En Rounds FM, de La FM, los concejales Jesús David Araque, del Nuevo Liberalismo; y Jairo Alonso Abellaneda, del Pacto Histórico, debatieron las medidas del alcalde Carlos Fernando Galán para restringir la circulación de motocicletas durante el puente festivo de Halloween en Bogotá. Mientras Araque defendió el decreto como una estrategia para salvar vidas, Abellaneda cuestionó su impacto sobre los trabajadores que dependen de este vehículo para movilizarse y generar ingresos.
Seguridad vial, el argumento a favor
Araque sostuvo que las restricciones responden a cifras de siniestralidad y no a una preocupación hipotética. Según explicó, durante los fines de semana de Halloween entre 2022 y 2024 se registraron aproximadamente 16 víctimas fatales por año, de las cuales el 80 % eran motociclistas.
El concejal también destacó los resultados que atribuyó a las medidas implementadas en 2025, al compararlas con las cifras de 2024. “Lo que buscamos incluso desde el decreto anterior 2025 que ya mostró resultados es una reducción precisamente del 75% en las víctimas fatales, una reducción del 51% en heridos y de 38% en siniestros viales”, afirmó.
Para Araque, el objetivo principal es prevenir nuevas tragedias en las vías. “Aquí lo que buscamos es salvar vidas, muchas vidas de los motociclistas”, reiteró durante el debate.
El concejal precisó que el Decreto 472 de 2026 contempla restricciones para los acompañantes entre las 6:00 p.m. y las 6:00 a.m., así como limitaciones a la circulación de motocicletas entre las 8:00 p.m. y las 4:00 a.m. en 19 corredores viales.
También señaló que existen excepciones para organismos de emergencia, servicios públicos, seguridad, transporte de personas con discapacidad y servicios de mensajería y domicilios debidamente identificados, entre otros casos.
Según Araque, los cambios buscan atender las inconformidades de años anteriores y permitir que quienes utilizan la motocicleta como herramienta laboral puedan continuar con sus actividades bajo las condiciones previstas en el decreto.
El impacto sobre la clase trabajadora
Abellaneda reconoció la importancia de proteger la vida, pero cuestionó que las restricciones afecten a quienes necesitan la motocicleta para trabajar, estudiar o transportar a sus familiares.
“Sí, hay que proteger y salvaguardar la vida, pero no afectando a la base social, a la clase trabajadora”, manifestó.
El concejal señaló que Bogotá cuenta con cerca de un millón de motociclistas y criticó que las medidas generales puedan perjudicar a una población mucho mayor que la involucrada en las caravanas que buscan controlar las autoridades.
Además, cuestionó los resultados del decreto anterior por los comparendos impuestos. “Más de 1.700 comparendos en el decreto anterior de 2025 y una clase trabajadora afectada”, afirmó.
Para Abellaneda, la Administración distrital debería priorizar la pedagogía y concentrar sus esfuerzos en quienes participan en caravanas peligrosas, conducen bajo los efectos del alcohol o ponen en riesgo a otros actores viales.
“Si las medidas son tan técnicas, ¿por qué no buscan no afectar a la clase trabajadora?”, preguntó al defender alternativas que no impliquen restricciones generalizadas.
Dos posiciones frente al decreto
La discusión también se centró en las excepciones. Araque insistió en que las limitaciones se aplican en 19 corredores principales y que las vías internas continúan disponibles para la circulación, además de las exenciones previstas para determinadas actividades laborales.
Abellaneda, por su parte, advirtió que algunos trabajadores de seguridad y policías que terminan sus turnos podrían verse afectados cuando se desplazan en sus motocicletas particulares. También alertó sobre posibles sanciones, inmovilizaciones y costos económicos.
“Es imposible poder vivir tranquilo en una ciudad donde se está pagando el servicio de rodamiento, el impuesto de la motocicleta para tener que esconderse en una semana”, concluyó.
El debate en Rounds FM dejó enfrentadas dos prioridades: reducir las muertes y los siniestros viales durante Halloween, como defiende Araque, y evitar que las restricciones trasladen sus costos a los trabajadores, como reclama Abellaneda. La discusión plantea el desafío de combinar seguridad vial, controles efectivos y medidas proporcionales para quienes dependen de la motocicleta.
*Nota realizada con apoyo de IA.