El autocuidado ocupa un lugar cada vez más relevante en la vida cotidiana de las mujeres en Colombia.
Así lo reveló el estudio “Las mujeres y el autocuidado”, presentado Natura y Gentedemente como parte de una investigación que buscó comprender cómo las mujeres viven actualmente el bienestar, cuáles son las barreras que enfrentan y qué significado tiene para ellas el autocuidado.
El estudio incluyó 2.494 casos cuantitativos, 50 entrevistas en profundidad y participantes de seis países: Argentina, Chile, Colombia, México, Ecuador y Perú.
El informe mostró la importancia de las mujeres en el autocuidado en su vida cotidiana.
El autocuidado está presente, pero no siempre se sostiene
Los datos del estudio mostraron que en Colombia, 81 % de las mujeres consultadas afirma que el autocuidado está muy o bastante presente en su día a día. Además, 64 % asegura tener una relación positiva con el autocuidado.
No obstante, existe una diferencia entre valorar el cuidado personal y poder incorporarlo de manera constante. Solo 53 % señala que logra cuidarse tanto como le gustaría siempre o casi siempre.
El informe identifica así una brecha de sostenimiento del 32 %, que refleja la distancia entre la importancia que las mujeres atribuyen al autocuidado y la posibilidad de mantenerlo de forma habitual.
El documento señala que Colombia presenta una alta presencia y frecuencia de prácticas de autocuidado dentro de la comparación regional. Sin embargo, el principal desafío continúa siendo hacer que estas prácticas sean sostenibles en medio de las exigencias de la vida cotidiana.
El dinero, el estrés y las responsabilidades del hogar son algunas de las barreras
El estudio muestra que las dificultades para practicar el autocuidado no están relacionadas únicamente con la falta de tiempo.
Entre las principales barreras identificadas se encuentran la falta de recursos económicos, mencionada por 39 % de las mujeres; el estrés o la preocupación, con 36 %; la dificultad para mantener hábitos, con 27 %, y las tareas del hogar, también con 27 %.
Estos resultados muestran cómo el autocuidado debe competir con otras necesidades y responsabilidades de la vida diaria.
La investigación plantea que las mujeres quieren reservar espacios para sí mismas, pero las condiciones económicas, emocionales y familiares pueden dificultar que esos momentos se mantengan en el tiempo.
Dormir bien y alimentarse saludablemente: del ideal a la realidad
La diferencia entre lo que las mujeres consideran importante y lo que efectivamente consiguen hacer también aparece al analizar prácticas concretas.
En Colombia, 59 % considera dormir bien como una actividad ideal de autocuidado, pero 52 % señala que esta práctica hace parte de su vida real.
En el caso de la alimentación saludable, la diferencia también es evidente: 58 % la identifica como una práctica ideal, frente a 46 % que la lleva a cabo en su cotidianidad.
La actividad física presenta una brecha similar: 47 % la considera parte de su ideal de autocuidado, mientras 39 % afirma realizarla en la vida cotidiana.
En contraste, el tiempo en familia pasa de 15 % como actividad ideal a 28 % en la vida real, lo que refleja cómo las circunstancias cotidianas pueden modificar las prioridades relacionadas con el bienestar.
El cuidado de la piel y el cuerpo también es entendido como bienestar
El informe evidencia que el autocuidado no está asociado exclusivamente con la apariencia física.
En Colombia, 58 % de las mujeres considera indispensable el cuidado de la piel y el cuerpo dentro de sus prácticas de autocuidado, mientras que 87 % afirma que cuidar la piel o el cuerpo constituye una forma de cuidarse en general.
Además, 79 % señala que estas prácticas tienen más relación con sentirse bien que con verse bien.
El estudio también encontró que 78 % considera la rutina de cuidado de piel y cuerpo como un momento de disfrute, mientras que 75 % afirma que cuidarse de esta manera les proporciona mayor seguridad para enfrentar el día.
De esta manera, los rituales relacionados con el cuidado corporal aparecen vinculados no solo con la estética, sino también con el bienestar y la relación de las mujeres consigo mismas.
