Ataque cerebrovascular: una de cada cuatro personas está en riesgo en Colombia

Reconocer los síntomas y buscar atención médica inmediata puede marcar la diferencia entre la vida, la muerte y una discapacidad permanente. La estrategia educativa CORRE (+) busca ayudar a la población a identificar las señales de alerta.
Es importante reconocer los síntomas de un ataque cerebrovascular para pedir ayuda médica Crédito: Freepik

El accidente o ataque cerebrovascular (ACV) es una urgencia médica en la que cada minuto resulta determinante para reducir el riesgo de muerte y de secuelas permanentes.

En Colombia, esta condición es la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad, según la información presentada por especialistas en salud.

Se estima que una de cada cuatro personas en el país está en riesgo de sufrir un ACV. Cuando ocurre, la rapidez con la que se identifica y se atiende puede influir directamente en la evolución del paciente.

Durante un solo minuto pueden morir hasta dos millones de neuronas, por lo que retrasar la atención aumenta la posibilidad de sufrir daños cerebrales graves.

Por esta razón, los especialistas promueven el uso del término ataque cerebrovascular, en lugar de accidente cerebrovascular, para destacar que se trata de una condición que puede prevenirse en muchos casos y que requiere una respuesta inmediata cuando aparecen los síntomas.

Entre las posibles consecuencias se encuentran la pérdida del habla, las dificultades para caminar, las alteraciones cognitivas y la discapacidad permanente.

De acuerdo con el Ministerio de Salud de Colombia, el 60 % de quienes sufren un ACV mueren o quedan con algún tipo de discapacidad permanente, como problemas cognitivos, dificultades del lenguaje o parálisis.

¿Cuáles son los tipos de ataque cerebrovascular?

Existen dos tipos principales de ACV: el isquémico y el hemorrágico. Aunque ambos afectan el funcionamiento del cerebro, sus causas son diferentes.

El ACV isquémico es el más frecuente y representa aproximadamente el 80 % de los casos. Se produce cuando una arteria cerebral se obstruye y se interrumpe el flujo sanguíneo. Como consecuencia, el cerebro deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para su funcionamiento.

Por su parte, el ACV hemorrágico ocurre cuando se rompe una arteria cerebral y se produce un sangrado en el tejido del cerebro. Entre sus posibles causas se encuentran la ruptura de un aneurisma y la hipertensión arterial crónica, que puede debilitar y deformar las paredes de los vasos sanguíneos hasta provocar su ruptura.

En ambos casos, el reconocimiento temprano de los síntomas y el acceso oportuno a servicios médicos especializados son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones.

Con el propósito de facilitar la identificación de los síntomas, las Sociedades Científicas en Colombia han adoptado la estrategia educativa CORRE (+).

Este acrónimo permite recordar las principales señales de alerta y la necesidad de actuar sin demora.

La estrategia incluye cinco indicaciones:

C: Cara torcida o el peor dolor de cabeza de la vida. Una desviación repentina del rostro o un dolor de cabeza extremadamente intenso pueden ser señales de alarma.

O: Ojo con pérdida de la visión. La pérdida parcial o total de la visión requiere atención inmediata.

R: Rápida debilidad de una extremidad. La aparición repentina de debilidad en un brazo o una pierna puede indicar un problema cerebrovascular.

R: Raro al hablar. Las dificultades repentinas para expresarse o comprender lo que dicen otras personas pueden ser síntomas de un ACV.

E: Equilibrio alterado. La pérdida repentina del equilibrio o de la coordinación también puede ser una señal de alerta.

(+): Llamar de inmediato a los servicios de emergencias médicas. Ante uno o más de estos síntomas, es necesario buscar atención urgente.

La recomendación es no esperar a que los síntomas desaparezcan, ni acudir primero a una droguería. La aparición de estas señales exige solicitar ayuda médica inmediata y acceder a un servicio hospitalario con capacidad para atender ataques cerebrovasculares.

El principio es claro: en un ACV, el tiempo es cerebro. Cada minuto sin atención oportuna puede aumentar el riesgo de muerte o de discapacidad.

Las secuelas pueden afectar la movilidad, el lenguaje y la salud emocional

Las consecuencias de un ataque cerebrovascular dependen del tipo de evento, de la región cerebral afectada y del tiempo que transcurra antes de recibir atención médica.

Entre las complicaciones más frecuentes están las alteraciones de la movilidad, que pueden incluir parálisis o debilidad de un lado del cuerpo, pérdida de sensibilidad, dificultades para masticar o tragar y problemas de equilibrio y coordinación.

