El Blue Monday se ha popularizado en los últimos años como el día más triste del año. Esta expresión fue difundida a nivel mundial desde 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall aseguró haber identificado, mediante una fórmula, el momento del año en el que se concentra un mayor nivel de desánimo: el tercer lunes de enero.
Por esta razón, el denominado lunes azul suele percibirse como uno de los días más complejos del calendario laboral, marcado por el regreso al trabajo tras las festividades decembrinas, el inicio del año, la acumulación de deudas y la disminución de la motivación para retomar la rutina. A estos factores se suman diversas cargas emocionales propias del inicio de año.
Aunque el Blue Monday no cuenta con una base científica sólida, en 2026 se conmemora el 19 de enero.
¿Por qué cuesta concentrarse al volver al trabajo después de vacaciones?
Enero representa el retorno a la vida laboral, y diversos estudios indican que la reincorporación tras periodos de descanso genera malestar emocional en entre el 30 % y el 40 % de las personas. Los síntomas más frecuentes incluyen irritabilidad, bajo estado de ánimo y dificultades para concentrarse.
Análisis de la American Psychological Association (APA) y del Journal of Occupational Health Psychology señalan que los cambios abruptos en los ritmos de sueño, el aumento de las exigencias cognitivas y la presión por recuperar la productividad influyen en esta sensación durante las primeras semanas de regreso al trabajo.
En el contexto colombiano, la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, advierte que el malestar de inicio de año es una respuesta normal del cuerpo y la mente al pasar de un periodo de mayor flexibilidad a uno más demandante.
“La adaptación no es inmediata. El cerebro necesita tiempo para reorganizarse frente a nuevas rutinas, horarios y niveles de presión”, explica Gustavo González, docente de Psicología de la U. de San Buenaventura.
Recomendaciones desde la psicología para retomar el trabajo sin agotamiento emocional
Especialistas en salud mental comparten algunas estrategias clave para facilitar el regreso a la rutina laboral sin afectar el bienestar emocional:
Enero como periodo de adaptación
Uno de los errores más comunes al volver al trabajo es exigirse resultados inmediatos. Los expertos recomiendan que el primer mes del año se utilice para organizar hábitos, retomar el control del tiempo y ajustar expectativas.
“Enero no está hecho para rendir al máximo, sino para volver a acomodarse. Forzar el desempeño solo conduce al agotamiento”, señala González.
Priorizar el sueño sobre la productividad
Según asociaciones médicas especializadas, cerca del 59 % de los colombianos presenta trastornos del sueño. Durante las vacaciones, los horarios de descanso suelen alterarse, lo que dificulta un retorno efectivo a la rutina.
“Muchas personas intentan compensar el cansancio con más esfuerzo, cuando el problema real es la falta de un descanso reparador”, advierte el experto.
Reducir la carga mental
Asumir múltiples tareas exigentes de forma simultánea incrementa la sensación de agobio. Dividir los objetivos grandes en acciones pequeñas y manejables permite recuperar el enfoque y disminuir la ansiedad asociada al regreso laboral.
La interacción social como apoyo
Compartir espacios con compañeros de trabajo o estudio ayuda a normalizar la rutina y reduce la sensación de aislamiento. La evidencia científica señala que el contacto social actúa como un regulador emocional clave durante los procesos de adaptación.
Atención a las señales de alerta
Si la desmotivación persiste después de dos o tres semanas, o aparecen síntomas como irritabilidad constante, bloqueo mental o problemas de sueño, los especialistas recomiendan buscar orientación profesional.
En Colombia, alrededor del 34 % de los trabajadores se ha ausentado de sus labores por causas relacionadas con la salud mental, como ansiedad, depresión o agotamiento emocional, lo que evidencia la magnitud del problema.