Casi tres semanas después de un incendio en una fábrica venezolana, que el presidente Gustavo Petro le atribuyó el 30 de diciembre a un bombardeo de parte del Gobierno de Estados Unidos, el mandatario se retractó y transformó su acusación.
El jefe de Estado utilizó su cuenta de X —su canal habitual de comunicaciones— para pronunciarse sobre el episodio, que en principio describió como una ofensiva contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la guerrilla más longeva del país.
Dos martes atrás, Petro afirmó sin pruebas que un ataque de la administración de Donald Trump cayó en una fábrica en Maracaibo, en el noreste de Colombia. No dijo el nombre de la compañía. "Tenemos que mezclan allí la pasta de coca", mencionó.
La empresa resultó ser Primazol, una importadora de materias primas e insumos químicos. Desde el 24 de diciembre de 2025, el día de la acometida estadounidense, ha publicado varios comunicados negando ser objeto de misiles o bombardeos.
En horas de la noche del 12 de enero de 2026, Petro admitió que "en algún trino" ubicó la detonación de un misil en la capital del estado de Zulia, pero que estaba equivocado. La publicación del mandatario va acompañada por un video del presidente de Primazol.
Carlos Eduardo Siu, también fundador de la empresa, narró que la sede de Primazol sufrió un incendio la madrugada de Nochebuena, y explicó de forma técnica por qué las llamas se propagaron entre los productos comercializados.
De un ataque estadounidense a un incendio industrial
"Mi saludo al empresario venezolano", expresó Petro, quien calificó a Siu como "herido" por las "palabras" del mandatario. El jefe de Estado sostuvo que le "gustaría" saber las causas del incendio en la compañía, que emplea a unas 144 personas.
La declaración del presidente no terminó allí, pues aseguró que el misil que mentó en su trino de diciembre sí cayó, pero "un poco más al norte" de Venezuela, en una zona "muy cerca a Colombia" que sería un resguardo de la comunidad indígena Wayúu.
El pueblo Wayúu está marcado por una cosmovisión binacional, principalmente por su presencia en la frontera entre Colombia y Venezuela, en La Guajira. En las rancherías se suele preguntar a los visitantes de cuál de los dos países caribeños son.
Petro ratificó a la comunidad como binacional y relató que sus integrantes "solo construyen con varas de madera", así que en el alegado ataque estadounidense —del que no entregó pruebas ni pormenores cronológicos— "se perdieron varios bienes".
"No sabemos ni de muertos ni de fábricas", confesó de todos modos el mandatario, al tiempo que dijo esperar "más información de las comunidades", que, aunque reseñó como "aliadas" de su gobierno, insinuó que habrían guardado cocaína.
La frontera Wayúu y un misil sin coordenadas precisas
Así como las comunidades indígenas, el ELN se ha consolidado en los últimos años como una guerrilla binacional, en parte gracias a la protección del régimen chavista, que encabeza el derrocado presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La oenegé Insight Crime, que investiga el crimen transnacional, explicó en el informe 'Las guerrillas colombo-venezolanas', de octubre de 2022, que en Zulia "hay docenas de pistas clandestinas" que le permiten al ELN beneficiarse del narcotráfico.
En diciembre, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense lanzó un ataque con drones en un puerto de Venezuela. Ni la entidad ni el presidente Trump detallaron la ofensiva, pero indicaron que destruyó un almacén de droga del Tren de Aragua.
"Hubo una gran explosión en la zona del muelle donde cargan los barcos con drogas", señaló Trump en una conferencia de prensa en Mar-a-lago, su residencia en Florida. Cuatro días después, Washington bombardeó caracas y capturó a Maduro.
La falta de claridad de la arremetida provocó que Petro se uniera sin evidencias a los rumores que apuntaban a Primazol. El progresista aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje al ELN y a la disidencia de las Farc Frente 33.
Cocaína, ELN y un choque con Estados Unidos
En la fronteriza región del Catatumbo, el ELN arrancó en enero de 2025 una embestida contra el grupo disidente, que dialoga con el Gobierno. Como resultado, más de 78.000 personas, principalmente campesinas, han abandonado forzosamente sus hogares.
La cocaína que sale del Catatumbo y de Zulia está en el centro de las tensiones diplomáticas entre Petro y Trump, que mermaron con una llamada entre ambos mandatarios. "A Trump le han hecho creer que soy testaferro de Maduro", decía Petro.
El colombiano visitará al estadounidense en la Casa Blanca, a donde el republicano lo invitó el 7 de enero en la charla telefónica que Petro atendió antes de dar un discurso en una concentración que citó en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá.
La conversación sirvió para desescalar un longevo cruce de declaraciones. Tras la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero, Trump aseguró que no descartaba una operación similar en Colombia. "Suena bien para mí", expresó.
"Venezuela está muy enferma, Colombia está muy enferma también, dirigida por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla en los Estados Unidos, y no lo va a hacer por mucho tiempo, déjenme decirles", dijo el 4 de enero.
Fue la tercera advertencia del magnate en un mes. Un día antes, en una rueda de prensa en Florida, insistió sin pruebas en que Petro "está produciendo cocaína y la está enviando a Estados Unidos", así que "será mejor que se cuide el trasero".