La historia de Lía y la soldado Alejandra Álvarez: así fue como el amor por los animales salvó dos vidas

Entre sus turnos y labores militares, ella y sus compañeros de batallón se alternan para cuidar y alimentar a la pequeña gata.
Soldado Camila Alejandra Álvarez Díaz, de la Décimo Tercera Brigada del Ejército. Crédito: Valesca Alvarado Ríos / LA FM

La soldado Camila Alejandra Álvarez Díaz, del Batallón de Policía Militar N. 13 General Tomás Cipriano de Mosquera, de la Décimo Tercera Brigada del Ejército Nacional, tiene tan solo 20 años, mide 1.50 metros, de voz es suave, sonrisa genuina y corazón de gigante.

Camina con determinación pero guardando el mayor de los cuidados, pues en sus manos lleva consigo a Lía, una pequeña gatica de tan solo dos semanas de nacida a la cual le salvó la vida.

Fue rescatada de una estación de Transmilenio, luego de que alguien la abandonara a su suerte y a punto de morir. Es tan pequeña, que apenas está abriendo los ojos color azul intenso, cabe en la palma de la mano y maúlla con fuerza, aferrándose a la vida.

El rescate de Lía

La gatica, que tan solo pesa unos gramos, de color gris con amarillo, llegó resguarda en el bolsillo del uniforme de uno de los soldados de dicha unidad militar, cuya sede está en Bogotá. La vio y no pudo ser indiferente ante un pequeño ser que necesitaba ayuda.

"Lía tiene una historia muy bonita. Llegó a mi vida el miércoles de la semana pasada, a eso de las 8:00 a.m. Llegó un soldado que estaba de licenciamiento y la encontró en una estación de Transmilenio, estaba tirada. Él iba para la instrucción y obviamente no se podía quedar con ella, me preguntó que si me la podía quedar y yo la recibí con los brazos abiertos", contó en LA FM la soldado Camila Alejandra Álvarez Díaz.

Lía no es su primera mascota. En casa la espera Tommy, un gato negro, gordo y consentido, de once años, y quien le enseñó el amor por los animales.

Cuidar a la gatica no es tarea fácil. Se despierta cada dos horas y, al estar tan pequeña, se debe alimentar con una jeringa. También hay que ayudarle a ir al baño. Crédito: Valesca Alvarado Ríos / LA FM

Pero la soldado Álvarez no tenía planeado, al menos de momento, convertirse en la mamá sustituta de un animal que requiere tantos cuidados. Hace poco perdió a su perrita y creía que no estaba lista para un nuevo amigo de cuatro patas. Pero Lía cautivó su corazón.

"En el momento que la que la cogí, fue algo muy raro porque no pensé nunca en quedármela. Yo dije que le daba hogar de paso, porque eso sí lo he hecho muchas veces. Pero al estar ahí cuidándola, se robó mi corazón, entonces yo dije, 'no, a ella no la doy en adopción, ella se queda conmigo. Ella llegó a darle luz a mi vida", dice la soldado mientras sostiene a Lía entre sus brazos, envuelta en una cobija, y le da besos.

Las labores de 'mamá gatuna'

Cuidar a la gatica no es tarea fácil. Se despierta cada dos horas y, al estar tan pequeña, se debe alimentar con una jeringa. También hay que ayudarle a ir al baño.

"Ella come aproximadamente cada dos horas, solo duerme y come. Cuando se levanta a comer, toca tibiarle el tetero con la leche", cuenta la soldado.

Pero la labor es 24/7, por eso, sus compañeros de batallón le ayudan con la tarea para sacar adelante a Lía. Es un compromiso que ha contagiado hasta a los comandantes.

"Dos soldados más me ayudan con ella y toda la noche toda la duermen y la alimentan. Ellos me colaboran con el tema por si en algún momento me toca prestar servicio o algo, están ellos cuidándola. Pero también los comandantes y todos han estado ahí, ya saben de la gatica y me dan la flexibilidad para ponerle la atención y darle los cuidados que necesitan", recalca la uniformada.

Para muchos, la soldado Camila Alejandra Álvarez Díaz, de la Décimo Tercera Brigada del Ejército Nacional, es una rescatista con un corazón desbordado de amor por los animales, pero para ella, Lía es la verdadera salvadora, quien llegó a acompañarla para toda la vida.

Ahora, solo espera que llegue su fecha de permiso para irse con Lía, ojalá, un poco más fuerte y con más peso. En casa, su familia ya sabe de la noticia de la nueva integrante de la familia, todos, incluso el viejo Tommy, las esperan con los brazos abiertos.