"La libertad necesita orden": el mensaje de José María Aznar en conversatorio en la Universidad de La Sabana

El encuentro, moderado por Juan Lozano y María Carmelina Londoño, tomó como punto de partida el libro Orden y libertad, del expresidente español.
José María Aznar en charla con Iván Duque y Juan Lozano en la Universidad de la Sabana. Crédito: Alejandra Rubio

Los expresidentes José María Aznar e Iván Duque analizaron los desafíos de las democracias liberales, las tensiones sociales en Europa y las dificultades económicas que enfrentan los gobiernos durante un conversatorio realizado en la Universidad de La Sabana. La discusión giró en torno a la relación entre orden y libertad, la polarización política, el endeudamiento, la transición demográfica y los efectos de la inteligencia artificial sobre las sociedades.

El encuentro, moderado por Juan Lozano y María Carmelina Londoño, tomó como punto de partida el libro Orden y libertad, de Aznar, para abordar los retos del liderazgo democrático y la capacidad de las instituciones para responder a los cambios políticos, económicos y tecnológicos.

Durante la conversación, Aznar sostuvo que la democracia liberal enfrenta amenazas de los regímenes autoritarios, los populismos y la revolución tecnológica, mientras que Duque planteó la necesidad de alcanzar acuerdos fiscales, laborales y tecnológicos para responder a los problemas económicos y sociales de América Latina.

Aznar relacionó las protestas en Francia con la crisis de las democracias

Al iniciar la conversación, Juan Lozano preguntó a los expresidentes por los episodios de protestas y disturbios registrados en Francia y por las tensiones que, según el planteamiento del moderador, se han extendido a otros lugares de Europa.

Lozano abrió el debate con una pregunta sobre el significado de estos acontecimientos en relación con el orden y la libertad. “¿Qué está pasando ahí?”, planteó al pedirles a los dos exmandatarios una interpretación de lo ocurrido.

En su intervención, José María Aznar explicó que escribió Orden y libertad como una defensa de la democracia liberal y señaló que, desde su perspectiva, la seguridad y el orden son condiciones necesarias para el ejercicio de las libertades.

“La libertad es imposible si no hay orden”, afirmó el expresidente español, quien agregó que la ausencia de orden conduce al caos y dificulta la convivencia entre los ciudadanos.

Aznar identificó tres amenazas para la democracia liberal: los regímenes autoritarios y las dictaduras, los populismos y los efectos de la revolución tecnológica sobre los fundamentos morales, económicos e institucionales de las sociedades.

Al referirse específicamente a Francia, el exmandatario vinculó las tensiones sociales con la situación económica, la inmigración y los cambios demográficos. Mencionó los bajos niveles de crecimiento, el endeudamiento y los desequilibrios presupuestarios como parte del contexto que, a su juicio, contribuye a explicar las dificultades del país.

También se refirió a la fragmentación social y a las diferencias culturales y religiosas. Aznar sostuvo que la combinación de estos factores, junto con la actuación de sectores políticos radicales, representa un desafío para las instituciones francesas.

El expresidente español añadió que los gobiernos deben comprender las causas de los problemas antes de tomar decisiones. En ese sentido, defendió el estudio de la historia y la construcción de espacios de diálogo entre ciudadanos con posiciones diferentes.

“Primero conoces y luego tratas de entender y luego si tienes que tomar la responsabilidad de decidir, decides”, señaló durante el conversatorio.

Para Aznar, la polarización y la fragmentación dificultan las conversaciones públicas sobre asuntos como la demografía, la seguridad y la inteligencia artificial. Según explicó, la ausencia de acuerdos puede debilitar la convivencia y trasladar los conflictos a las instituciones judiciales.

Duque planteó acuerdos fiscales y cambios económicos

Iván Duque complementó la intervención de Aznar con cuatro factores que, según su interpretación, ayudan a explicar las tensiones sociales: la transición demográfica, los problemas de identidad colectiva, los cambios económicos y tecnológicos, y la actuación de dirigentes políticos que aprovechan el descontento ciudadano.

El expresidente colombiano señaló que el envejecimiento de la población y la reducción de las tasas de natalidad plantean desafíos para la financiación de los sistemas de salud y protección social. También advirtió que las decisiones económicas de los gobiernos pueden trasladar cargas financieras a las generaciones más jóvenes.

Frente a ese panorama, Duque cuestionó que los dirigentes prioricen su popularidad sobre las decisiones que consideran necesarias para la sostenibilidad económica. En su intervención, sostuvo que aplazar las reformas por temor a su costo político puede agravar los problemas en el futuro.

“La primera gran discusión y el primer gran acuerdo tiene que ser un acuerdo fiscal”, afirmó al referirse a Colombia.

Duque argumentó que las demandas ciudadanas de educación, salud, infraestructura y conectividad deben discutirse junto con la estructura tributaria y la capacidad del Estado para financiar esos servicios. Durante su intervención, citó cifras sobre el recaudo tributario colombiano y la participación de las empresas y las personas naturales en los impuestos.

