la actividad social: el Ministerio de Vivienda, en donde estuvo al frente del programa de las 100 mil viviendas gratis.
Pero fue en el segundo mandato de Juan Manuel Santos donde llegó a estar más cerca de su sueño. El 7 de agosto de 2014 asumió como vicepresidente de la República, cargo en el que estuvo hasta el 15 de marzo de 2017, cuando se retiró para aspirar a ser candidato presidencial para el periodo 2018-2022.
Sus maneras y tratos fueron, como su discurso, directos, fuertes y hasta toscos, lo que jugó en su contra en las elecciones de 2018, cuando le recordaron que dos años antes le propinó un 'coscorrón' a uno de sus escoltas, un estigma del que no se pudo zafar.
En 2002, siendo senador, sufrió un accidente acuático en la isla de San Martín, que le dejó fracturas; en 2003 sufrió el primero de dos atentados, cuando las Farc le enviaron un libro bomba que le explotó en las manos y le causó serias lesiones; dos años después, en 2005, un carro bomba explotó al paso del vehículo en el que se movilizaba.
En los últimos años, Vargas Lleras dedicó su batalla a superar sus problemas de salud. El pasado 4 de marzo fue su última aparición pública, cuatro días antes de las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas, cuando su figura volvió a la contienda con un mensaje de aliento a votar por su partido, Cambio Radical.