Saturno, el sexto planeta del Sistema solar en el que nos encontramos, se caracteriza por ser un gigante gaseoso, que contiene anillos que rodean su superficie. Está a una distancia media del sol de 1.430 millones de kilómetros (casi 10 veces más lejos que la Tierra con respecto al sol) y un año allá es en la Tierra 29 años y medio. Sin embargo un día dura alrededor de once horas.
Otra de las características que tiene Saturno es su composición, pues el hidrógeno y el helio son los componentes que más hacen presencia. Ahora, también tiene una densidad baja, tanta, que si hubiera un océano este flotaría, de acuerdo con la Nasa.
Pero más allá de esto, los científicos se han dejado sorprender por la cantidad de lunas que tiene este planeta. Es que son 140 confirmadas y la más famosa es Titán, porque es la segunda más grande del sistema solar y tiene una atmósfera densa, con mares y lagos de metano. Es, para los expertos, un lugar en el que se investigaría la existencia de vida.
Las características de Titán y los anillos podrían tener un origen similar: el choque de esta y otra luna que generó determinados efectos.
¿Qué formó los anillos de Saturno?
La misión Cassini-Huygens llegó al sistema de este planeta en 2004. Se pudo determinar que era la única luna con atmósfera. Pero más cerca de la esfera central, se encuentran los anillos, que tendría alrededor de 100 millones de años. Los científicos aún no saben qué fue lo que las formó, pero han especulado al respecto.
Recientemente, un grupo de astrónomos dirigidos por Matija Cuk, del Instituto SETI, han considerado que el choque de dos lunas que devinieron en la creación de Titán, repercutió, además en la formación de los anillos.
Pero no es tan sencillo. En el pasado, los científicos consideraban que las lunas tienen una gran intervención en Saturno y que una de ellas dejó de existir hace 100 millones de años, luego de pasar muy cerca de Titán, perder su órbita y acercarse a Saturno. Esta luna, creen, era helada, y la llamaron Crisálida. Se destruyó en su totalidad y la mayoría de los restos cayeron sobre el planeta, pero otros quedaron vagando, hasta que se ordenaron y se convirtieron en los anillos que hoy conocemos.
Otra consecuencia de este choque pudo haber sido la expansión de la órbita de Titán, lo que provocó la desincronización que Saturno tuvo con Neptuno en el pasado.
¿Qué dice la nueva teoría?
Tras realizar simulaciones, el grupo de científicos citado anteriormente descubrió que la luna Hiperión, que orbita después de Titán, tendría interferencia en el suceso y complementaria la teoría anteriormente citada. Es que Titán e Hiperión orbitan entrelazadas: mientas la primera gira cuatro veces para rodear Saturno, la segunda lo hace tres veces, de manera desordenada, y se encuentran.
Según Cuk, "Hiperión se perdía con frecuencia y sobrevivía solo en casos excepcionales" en las simulaciones. "Reconocimos que el bloqueo Titán-Hiperión es relativamente reciente, de tan solo unos cientos de millones de años". El científico concluyó que la Hiperión hizo parte de las sobras entre el choque de Crysálida y Saturno. "Si la luna adicional se fusionó con Titán, produciría fragmentos cerca de la órbita de Titán. Ahí es exactamente donde se habría formado Hiperión", concluyó.
El choque, entonces, formó a Titán, dio origen a Hiperión y a la aparición de los anillos. Por la nueva órbita de Titán, otras lunas se chocaron por efectos gravitatorios y todos estos restos se juntaron a los de Crisálida y la cantidad de rocas que rodean Saturno giraron en torno a este planeta de manera ordenada.
Pero no es más que teoría, y la humanidad deberá espera a que la misión Dragonfly (2028) de la Nasa, a Titán, recopile datos de la historia detrás de este planeta.