¿Se puede amar a una persona sin desearla? El debate sobre la pasión en las parejas

También se cuestionó la expectativa de que una pareja conserve durante décadas el mismo nivel de pasión que tenía durante el noviazgo.
Una de las participantes en el diálogo planteó que resulta difícil mantener un matrimonio cuando una persona deja de sentir deseo sexual por su pareja. Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

¿Es posible mantener una relación de pareja cuando existe amor, pero desaparece el deseo sexual? Esa fue la pregunta que abrió una conversación sobre las relaciones de largo plazo y el caso de Pep Guardiola y su esposa, después de que se conociera un fragmento en el que el entrenador español habla sobre la separación y reconoce que ambos se aman, pero que la pasión dejó de estar presente.

El tema se dio en el programa Sin Filtro de La FM, a propósito de la miniserie Una hermosa obsesión, producción de cuatro capítulos en la que se aborda la vida personal del entrenador. Durante la conversación se recordó una declaración atribuida a Guardiola frente a sus jugadores: “¿La amo? Por supuesto. ¿Me ama? Sí. Pero hemos perdido la pasión”. La frase llevó a discutir si el amor puede sostener una relación cuando ya no existe el mismo deseo.

Una de las participantes en el diálogo planteó que resulta difícil mantener un matrimonio cuando una persona deja de sentir deseo sexual por su pareja. La discusión partió de una diferencia entre querer a alguien y sentir atracción por esa persona. “Si tú miras a esa persona sin desearla, ¿cómo tú puedes estar casada con ella? Es muy difícil”, se afirmó durante el programa.

Sin embargo, Alexandra Pumarejo explicó que el deseo puede cambiar a lo largo de una relación y que existen etapas en las que disminuye sin que eso implique necesariamente que el amor haya terminado. Para ella, las parejas pueden atravesar períodos relacionados con la crianza de los hijos, las responsabilidades laborales, el cansancio y otras situaciones de la vida cotidiana.

El amor sí puede vivir con unas etapas donde el deseo se baja”, sostuvo Pumarejo. Su planteamiento fue que no necesariamente se debe interpretar la reducción del deseo como una señal definitiva sobre el futuro de una relación, porque las condiciones de una pareja pueden cambiar con el paso del tiempo.

¿Qué otros factores pueden influir en una relación?

Al analizar el caso de Guardiola, Pumarejo señaló que no consideraba suficiente explicar la separación únicamente desde la pérdida del deseo. Durante la conversación mencionó otros elementos relacionados con la vida de la pareja, entre ellos la permanencia del entrenador en Manchester y la decisión de su esposa de regresar a Barcelona.

Según lo expuesto, la esposa de Guardiola habría expresado que quería volver a Barcelona y continuar con su vida. Pumarejo explicó que una pareja puede establecer acuerdos frente a cambios de ciudad o de trabajo y que esos acuerdos pueden modificarse cuando las circunstancias se prolongan más de lo previsto.

La conversación planteó como posibilidad que una pareja pueda acordar permanecer junta durante determinado período mientras uno de los dos desarrolla una actividad laboral en otra ciudad. Si ese tiempo se extiende, pueden aparecer diferencias relacionadas con los proyectos personales y con el lugar donde cada uno quiere vivir.

También se mencionó que Guardiola y su esposa comenzaron su relación en 1994 y se casaron en 2014, después de varios años de noviazgo. El dato sirvió para abordar el desgaste que puede producirse en una relación de larga duración y para plantear que la convivencia y el paso del tiempo pueden modificar la manera en que una pareja se relaciona.

Pumarejo insistió en que el amor no debe entenderse únicamente como una expresión verbal. “El amor es un verbo”, afirmó durante la conversación, al explicar que una relación también está compuesta por acciones, proyectos y decisiones que se construyen entre las dos personas.

El diálogo también abordó la posibilidad de que algunas parejas permanezcan juntas aunque ya no exista pasión sexual. En estos casos, pueden compartir casa, amigos, actividades y responsabilidades, pero tener una relación diferente a la que tenían al comienzo.

¿La pérdida de pasión significa que una pareja debe terminar?

La conversación planteó que no existe una respuesta única. Para Pumarejo, hay parejas que pueden continuar juntas cuando disminuye el deseo, siempre que ambas personas estén de acuerdo con la manera en que quieren mantener la relación.

“Si los dos están de acuerdo, yo creo que también es muy válido”, señaló. La idea expuesta fue que el problema puede aparecer cuando uno de los integrantes considera que el deseo es indispensable para continuar y el otro está dispuesto a mantener la relación sin ese componente.

También se cuestionó la expectativa de que una pareja conserve durante décadas el mismo nivel de pasión que tenía durante el noviazgo. Pumarejo consideró que una relación cambia con los años y que esperar que permanezca igual durante cinco, diez, quince o treinta años puede generar una interpretación equivocada sobre lo que significa compartir una vida.

“Pensar que la relación va a ser igual de apasionada en 30 años, o en 15, o en 10, o en 5, es irreal”, afirmó. En la conversación se señaló que la disminución del deseo puede coincidir con diferentes momentos de la vida y que no necesariamente tiene una sola causa.

Entre las situaciones mencionadas estuvieron enfermedades, depresión, depresión posparto, cansancio y cambios en la rutina. Estos factores fueron planteados como circunstancias que pueden modificar temporalmente la relación y la manera en que una persona experimenta el deseo.

Otro punto discutido fue la diferencia entre una crisis y la indiferencia. Según lo expuesto, cuando una pareja atraviesa una crisis todavía existe una conexión que puede llevar a buscar una solución. En cambio, cuando una persona mira a su pareja y ya no siente ninguna emoción, la situación puede ser diferente.

El opuesto al amor no es el odio. Es la indiferencia”, se recordó durante el programa. La frase permitió introducir otra diferencia: no es lo mismo estar molesto con la pareja que dejar de sentir interés por ella.

Pumarejo también explicó que cuando se habla de pasión no necesariamente se hace referencia únicamente al deseo sexual. La pasión puede estar relacionada con la vida, con los proyectos, con las actividades que disfrutan juntos y con el interés que mantienen por compartir experiencias.

De esta manera, la discusión sobre el caso de Guardiola terminó ampliándose hacia una pregunta sobre las relaciones de pareja: qué ocurre cuando existe amor, pero cambia el deseo, y qué sucede cuando además desaparece el interés por compartir una vida.

¿Se puede vivir con amor y sin deseo?

Sí. De acuerdo con lo planteado en la conversación, algunas parejas pueden continuar juntas sin deseo sexual si ambos están de acuerdo con esa forma de relación. Sin embargo, también se reconoció que para otras personas el deseo forma parte de los elementos necesarios para mantener una relación de pareja.

¿La falta de deseo significa que el amor terminó?

No necesariamente. La conversación señaló que el deseo puede disminuir por diferentes circunstancias y que una pareja puede atravesar etapas en las que la vida sexual cambie sin que eso signifique que el amor haya desaparecido.

¿Cuándo puede convertirse la falta de deseo en un problema?

Puede convertirse en un problema cuando existe una diferencia entre lo que quiere cada integrante de la pareja o cuando, además de desaparecer el deseo, aparece la indiferencia y se pierde el interés por compartir. En ese escenario, según lo discutido, es necesario analizar los diferentes componentes de la relación y no solamente la vida sexual.