También pueden presentarse secuelas cognitivas y del lenguaje, como afasia —dificultad para hablar o comprender—, pérdida de memoria, problemas para razonar y alteraciones que afectan la capacidad para realizar actividades cotidianas, como la higiene personal y el autocuidado.

El impacto del ACV no se limita a las funciones físicas. Algunos pacientes pueden experimentar depresión, cambios de personalidad y aislamiento social, situaciones que afectan su calidad de vida y su proceso de recuperación.

A estas consecuencias se suman otras complicaciones, entre ellas convulsiones, incontinencia, dolor crónico, neumonía y trombosis venosa profunda. En determinados casos, estas condiciones pueden ocasionar nuevas hospitalizaciones.

La gravedad de las secuelas refuerza la importancia de identificar los síntomas desde su aparición y evitar retrasos en la atención.

Clínicas fortalecen la atención especializada en Colombia

En materia de atención, la Clínica del Country y la Clínica La Colina cuentan con certificaciones como Centro Avanzado y Centro Esencial de Ataque Cerebrovascular, de acuerdo con la información suministrada por las instituciones.

Estas certificaciones otorgadas por organizaciones internacionales mencionadas en la información institucional, buscan respaldar la atención bajo estándares de calidad y procedimientos especializados.

Para los pacientes, esto representa la posibilidad de acceder a equipos de salud capacitados y tecnología destinada al diagnóstico y tratamiento de esta condición.

La atención especializada es relevante porque el manejo de un ACV requiere identificar el tipo de evento y evaluar rápidamente las alternativas de tratamiento de acuerdo con las condiciones de cada paciente.

Prevenir también es fundamental

Aunque el ataque cerebrovascular exige una respuesta inmediata cuando se presenta, también es posible reducir el riesgo mediante el control de factores asociados con su aparición.

Entre ellos se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo. La prevención implica prestar atención a estos factores y mantener controles de salud para identificar y manejar oportunamente los riesgos.

Sin embargo, incluso cuando existen medidas preventivas, es indispensable que la población sepa reconocer las señales de alarma. La estrategia CORRE (+) busca que más personas identifiquen los síntomas y comprendan que no deben esperar para solicitar ayuda.

El llamado de los especialistas es a recordar que un ataque cerebrovascular puede cambiar la vida de una persona en cuestión de minutos.

Reconocer una cara torcida, una pérdida repentina de visión, la debilidad de una extremidad, dificultades para hablar o alteraciones del equilibrio y activar de inmediato los servicios de emergencia puede contribuir a salvar vidas y reducir el riesgo de discapacidad permanente.

Claves del tema, en cuatro preguntas:

¿Cuál es la situación del ataque cerebrovascular (ACV) en Colombia?

El ataque cerebrovascular es la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad en Colombia. Además, se estima que una de cada cuatro personas en el país está en riesgo de sufrirlo. La atención inmediata es fundamental, ya que cada minuto pueden morir hasta dos millones de neuronas y aumentar el riesgo de secuelas permanentes.

¿Cuáles son los principales tipos de ataque cerebrovascular?

Existen dos tipos principales. El ACV isquémico, que representa aproximadamente el 80 % de los casos, ocurre cuando una arteria cerebral se obstruye e impide el flujo sanguíneo. El ACV hemorrágico se presenta cuando una arteria del cerebro se rompe y provoca sangrado en el tejido cerebral; puede estar relacionado con la ruptura de un aneurisma o con la hipertensión arterial crónica.

¿Qué significa la estrategia CORRE (+) y cómo ayuda a reconocer un ACV?

Es una estrategia educativa que permite identificar las señales de alerta. La C significa cara torcida o el peor dolor de cabeza de la vida; la O, pérdida parcial o total de la visión; la primera R, debilidad repentina de una extremidad; la segunda R, dificultad para hablar o comprender; y la E, alteración del equilibrio. El signo (+) recuerda que se debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencias médicas.

¿Qué consecuencias puede tener un ataque cerebrovascular y cómo se puede prevenir?

Un ACV puede causar parálisis o debilidad, pérdida de memoria, dificultades para hablar o comprender, problemas de movilidad, depresión y otras complicaciones. Según el Ministerio de Salud de Colombia, el 60 % de quienes lo sufren mueren o quedan con algún tipo de discapacidad permanente. Para reducir el riesgo, es importante controlar factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo. Si aparecen síntomas de alerta, se debe buscar atención médica de inmediato.