En los últimos años, el ayuno intermitente ha ganado relevancia entre quienes buscan modificar sus hábitos alimentarios y reducir peso. Esta práctica consiste en alternar períodos de ingesta de alimentos con intervalos de restricción calórica, lo que se ha asociado con beneficios como la pérdida de peso, la longevidad, el control glucémico y la reducción del riesgo cardiovascular.
Diversos estudios científicos han demostrado que el tipo de alimentos consumidos influye en la salud. Sin embargo, investigaciones recientes también han comenzado a evidenciar que el horario de consumo y el momento de la ingesta desempeñan un papel relevante en el metabolismo.
Esta práctica no es nueva. Según el doctor Valter Longo, investigador en longevidad, financiado por la NIH y vinculado a la Universidad del Sur de California, a lo largo de la historia las personas atravesaron períodos en los que el acceso a los alimentos era limitado. “Entonces, se vieron obligados a ayunar”, explicó.
No obstante, con el desarrollo de la refrigeración, el transporte y la iluminación eléctrica, los alimentos se volvieron más accesibles. “Actualmente, las personas comen, en promedio, durante un período de 14 horas diarias”, señaló Vicki Catenacci, investigadora en nutrición de la Universidad de Colorado.
Beneficios del ayuno intermitente para la memoria: ¿qué dice la ciencia?
Además de los beneficios físicos, un estudio reciente en España reveló que el ayuno intermitente podría tener efectos positivos sobre la memoria y la atención en personas con obesidad.
De acuerdo con la investigación realizada por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga, en la que participaron 96 adultos con obesidad, se compararon tres enfoques: dieta intermitente, dieta mediterránea equilibrada y dieta cetogénica.
Los resultados indicaron que el ayuno intermitente mostró un mejor rendimiento cognitivo en diversas pruebas, en comparación con las otras estrategias.
¿Quiénes pueden iniciar el ayuno intermitente?
La nutricionista Geraldine Vargas explicó quiénes pueden considerar el ayuno intermitente y en qué casos es preferible evitarlo, según el metabolismo y las condiciones individuales.
De acuerdo con Vargas, esta estrategia puede contemplarse en personas con exceso de peso, ya sea sobrepeso u obesidad, así como en quienes presentan resistencia a la insulina o síndrome metabólico. Según la especialista, estas condiciones se asocian con un mayor riesgo cardiovascular, por lo que el ayuno podría impactar positivamente algunos parámetros metabólicos.
La experta indicó que el ayuno puede “mejorar ciertos indicadores metabólicos”. No obstante, aclaró que estos efectos no se limitan únicamente al control del azúcar en sangre, sino que también pueden influir en los triglicéridos, la pérdida de peso y la presión arterial.
Sin embargo, Vargas fue enfática al señalar que esta práctica no es recomendable para algunos grupos poblacionales. Entre ellos se encuentran los niños y adolescentes, debido a que están en etapa de crecimiento y requieren un aporte nutricional completo. También deben evitarlo las mujeres gestantes y en período de lactancia, por sus mayores requerimientos nutricionales.
En el caso de los adultos mayores, la especialista advirtió que no deberían realizar ayuno intermitente, especialmente si presentan enfermedades crónicas, por lo que es necesario individualizar cada caso y realizar una evaluación clínica previa.
Errores frecuentes al realizar ayuno intermitente
La nutricionista identificó algunos errores comunes al iniciar esta práctica. El primero es que el ayuno “no esté orientado por un profesional en nutrición”.
El segundo ocurre cuando, durante los períodos de alimentación, se eligen alimentos poco saludables. Según Vargas, estas prácticas limitan los beneficios sobre el estado nutricional y los efectos metabólicos esperados.