Adiós al Síndrome de ovario poliquístico: recibe un nuevo nombre y estas son las razones

El Síndrome de ovario poliquístico afecta una de cada 10 mujeres en el mundo.
Síndrome de ovario poliquístico Crédito: Magnific.com

El síndrome de ovario poliquístico cambia su nombre, convirtiéndose en un hito en la salud femenina. La decisión se da luego de 14 años de trabajo, en los que más de 50 organizaciones han realizado estudios sobre esta afección.

Síndrome de ovario poliquístico cambia su nombre tras 14 años de investigación

Desde ahora, el síndrome de ovario poliquístico será conocido como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).

De acuerdo con Helena Teede, directora del Centro Monash para la Investigación e Implementación en Salud, de la Universidad de Monash (Australia), el cambio de nombre se da por diversas razones, entre las que destaca que este síndrome no genera “un aumento de quistes anormales en el ovario”.

Incluso, menciona que “las diversas características de esta afección a menudo no se apreciaban”, por lo que se estaba asociando de manera errónea solo a quistes en los ovarios.

El síndrome de ovario poliquístico o SOP es generalmente asociado a quistes en los ovarios; no obstante, la afección puede incluir muchos más síntomas, entre ellos cambios en el ciclo menstrual, por lo que estos se vuelven irregulares; dificultad para quedar embarazada; calvicie de patrón femenino y diabetes tipo 2, así como enfermedades cardiovasculares, según lo determina la Organización Mundial de la Salud.

Incluso, entre el 10 % y el 13 % de las mujeres que se encuentran en etapa reproductiva en el mundo se ven afectadas por este síndrome, pero destaca la OMS que el 70 % no sabe que lo tiene.

¿Por qué le cambiaron el nombre al síndrome de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP)?

El estudio publicado en la revista académica The Lancet anuncia el cambio de nombre: “El término SOP es impreciso, ya que da a entender la presencia de quistes ováricos patológicos, lo que oculta diversas características endocrinas y metabólicas y contribuye a retrasar el diagnóstico, a una atención fragmentada y al estigma, al tiempo que limita la investigación y la formulación de políticas”.

De acuerdo con expertos, el cambio de nombre se debe a varias razones, entre ellas porque el término era inexacto y reduccionista, lo que implicaría un mal diagnóstico en mujeres que no presentaban quistes a nivel ovárico.

Incluso, también se hace referencia a que el nombre del síndrome de ovario poliquístico estaba asociado únicamente a una patología estructural, lo que oculta el verdadero inicio de esta enfermedad, que hace referencia a un sustrato endocrino y un sustrato metabólico, como la resistencia a la insulina, alteración de la glicemia y problemas en las proteínas, entre otras condiciones.

Expertos explican cómo el cambio ayudaría al diagnóstico y tratamiento del SOMP

Según los expertos, este cambio de nombre busca incluir dentro de su definición más características de esta condición.

Había mucho estigma y mito relacionado con este nombre. La gente pensaba que tiene quistes grandes, que no tiene”, destaca Alla Vash-Margita, profesora asociada de obstetricia, ginecología y ciencias reproductivas en la Universidad de Yale, a CNN en Español.

Se espera que con este cambio de nombre se pueda ayudar a que se le dé la atención necesaria a esta condición, impulsando a que los médicos del área de ginecología mantengan la atención en esta afección.

Para el médico endocrinólogo Rawdy, el síndrome está asociado a un conjunto de signos y síntomas que afectan la ovulación y producen una mayor cantidad de andrógenos y alteraciones metabólicas, lo que quiere decir que no solamente hay un órgano involucrado.

“Hay diferentes órganos: hipófisis, hipotálamo, ovario y tejido adiposo como órgano endocrino”, destaca el endocrino.

Aunque el nuevo nombre se implementará de manera completa en la actualización de la guía internacional en 2028, los expertos celebran este cambio, que busca impulsar la investigación para un diagnóstico más oportuno y un tratamiento más eficiente para los pacientes que padecen esta condición.

“Los objetivos generales incluyen una mayor sensibilización, un mejor diagnóstico, una mejora en la calidad de la atención y la satisfacción de los pacientes, y unos resultados optimizados en todos los aspectos de la enfermedad”, recalcó Teede en el artículo de The Lancet.