Un baño también puede convertirse en un momento de autocuidado
El estudio plantea que el autocuidado no necesariamente requiere grandes cantidades de tiempo.
Como ejemplo, el documento señala que el baño puede convertirse en un espacio para desconectarse, respirar y volver a conectarse consigo misma. En la investigación regional, 22 % menciona el momento del baño como una de las actividades que más le ayuda a sentirse bien consigo misma.
El informe aclara que este porcentaje corresponde a la base regional, aunque incluye el testimonio de una mujer colombiana de 31 años que describe el momento de lavarse el cabello como una experiencia asociada con tranquilidad y bienestar.
La presión por “estar bien” también puede convertirse en una carga
Otro de los hallazgos del estudio está relacionado con la presión social alrededor del bienestar.
67 % de las mujeres consultadas siente presión por “estar bien” y 60 % percibe presión por demostrar que está bien. Además, 76 % afirma que incluso descansar puede parecer algo que debe hacerse “correctamente”.
En este contexto, el informe plantea una reflexión sobre el riesgo de convertir el autocuidado en una obligación adicional.
La propuesta central es que estas prácticas no deberían sumar nuevas exigencias a la vida de las mujeres, sino convertirse en espacios posibles y conectados con sus necesidades y con la realidad cotidiana.
El desafío: pasar de la intención a prácticas posibles
Los resultados muestran una paradoja: las mujeres colombianas reconocen la importancia del autocuidado y, en buena medida, lo incorporan a su vida cotidiana, pero no siempre cuentan con las condiciones necesarias para sostenerlo.
La distancia entre el ideal y la práctica aparece especialmente en aspectos como el descanso, la alimentación y la actividad física. A esto se suman factores económicos, estrés, dificultades para mantener hábitos y responsabilidades domésticas.
Por ello, el estudio propone entender el autocuidado desde las prácticas que ya existen en la vida de las mujeres y acompañarlas mediante productos y experiencias que faciliten esos momentos.
Más que establecer nuevas obligaciones, la investigación plantea que el autocuidado puede ser entendido como un espacio propio para el bienestar y para reconectar consigo misma.
Claves del tema en cuatro preguntas :
¿Qué tan presente está el autocuidado en la vida cotidiana de las mujeres en Colombia?
El 81 % de las mujeres colombianas consultadas afirma que el autocuidado está muy o bastante presente en su día a día. Además, el 64 % dice tener una relación positiva con estas prácticas. Sin embargo, solo el 53 % asegura que logra cuidarse tanto como le gustaría siempre o casi siempre, lo que evidencia una brecha entre la importancia que le dan al autocuidado y la posibilidad de sostenerlo.
¿Cuáles son las principales barreras para practicar el autocuidado en Colombia?
La principal barrera mencionada es la falta de dinero, con 39 %, seguida del estrés o la preocupación, con 36 %.También aparecen la dificultad para mantener hábitos y las tareas del hogar, ambas con 27 %. Estos resultados muestran que las dificultades para cuidarse no dependen únicamente de disponer de tiempo, sino también de factores económicos, emocionales y de las responsabilidades cotidianas.
¿Qué actividades de autocuidado presentan mayor distancia entre lo que las mujeres quieren hacer y lo que realmente hacen?
Dormir bien, comer saludablemente y realizar actividad física presentan brechas entre el ideal y la vida cotidiana.El 59 % considera dormir bien una actividad ideal, pero solo el 52 % la ubica en su vida real; en alimentación saludable, las cifras son 58 % y 46 %, respectivamente; mientras que en actividad física son 47 % y 39 %.
¿Cómo entienden las mujeres colombianas el cuidado de la piel y el cuerpo?
El cuidado de la piel y el cuerpo está relacionado con el bienestar y no solamente con la apariencia. El 58 % considera indispensable esta práctica dentro de su autocuidado y el 87 % afirma que cuidar la piel o el cuerpo es una forma de cuidarse en general. Además, el 79 % señala que estas actividades tienen más que ver con sentirse bien que con verse bien.