La Ley 2612 del 28 de julio de 2026 estableció algo nuevo para ejercer la gerontología en Colombia, una profesión que es enfocada en comprender y acompañar el proceso de envejecimiento desde diferentes perspectivas. Lo que se busca es que la atención a las personas mayores sea más completa, teniendo en cuenta aspectos biológicos, psicológicos, sociales, ambientales y espirituales.
Con esta regulación, la gerontología deja de ser únicamente una disciplina de la vejez y pasa a contemplar todo el proceso de envejecimiento de las personas y de la sociedad. La ley reconoce que con el paso de los años hay cambios físicos, emocionales, familiares y comunitarios, por lo que se necesita una atención que vaya más allá de los servicios de salud.
El objetivo principal de la norma es fortalecer la protección de las personas mayores, promover su autonomía y mejorar la forma en que se diseñan y prestan los servicios dentro del sistema integral de seguridad social en salud. Para lograrlo, los gerontólogos tendrán una participación más activa dentro de los equipos interdisciplinarios que atienden a esta población.
La ley define nuevos requisitos para ejercer la gerontología en Colombia
Uno de los cambios más importantes tiene que ver con las condiciones que deberán cumplir quienes quieran ejercer como gerontólogos. La norma establece que únicamente podrán hacerlo quienes hayan obtenido un título universitario en una institución de educación superior acreditada en Colombia.
Para quienes realizaron sus estudios en otros países, será obligatorio contar con el proceso de homologación o convalidación ante el Ministerio de Educación Nacional. Además, todos los profesionales deberán tener el registro que expiden las Secretarías Departamentales de Salud para poder ejercer legalmente.
La ley también deja claro que no serán válidos para ejercer como gerontólogo los títulos honoríficos ni las certificaciones de programas de capacitación para el trabajo y desarrollo humano. De esta manera, se busca que la atención a las personas mayores esté a cargo de profesionales con una formación universitaria.
Quienes actualmente estén ejerciendo la gerontología sin cumplir todos los requisitos tendrán un plazo de doce meses para formalizar su situación. Después de ese tiempo, si se ejerce sin autorización, se generará sanciones.
Más espacios para los gerontólogos en salud, entidades públicas y programas sociales
La nueva ley también abre más posibilidades para que estos profesionales participen en diferentes escenarios. Las entidades públicas de todos los niveles deberán actualizar sus manuales de funciones para incluir la profesión de gerontólogo, lo que permitirá que tengan presencia en la creación y evaluación de programas dirigidos al envejecimiento activo.
Además, los centros día, centros vida y establecimientos de larga estancia, tanto públicos como privados, deberán tener la asesoría o acompañamiento técnico de estos especialistas. Este apoyo podrá brindarse de forma presencial o mediante herramientas de telegerontología, especialmente en lugares donde existen dificultades para acceder a los servicios.
En los territorios rurales, zonas insulares o lugares con condiciones geográficas complejas, las autoridades tendrán prioridad para vincular gerontólogos en programas de atención primaria y asistencia domiciliaria. La medida busca ampliar las alternativas de acompañamiento para las personas mayores que viven en regiones con mayores barreras de acceso.
La ley también amplía las funciones de estos profesionales hacia áreas como la administración de servicios gerontogeriátricos, la educación sobre envejecimiento, la investigación científica y la orientación en procesos de preparación para el retiro laboral. Asimismo, podrán participar en proyectos de inclusión comunitaria con enfoques étnicos, territoriales y diferenciales.
Nuevas reglas éticas y sanciones para quienes incumplan la norma
La Ley 2612 establece un Código Deontológico que definirá los principios bajo los cuales deberán actuar los profesionales de esta área. Entre ellos están la beneficencia, la imparcialidad, la equidad, la confidencialidad, la responsabilidad y el respeto por los derechos humanos.
Esto significa que los gerontólogos deberán actuar bajo criterios profesionales y no podrán respaldar prácticas engañosas o procedimientos que no tengan sustento científico. La norma busca que las personas mayores reciban una atención basada en la ética y en el respeto por sus condiciones particulares.
Para vigilar el cumplimiento de estas disposiciones, la ley asigna funciones al Colegio Gerontológico de Colombia (COLGERCOL), junto con la Asociación Nacional de Gerontología (ANG) y la Asociación Colombiana de Gerontólogos Profesionales del Sur (ACOGER PS). Estas organizaciones tendrán participación en procesos como la actualización del Registro Único Nacional de Gerontólogos y la expedición de tarjetas profesionales.
Además, se crea el Tribunal Nacional Deontológico o Comité de Ética, una instancia encargada de analizar posibles faltas cometidas por los profesionales. Este organismo estará integrado por representantes de universidades con programas vigentes de gerontología, del Colegio Gerontológico y de asociaciones del sector.
Las investigaciones podrán iniciar por iniciativa del tribunal o a través de denuncias ciudadanas. Dependiendo de la gravedad de la falta, las sanciones podrán ir desde una amonestación privada hasta la suspensión del registro profesional por tres años o la cancelación definitiva del mismo.
Para tomar una decisión se tendrán en cuenta aspectos como los antecedentes del profesional, la afectación causada, la vulnerabilidad de la persona afectada y si existe reincidencia en la conducta.
Finalmente, la norma estableció el 15 de septiembre como el Día Nacional del Gerontólogo en Colombia, una fecha que servirá para realizar actividades académicas y comunitarias sobre el envejecimiento saludable y para reconocer el trabajo de quienes se dedican a esta profesión.
¿Qué cambia para las personas mayores con esta nueva ley?
La Ley 2612 busca que las personas mayores tengan acceso a una atención más integral, con profesionales especializados que participen en programas de salud, protección social y acompañamiento comunitario.
¿Qué nuevas funciones tendrán los gerontólogos?
Los gerontólogos podrán intervenir en equipos de salud, programas públicos, investigación, educación sobre envejecimiento, administración de servicios y proyectos de inclusión para personas mayores.
¿Por qué la ley establece controles éticos para esta profesión?
Los controles buscan garantizar que quienes ejerzan la gerontología cumplan requisitos profesionales, actúen bajo principios éticos y brinden una atención basada en conocimientos científicos y respeto por los derechos de las personas mayores.