En rueda de prensa ofrecida desde la embajada de Colombia en Washingnton, el presidente Gustavo Petro entregó detalles sobre su esperado encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
Según dijo el mandatario colombiano, en su reunión con Trump aprovechó para expresar su crítica al enfoque tradicional de la lucha antidrogas e insistió en que los verdaderos jefes del negocio ya no están en las selvas ni en los campos de coca, sino en los centros financieros y ciudades más lujosas del planeta.
Los narcotraficantes que no viven en Colombia
Fue durante la sesión de preguntas cuando Petro centró su discurso en lo que denominó la “primera línea” del narcotráfico. Allí afirmó que los grandes capos ya no residen en territorio colombiano, sino en ciudades como Dubái, Madrid y Miami, desde donde manejan capitales multimillonarios lejos del alcance de la persecución judicial tradicional.
“El mismo Trump lo dijo: ¿por qué pusieron esas sanciones tan tontas? Hay que ir sobre los capos”, señaló el mandatario, antes de añadir que incluso le mencionó nombres propios al presidente estadounidense. Según Petro, los capitales del narcotráfico “están fuera de Colombia” y la estrategia antidrogas ha fallado por concentrarse en los eslabones más débiles de la cadena.
Como ejemplo, relató la incautación del submarino con diez toneladas de cocaína cerca de las Azores, un archipiélago portugués en el Atlántico, cuyo propietario —según dijo— no se encontraba en Colombia.
“Conozco el nombre del dueño en este momento y no está en territorio colombiano”, afirmó, subrayando que su gobierno ha alcanzado cifras históricas de incautación de cocaína, sin que ello implique que los grandes beneficiarios del negocio hayan sido tocados.
Dubái, símbolo de la impunidad financiera
Para Petro, Dubai representa el nuevo rostro del narcotráfico mundial: un espacio donde confluyen lujo, opacidad financiera y redes criminales transnacionales. Según dijo, perseguir campesinos cocaleros mientras los jefes viven en enclaves de alto nivel económico es una estrategia destinada al fracaso.
“Un capo de capos del narcotráfico debe ser perseguido hasta en la ciudad más lujosa del mundo”, afirmó, marcando una línea clara entre la responsabilidad criminal de quienes controlan el negocio y la situación de vulnerabilidad de los productores rurales. En ese punto, el presidente insistió en que la lucha contra las drogas debe ser científica, estructural y enfocada en el flujo de capitales.
Críticas a las sanciones y al enfoque punitivo
Por eso mismo, el presidente Petro cuestionó duramente el uso de sanciones económicas como herramienta central de la política antidrogas.
En la rueda de prensa aseguró que Trump manifestó no creer en las sanciones y considerarlas “no racionales” en este caso, lo que el presidente colombiano interpretó como una oportunidad para replantear la cooperación bilateral.
Desde su punto de vista, mecanismos como la lista OFAC (la denominada lista Clinton) carecen de eficacia si no van acompañados de una persecución global de capitales ilícitos. “La OFAC no funciona como un instrumento antinarcotráfico si no es complementada por una persecución de capitales a nivel mundial”, sostuvo, restando importancia a su inclusión personal en ese listado y rechazando cualquier forma de chantaje político.
Narcotráfico, desarrollo y frontera con Venezuela
El discurso de Petro sobre los narcotraficantes de Dubái se conectó, además, con su propuesta de reactivación económica en la frontera colombo-venezolana. Según explicó, a mayor integración energética y desarrollo regional, menor narcotráfico. Para él, el abandono estatal y las economías ilegales están directamente relacionadas.
Por eso, defendió la articulación energética entre Colombia y Venezuela como una estrategia indirecta pero eficaz contra las economías criminales. “Entre más se reactive económicamente el nororiente colombiano y el occidente venezolano, menos narcotráfico”, afirmó.