Plebiscito: el 'No' le ganó al 'Sí' a los acuerdos de paz

Colombia vivió este domingo una crucial jornada electoral para decir "Sí" o "No" al acuerdo de paz para el fin a 52 años de conflicto armado con la guerrilla de las Farc.
Crédito: La FM

La votación del plebiscito, en el que 34,9 millones de colombianos estaban convocados a pronunciarse sobre el pacto firmado el 26 de septiembre entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos, transcurrió con tranquilidad, solo alterada en la región Caribe por las intensas lluvias provocadas por el huracán Matthew.

La mayoría de colombianos votaron "No" al pacto de paz que buscaba poner fin a 52 años de guerra con la guerrilla FARC, según el escrutinio oficial de la Registraduría General del Estado Civil.

Con 50,24% de los votos, la opción del "No" se imponía a la del "Sí" (49,75%), poco más de una hora después de que cerraran las urnas para esta histórica votación.

"La paz es el camino", dijo Santos, paraguas en mano, al votar en el centro de Bogotá. "Todos los colombianos debemos ser protagonistas de este cambio histórico", enfatizó.

La pregunta fue: "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?".

"La paz es ilusionante, los textos de La Habana decepcionantes", dijo Álvaro Uribe Vélez, actual senador, para quien el acuerdo otorga impunidad a los rebeldes y encamina al país hacia el "castrochavismo" de Cuba y Venezuela.

Lo negociado desde 2012 en La Habana fue rechazado porque aunque 6.346.055 personas votaron por el "Sí", superando el umbral de 4,5 millones de votos requeridos para avalar el acuerdo, fueron más las adhesiones por el "No" (6.408.350)

Los últimos sondeos daban ganador al "Sí", con un 20% de adhesiones frente al "No".

En la sede de la campaña por "Sí", en el emblemático hotel Tequendama en el centro de Bogotá, se vivía un clima de luto.

El acuerdo preveía que las FARC ingresarán a la política legal. Sus 5.765 combatientes, según cifras de la guerrilla, deberían concentrarse en 27 sitios para su desarme y posterior reinserción a la vida civil, un proceso de seis meses que sería supervisado por las Naciones Unidas.

- "Ofrecemos perdón" -

"Hay quienes arriesgan todo por continuar la guerra. Y esto hiere el alma", dijo el papa Francisco al saludar el acuerdo con las FARC, apoyado por famosos desde Shakira, Juanes y Carlos Vives, hasta Carlos "El Pibe" Valderrama y el actor colombo-estadounidense John Leguízamo.

El pacto de 297 páginas se encamina a terminar el principal y más antiguo conflicto armado de América, un complejo entramado de violencia entre guerrillas, paramilitares y agentes estatales, con saldo de 260.000 muertos y 6,9 millones de desplazados.

Los colombianos se dicen hartos de la guerra, pero muchos rechazan hacer concesiones a las FARC, que marcó la historia reciente con masacres, secuestros, extorsiones y desapariciones forzadas.

"Sabemos que hemos cometido errores, ofrecemos perdón a toda Colombia", indicó el grupo rebelde en su cuenta en Twitter, asegurando querer ahora "construir juntos un país en paz".

- "Sería lastimoso" -

"La guerrilla comenzó la destrucción de armamento artesanal, ha ofrecido un inventario de bienes para reparar, ha pedido perdón. Sería lastimoso que eso se frustrara", señaló al votar Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno con las FARC, ennumerando los gestos de los rebeldes como muestra de su compromiso con lo acordado.

Luego del pedido de perdón del líder de las FARC, Rodrigo Londoño ("Timochenko"), durante la firma del pacto en Cartagena, víctimas y victimarios se abrazaron en La Chinita, noroeste de Colombia.

Tras la desmovilización de los paramilitares hace una década, Colombia debe aún acordar la paz con el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos 1.500 miembros armados y nacido en 1964 al igual que las FARC.

"Seguimos cumpliendo el cese unilateral", indicó la guerrilla, que declaró una tregua hasta el miércoles.

El ELN tiene al menos tres rehenes, según el Gobierno, que exige su liberación para instalar un diálogo formal.