El exmandatario propuso construir acuerdos fiscales, tecnológicos y laborales, además de fortalecer las instituciones democráticas. Según explicó, estos asuntos deben formar parte de una discusión que permita abordar las necesidades sociales sin perder de vista la sostenibilidad de las finanzas públicas.

En materia laboral, Duque se refirió a la informalidad y a las dificultades que enfrentan algunos trabajadores para acceder a la protección pensional y de salud. También planteó que los cambios tecnológicos exigen revisar las condiciones para la creación de empresas y la incorporación de jóvenes al mercado laboral.

En cuanto a la democracia, Duque sostuvo que su defensa no se limita a la celebración periódica de elecciones, sino que incluye la separación de poderes, los contrapesos institucionales y la resolución de controversias por los canales establecidos.

Durante el debate, también señaló que América Latina tiene una participación limitada en la inversión mundial en inteligencia artificial. En su intervención, advirtió que la región podría mantener una posición centrada en la exportación de materias primas y en la compra de tecnología si no desarrolla capacidades propias en ese sector.

Inteligencia artificial y el papel de América Latina

La revolución tecnológica fue otro de los asuntos centrales de la conversación. Aznar afirmó que la inteligencia artificial plantea un desafío diferente al de otras transformaciones tecnológicas, debido a su capacidad para procesar información y tomar decisiones con distintos grados de intervención humana.

El expresidente español advirtió sobre los riesgos de delegar responsabilidades en las máquinas, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones de seguridad y competencia entre potencias.

Aznar mencionó la rivalidad entre Estados Unidos y China en el desarrollo de inteligencia artificial y comparó los riesgos de esa competencia con los que representó la carrera nuclear. A su juicio, los acuerdos entre países serán relevantes para enfrentar las consecuencias de estas tecnologías.

Por su parte, Duque señaló que Colombia necesita ampliar su participación en las actividades de mayor valor agregado vinculadas con la tecnología. También mencionó la necesidad de preparar a los trabajadores ante los cambios que la inteligencia artificial puede producir en sectores como los centros de contacto y los servicios empresariales.

Ambos expresidentes abordaron la importancia de alcanzar acuerdos que trasciendan las diferencias políticas, aunque desde perspectivas distintas sobre las prioridades económicas e institucionales.

En la parte final del conversatorio, María Carmelina Londoño preguntó por las posibilidades de que Hispanoamérica tenga una mayor participación en el nuevo orden mundial, a partir de sus vínculos históricos, culturales y lingüísticos.

Aznar respondió que los países de la región tienen oportunidades, pero que su aprovechamiento dependerá de las decisiones de sus gobernantes y de su capacidad para responder a los cambios tecnológicos y geopolíticos. También se refirió al avance del nacionalismo, el proteccionismo y las dificultades para mantener la cooperación internacional.

El expresidente español sostuvo que la región debe prepararse para un escenario de mayores diferencias tecnológicas y nuevos riesgos para la seguridad, mientras que Duque insistió en la necesidad de construir acuerdos económicos e institucionales.

El encuentro concluyó con una reflexión sobre las responsabilidades de los dirigentes frente a las próximas generaciones. A lo largo de la conversación, la sostenibilidad fiscal, el fortalecimiento institucional, la transformación tecnológica y la capacidad de diálogo quedaron entre los principales asuntos planteados por los dos exmandatarios.

Claves de este tema, en cuatro preguntas:

¿Qué dijeron José María Aznar e Iván Duque sobre los desafíos de la democracia?

José María Aznar e Iván Duque advirtieron sobre los riesgos que enfrentan las democracias liberales, entre ellos el populismo, la polarización política, el debilitamiento institucional y las dificultades económicas. Ambos destacaron la importancia de fortalecer las instituciones y promover acuerdos para responder a estos desafíos.

¿Por qué José María Aznar relacionó las protestas en Francia con la crisis democrática?

José María Aznar vinculó las tensiones sociales en Francia con factores económicos, migratorios y demográficos, así como con la influencia de fuerzas políticas radicales. El expresidente español defendió la necesidad de comprender las causas de estos conflictos y promover conversaciones entre sectores con posiciones diferentes.

¿Qué acuerdos económicos propuso Iván Duque para Colombia?

Iván Duque planteó la necesidad de alcanzar acuerdos fiscales, laborales y tecnológicos para responder a los desafíos económicos de Colombia. También alertó sobre la informalidad laboral y los efectos que la inteligencia artificial podría tener en sectores como los centros de llamadas y los servicios de tercerización.

¿Cómo puede afectar la inteligencia artificial a Colombia y América Latina?

La inteligencia artificial representa un desafío para el empleo, la competitividad y el desarrollo tecnológico de Colombia y América Latina. Iván Duque advirtió sobre la baja participación regional en la inversión global en esta tecnología, mientras José María Aznar señaló los riesgos de delegar decisiones humanas en máquinas.